Qué ver en Mykonos: ruta a pie desde el puerto

Mykonos

Si estás buscando qué ver en Mykonos, probablemente ya tengas en la cabeza esa imagen tan característica de la isla: el blanco de las casas, el azul y rojo de puertas, balconadas y ventanas, los molinos de viento y el intenso color del mar Egeo. Mykonos responde bastante bien a esa postal mediterránea que todos asociamos con las islas Cícladas, con pequeñas iglesias, callejuelas estrechas y terrazas abiertas hacia el mar. Es una ciudad luminosa y refrescante, en la que casi constantemente tienes la sensación de que el agua está muy cerca.

Pero Mykonos tiene también otra cara, especialmente durante el verano: la de los miles de visitantes que desembarcan cada día de los cruceros. Las calles de Chora, su capital, son estrechas y cuando coinciden varios barcos pueden llenarse rápidamente, hasta el punto de que la experiencia cambia bastante dependiendo de la hora a la que hagas la visita. Por eso, más que intentar hacer una lista interminable de lugares, creo que merece la pena plantear bien cómo recorrer Mykonos y en qué orden hacerlo.

Estuve en Mykonos precisamente durante un crucero y uno de mis mejores recuerdos de la isla no tiene que ver con ninguno de sus monumentos. Fue algo mucho más sencillo: sentarme tranquilamente a tomar un café en una terraza con el mar rompiendo prácticamente a mis pies, a menos de un metro de la mesa, mientras buena parte de la ciudad todavía estaba despertando. Un rato después llegaron los grandes grupos procedentes de los cruceros y aquella tranquilidad desapareció, así que la diferencia entre madrugar o desembarcar más tarde puede ser bastante importante.

Por eso, si llegas en barco y quieres conocer Mykonos en unas horas, mi principal consejo es bajar cuanto antes y adelantarte a las excursiones organizadas. La ciudad se puede recorrer perfectamente andando y las primeras horas de la mañana permiten descubrir una Mykonos mucho más tranquila, especialmente en temporada alta. La ruta que te propongo parte del Puerto Viejo de Mykonos, atraviesa el casco histórico, pasa por sus principales lugares de interés y termina de nuevo junto al puerto, formando un recorrido circular pensado especialmente para quienes disponen de unas 8 o 10 horas de escala.

Mykonos desde un crucero: antes de empezar

Hay una cuestión importante que conviene aclarar antes de comenzar el recorrido, porque los cruceros que llegan a Mykonos no necesariamente dejan a sus pasajeros directamente en el Puerto Viejo. La isla cuenta también con el Puerto Nuevo de Tourlos, situado fuera del centro de Chora, mientras que el Puerto Viejo se encuentra junto al núcleo histórico. Además, dependiendo del barco y de la operativa de ese día, algunos cruceros pueden permanecer fondeados y trasladar a sus pasajeros hasta tierra mediante embarcaciones auxiliares o tenders.

Por eso merece la pena comprobar previamente dónde atracará tu barco y cómo será el desembarque, sobre todo para calcular correctamente el tiempo que tendrás disponible en tierra. Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre el puerto de Mykonos para cruceros, donde explicamos con más detalle cómo funciona la llegada a la isla. Una vez que estés en Chora, todo resulta mucho más sencillo porque prácticamente todos los lugares que vamos a visitar se encuentran a una distancia cómoda para recorrerlos caminando.

Mykonos: rojos y azules
Mykonos: rojos y azules

Ruta a pie desde el Puerto Viejo: Lugares que ver en Mykonos

Puerto Viejo de Mykonos

Comenzamos nuestro recorrido en el Puerto Viejo de Mykonos, que además de servirnos como punto de referencia es una buena primera toma de contacto con Chora, la capital de la isla. Aquí aparecen ya muchos de los elementos que se repetirán durante el paseo: pequeñas construcciones blancas, embarcaciones, terrazas y ese mar que estará presente durante buena parte de la ruta. Si has conseguido desembarcar temprano, merece la pena dedicar unos minutos a disfrutar del ambiente antes de comenzar a caminar.

