Menorca y sus calas

Cala Macarelleta

Cala Macarelleta

Lugares de España con encanto: las calas de Menorca

Menorca reposa tranquila y serena en el Mediterráneo, a la sombra de su hermana mayor, Mallorca, más conocida por sus fiestas y su marcha nocturna. La segunda isla en tamaño de las Islas Baleares es capaz de hechizar a quien la visita con su belleza, con la tranquilidad de sus calas, con la armonía de sus pueblos, con la historia de sus monumentos talayóticos, con sus paisajes llenos de rincones preciosos que la Naturaleza les ha dado.

Con Mahón y Ciudadela a cada lado de la isla, toda su parte central nos invita a recorrerla en vehículo, porque cada sitio tiene un encanto propio y una fuerza que nos atrae. Al norte, la zona de la Tramuntana, está formada por pequeñas colinas con grandes valles que desembocan en preciosas y grandes playas de arena oscura como Cala Pregonda y Es Grau. El sur, la parte más bonita para mi gusto, está repleto de pequeñas calitas de aguas turquesas y arenas blancas; auténticos paraísos como la Cala en Turqueta o la Cala Macarella.

Menorca tiene tradición marítima. Historia que se ha grabado en sus rocas con el paso de fenicios, romanos y cartagineses, pero fue el Tratado de Utrecht, en el año 1708, el que la dotó de la apariencia que hoy tiene, ya que al pasar a manos inglesas, sus ciudades fueron fortalecidas defensivamente para luchar contra los piratas que por ella solían aparecer. Pero sus elementos históricos se descubren sobre todo en el sur, donde la cultura prehistórica nos dejó abundantes huellas de su paso por la isla.

A poca distancia de la carretera que une a Ciutadella y Maó se encuentra el ejemplo más antiguo de toda Europa de construcción talayótica: la Naveta des Tudons, que cuenta con 3.000 años de antigüedad. Son Catlar es una ciudad con muchas muestras históricas como su muralla de casi 900 m. de largo, o como Torralba d’en Salord donde se puede admirar las taulas.

Lo mejor para conocer Menorca es recorrer en coche el Cami d’en Kane que une ambas ciudades, y llegar hasta Es Marcadal. Hay muchas visitas para hacer en el camino, como el cementerio de Alaior o el Monte Toro, la máxima altura de la isla con sólo 357 metros, pero lo realmente bonito es ir viendo las calas que van quedando a los lados de la carretera. La cala Macarelleta sólo se puede visitar desde la cala Macarella, andando, o bien llegar por el mar. Es una calita de arena blanca y aguas transparentes, adonde el mar llega siempre muy tranquilo. Son Saura son dos calitas preciosas unidas por el exotismo de su vegetación y de la que dicen los menorquines que es la playa más bonita de toda Menorca.

Son Saura

Son Saura

En Cala Turqueta el bosque de pino llega casi hasta la playa, y como parte también de esa fantástica Naturaleza que nos ofrece la isla balear, está el Parque Natural s’Albufera des Grau, por el que la Unesco declaró a Menorca en el año 1993 como Reserva de la Biosfera.

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