No tendría demasiada prisa por abandonar esta zona, precisamente porque Mykonos resulta especialmente agradable cuando todavía no está llena. La diferencia entre pasear por aquí a primera hora y hacerlo un par de horas después, cuando ya han desembarcado los pasajeros de varios cruceros, puede ser enorme. Desde el puerto comenzaremos a caminar siguiendo la costa en dirección a uno de los rincones más conocidos de la ciudad, Little Venice.

Little Venice, la Pequeña Venecia

Little Venice o la Pequeña Venecia es uno de los lugares imprescindibles que ver en Mykonos y una de las imágenes más reconocibles de Chora. Aquí las casas se levantan literalmente junto al agua, con balcones de madera mirando directamente hacia el Egeo y las olas llegando prácticamente hasta los edificios. Su situación frente al mar hace que resulte especialmente agradable cuando todavía no se han concentrado demasiados visitantes.

Aquí encontrarás también bares, cafeterías y pequeñas terrazas donde detenerte, y es precisamente en un lugar como este donde yo reservaría algo de tiempo para descansar. Uno de los recuerdos que guardo con más cariño de Mykonos es el café que me tomé tranquilamente con el mar rompiendo a menos de un metro de donde estaba sentado. No fue una visita monumental ni una experiencia preparada, pero escuchar el agua mientras todavía había poca gente alrededor terminó siendo uno de los mejores momentos de aquella escala.

Little Venice se encuentra además muy cerca de otros dos grandes símbolos de Mykonos, por lo que no tendremos que caminar demasiado para continuar nuestro recorrido. Primero nos acercaremos a una de las iglesias más fotografiadas de la isla y después seguiremos hasta los famosos molinos. Todo este sector de Chora concentra varios de los lugares más interesantes de la ruta.

Little Venice
Little Venice

Iglesia de Panagia Paraportiani

Muy cerca de Little Venice se encuentra Panagia Paraportiani, uno de los edificios religiosos más reconocibles de Mykonos. Situada en la zona de Kastro y prácticamente junto al mar, su aspecto encaja perfectamente con la arquitectura tradicional de la isla, con formas irregulares, superficies completamente blancas y una construcción que casi parece haber sido modelada por el viento. Es sencilla, pero precisamente esa sencillez es una de las razones por las que resulta tan fotogénica.

En realidad, Panagia Paraportiani no es una única iglesia convencional, sino un conjunto formado por varias pequeñas iglesias construidas en diferentes momentos y a distintas alturas. El resultado es esa peculiar estructura blanca que se ha convertido en otra de las imágenes habituales de Chora. No necesitas demasiado tiempo para verla, por lo que encaja perfectamente en un recorrido por Mykonos durante una escala de crucero.

Los molinos de viento de Mykonos

Nuestra siguiente parada son los famosos molinos de viento de Mykonos, situados a muy poca distancia de Little Venice. Si hay una imagen que simboliza la isla probablemente sea esta, hasta el punto de que resulta difícil encontrar una guía o una fotografía promocional de Mykonos en la que no aparezcan. Su ubicación elevada frente al mar hace además que sean visibles desde diferentes puntos de Chora.

El conjunto más conocido es el de Kato Mili, cuyos molinos recuerdan la importancia que tuvo tradicionalmente el viento para la economía de las islas Cícladas. Hoy han perdido aquella función, pero a cambio se han convertido en el gran icono visual de Mykonos. Desde aquí tendrás también una magnífica perspectiva sobre Little Venice, Chora y el mar Egeo, por lo que merece la pena detenerse y disfrutar de las vistas.

Este es probablemente uno de los puntos del recorrido donde más fotografías harás y también uno de los más concurridos cuando comienzan a llegar los grupos organizados. Si has seguido mi recomendación de bajar pronto del crucero, deberías poder disfrutarlo todavía con cierta tranquilidad. Desde los molinos continuaremos hacia Fabrika, iniciando después el regreso por el interior de Chora.

Qué ver en Mykonos: Moilinos de viento
Qué ver en Mykonos: Moilinos de viento

Fabrika

Desde los molinos podemos continuar hacia Fabrika, uno de los principales puntos de referencia de Chora y un lugar importante para el transporte hacia otras zonas de la isla. No es uno de los lugares más monumentales de Mykonos ni probablemente será lo que más recuerdes después del viaje, pero nos sirve perfectamente como extremo de nuestra ruta. A partir de aquí comenzaremos a cerrar el recorrido circular regresando hacia el Puerto Viejo por el interior de la ciudad.

Si dispones de poco tiempo, no hace falta detenerse demasiado en Fabrika. Lo realmente interesante comienza cuando volvemos a introducirnos en el entramado urbano de Chora, pero esta vez recorriéndolo en dirección contraria al puerto. Es entonces cuando podemos olvidarnos un poco de seguir una sucesión de monumentos y dedicarnos simplemente a caminar.

Perderse por las calles blancas de Mykonos y regresar por Chora

Desde Fabrika comenzaremos a atravesar el interior de Chora, y esta es para mí una de las mejores partes de cualquier visita a Mykonos. No se trata de seguir una calle concreta ni de ir directamente hacia el siguiente monumento, sino de permitirnos pequeños desvíos por ese entramado de callejuelas blancas tan característico de la ciudad. Tampoco podemos perdernos demasiado si tenemos que regresar al crucero, pero sí lo suficiente para olvidarnos durante un rato del mapa.

Las esquinas encaladas, las escaleras exteriores, las puertas azules, las buganvillas, las pequeñas iglesias y los balcones forman parte de la personalidad de Mykonos tanto como sus famosos molinos. Cada pocos metros aparece una puerta, una ventana o una fachada que invita a detenerse y sacar una fotografía. Es precisamente caminando sin demasiada prisa por estas calles cuando se entiende por qué Chora se ha convertido en una de las localidades más fotografiadas de las islas griegas.

Además, al hacer este recorrido durante el regreso evitamos volver sobre nuestros pasos y conseguimos que la ruta sea realmente circular. Poco a poco iremos avanzando nuevamente hacia el Puerto Viejo, pero todavía nos quedan varias paradas interesantes. La siguiente será Matogianni, donde el ambiente tranquilo de algunas de estas callejuelas comienza a mezclarse con la zona más comercial de Mykonos.

Centro de Mykonos
Perderse por las calles del centro de Chora

Matogianni, la calle más comercial

Matogianni es una de las calles más conocidas y comerciales de Mykonos, y probablemente acabarías pasando por ella incluso aunque no estuviera incluida expresamente en nuestra ruta. Tiendas de moda, joyerías, recuerdos, pequeños negocios, cafeterías y restaurantes ocupan buena parte de esta zona. A estas alturas del día seguramente estará bastante más concurrida que cuando comenzamos nuestro recorrido.

Creo que Matogianni merece conocerse, pero no limitaría la visita a esta calle ni a las zonas comerciales que la rodean. La Mykonos que más me gustó apareció precisamente en esas pequeñas calles secundarias que acabamos de atravesar, donde es más fácil encontrar rincones tranquilos y fachadas tradicionales. Matogianni, sin embargo, es un buen lugar para aprovechar y hacer alguna compra antes de continuar hacia la última parte de nuestra ruta.

Iglesia de Agia Anna

Continuando hacia el mar llegaremos hasta la iglesia de Agia Anna, otra de las pequeñas iglesias que encontramos repartidas por Chora. Su visita encaja perfectamente en esta parte final del recorrido, cuando ya estamos aproximándonos nuevamente a la costa y al Puerto Viejo. No hace falta dedicarle demasiado tiempo, pero contribuye a completar esa imagen de Mykonos en la que los pequeños templos aparecen constantemente entre las casas blancas.

Desde aquí abandonaremos poco a poco el interior de Chora para volver a encontrarnos con el mar. Antes de regresar definitivamente al puerto todavía podemos hacer una última parada que muchas rutas por Mykonos pasan por alto. Se trata de la pequeña Paralia Choras Mikonou, la playa urbana de Chora.

Agia Annia en Mykonos
Iglesia de Agia Annia en Mykonos

Paralia Choras Mikonou, la playa de Chora

Paralia Choras Mikonou es una pequeña playa situada prácticamente dentro del núcleo urbano y muy cerca del Puerto Viejo. No estamos hablando de una de esas grandes playas por las que Mykonos se ha hecho famosa internacionalmente, pero precisamente su ubicación la convierte en una parada curiosa dentro de nuestro recorrido. Después de varias horas caminando por Chora, volver a encontrarnos directamente con la orilla refuerza esa sensación de que en Mykonos el mar nunca está demasiado lejos.

No plantearía esta parada necesariamente para pasar varias horas tomando el sol, especialmente si estamos haciendo una escala de crucero. Su interés dentro de esta ruta está más en detenernos unos minutos, contemplar el frente marítimo y disfrutar de una zona algo diferente a Little Venice y los molinos. Además, nos encontramos ya muy cerca del punto donde comenzamos la mañana.

Paralia Choras Mikonou
Paralia Choras Mikonou

Regreso al Puerto Viejo bordeando el mar

Desde la playa solo nos queda completar el último tramo paseando junto al mar y bordeando el puerto hasta regresar al Puerto Viejo de Mykonos. Después de haber atravesado el interior de Chora, terminar caminando nuevamente junto al agua me parece la mejor forma de cerrar una ruta que durante todo el recorrido ha tenido al Egeo como telón de fondo. Además, tendremos nuevamente ante nosotros las embarcaciones, las terrazas y el ambiente portuario con el que comenzamos la visita.

Si todavía dispones de tiempo antes de regresar al crucero, puedes aprovechar esta última parte para comer, tomar algo o realizar las compras que hayas dejado pendientes. Al encontrarte ya junto al puerto podrás controlar mucho mejor el tiempo que queda y evitarás tener que atravesar Chora apresuradamente a última hora. Eso sí, recuerda comprobar dónde debes embarcar y dejar siempre margen suficiente si necesitas regresar al Puerto Nuevo de Tourlos o utilizar un tender para volver al crucero.

¿Cuánto tiempo necesito para visitar Mykonos?

Para conocer únicamente Chora, unas cuatro o cinco horas permiten hacer este recorrido tranquilamente, incluyendo paradas para fotografías, tomar algo y entrar en alguna tienda. No necesitas dedicar las ocho o diez horas de escala exclusivamente al centro de Mykonos, aunque tampoco creo que tenga sentido intentar llenar cada minuto con visitas. Una parte del encanto de la ciudad consiste precisamente en recorrerla sin demasiadas prisas.

Si dispones de las habituales 8 o 10 horas de una escala de crucero, tendrás margen suficiente para hacer la ruta y plantearte alguna actividad adicional. Puedes dedicar parte del tiempo a conocer algún punto fuera de Chora, acercarte a una playa o contratar una excursión que permita ver algo más de la isla. Eso sí, cualquier plan adicional debe estar condicionado siempre por el horario de regreso al barco.

Mi consejo para una primera visita sería no intentar abarcar demasiado porque Chora merece unas horas por sí sola. Es preferible recorrer tranquilamente el casco antiguo, sentarse un rato frente al mar y disfrutar de los molinos que pasar toda la escala mirando el reloj. Mykonos es pequeña, pero eso no significa que haya que visitarla deprisa.

Mi consejo: madruga todo lo que te permita el crucero

Si tuviera que darte una sola recomendación para visitar Mykonos desde un crucero, sería bajar del barco cuanto antes, especialmente durante los meses de verano. Cuando coinciden varios cruceros, la diferencia puede sentirse muchísimo en las estrechas calles de Chora y en muy poco tiempo se pasa de caminar con relativa tranquilidad a encontrarse con grandes grupos recorriendo prácticamente los mismos lugares. El número de visitantes puede cambiar por completo la percepción que tengas de la ciudad.

Por eso empezaría directamente por la zona antigua y dejaría compras, comida y actividades más secundarias para después. Las primeras horas son las que te permiten disfrutar de una Mykonos más tranquila, fotografiar sus calles sin demasiada gente y apreciar mejor esa combinación de blanco, azul y mar que define la isla. Una vez que llegan los grupos organizados, especialmente en temporada alta, recuperar esa sensación resulta bastante más complicado.

También intentaría evitar la obsesión por seguir una ruta al milímetro. El itinerario que hemos planteado sirve para no dejar atrás los lugares más importantes, pero Mykonos invita a desviarse, entrar por una calle que parece interesante y volver después al recorrido principal. Siempre que controles el tiempo y tengas claro dónde está el puerto, esas pequeñas desviaciones forman parte de la experiencia.

Excursiones y visitas guiadas en Mykonos

Aunque Chora se puede recorrer perfectamente por libre, una excursión puede ser interesante si quieres aprovechar la escala para conocer algo más que la capital. Una visita guiada por Mykonos permite profundizar en la historia de la isla y entender mejor aquello que simplemente vemos mientras paseamos por sus calles. También existen recorridos que combinan Chora con pueblos del interior, miradores o algunas de las playas más conocidas.

Si tienes suficientes horas, hay otra posibilidad especialmente interesante: realizar una excursión a la isla de Delos. Se trata de uno de los grandes enclaves arqueológicos de Grecia y permite añadir una vertiente histórica completamente diferente a una jornada que, de otro modo, estaría centrada principalmente en el paisaje y la arquitectura de Mykonos. Es una opción que valoraría especialmente si ya conoces Chora o si tu escala es suficientemente larga.

En esta parte de la guía puedes consultar y reservar excursiones, actividades y visitas guiadas en Mykonos, eligiendo la que mejor encaje con el tiempo del que dispones. Si llegas en crucero, antes de contratar cualquier actividad comprueba cuidadosamente su duración, el punto de encuentro y la hora prevista de regreso. El horario del barco debe marcar siempre el límite y es preferible dejar margen suficiente ante cualquier retraso.

¿Merece la pena dormir en Mykonos?

La experiencia de Mykonos cambia bastante cuando desaparecen los grandes grupos de excursionistas y cruceristas. Si estás haciendo una ruta por las islas griegas y puedes quedarte una o dos noches en Mykonos, tendrás la oportunidad de conocer Chora con más tranquilidad, disfrutar del atardecer y acercarte a algunas de las playas de la isla. Además, no tendrás esa presión constante de controlar la hora de regreso al barco.

Pasar la noche permite también recorrer la ciudad temprano por la mañana, que es precisamente el momento en el que personalmente más me gustó. Podrás disfrutar de Little Venice y de los molinos con otra luz, cenar tranquilamente y conocer el ambiente nocturno por el que Mykonos es también muy conocida. Al día siguiente tendrás además la posibilidad de explorar otras zonas de la isla que quedan fuera de este recorrido a pie.

Si este es tu caso, puedes consultar hoteles y alojamientos en Mykonos y elegir entre quedarte en Chora o buscar una zona algo más tranquila. Alojarse cerca del centro tiene la ventaja de poder recorrer la ciudad caminando y disfrutar de ella cuando los visitantes de los cruceros ya han regresado a sus barcos. Para una estancia de varios días, además, Mykonos puede servir como punto de partida para combinar playas, pueblos y excursiones marítimas.

Mykonos, mucho mejor antes de que lleguen las multitudes

Mykonos tiene fama de isla cosmopolita, de playas, fiesta y lujo, pero mi recuerdo de ella es bastante más sencillo: blanco, azul, calles estrechas, molinos y el mar siempre muy cerca. Es fácil de recorrer, agradable para caminar y especialmente cómoda para una escala de crucero porque buena parte de sus principales atractivos se concentran en Chora. Al mismo tiempo, puede llegar a estar excesivamente masificada y ese es probablemente su principal inconveniente durante los meses de verano.

Por eso intentaría verla siguiendo un recorrido lógico: Puerto Viejo, casco antiguo, Matogianni, Panagia Paraportiani, Little Venice, molinos de viento y regreso atravesando nuevamente Chora hasta el puerto. No es una ruta complicada ni requiere transporte una vez que estás en el centro, por lo que puedes hacerla perfectamente por tu cuenta. Si prefieres conocer mejor la historia de la isla o aprovechar para salir de Chora, entonces sí puede compensarte contratar una visita guiada o una excursión.

Y si puedes adelantar unas horas el despertador y caminar por esas calles antes de que lleguen los grandes grupos, mucho mejor. Aquella imagen de estar sentado junto al mar tomando un café con las olas rompiendo prácticamente a mis pies sigue siendo mi mejor recuerdo de la isla, precisamente porque durante unos minutos Mykonos parecía estar todavía medio vacía. Entre esa Mykonos tranquila de primera hora y la Mykonos abarrotada del mediodía, yo me quedo sin ninguna duda con la primera.

 

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Otros puertos cercanos: El puerto de Santorini

Autor: Javier Gómez
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