
Hacer un viaje a Italia es un regalo seguro a los sentidos y a la sensibilidad. Da igual la zona a la que vayamos, sea la zona del Véneto, con la nostalgia de Venecia, o la sobriedad y la belleza de Padua o Verona; o la riqueza de Milán; o la Historia que encierra Roma en sus calles, o los campos de la Toscana, o la tranquilidad de Sicilia…
Pero Florencia no es sólo un regalo, es un festival de sensaciones que te inundan la vista, el tacto, el olor y hasta el sabor. Florencia es puro arte, es pura esencia, es puro sentimiento. Sin duda alguna, la ciudad más artística del mundo. Y si arte es toda Florencia, su emblema, su corazón, aquello que entre tanto arte se te queda grabado para siempre, es el Duomo y su cúpula.
El Duomo de Florencia: la Catedral de Santa María del Fiore
La catedral de Santa Maria del Fiore, conocida popularmente como el Duomo de Florencia, no solo es el edificio más representativo de la ciudad, sino también una de las grandes obras maestras de la arquitectura europea. Situada en plena Piazza del Duomo y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con el centro histórico de Florencia, constituye una visita imprescindible para cualquier viajero que llegue a la capital de la Toscana.
Su espectacular fachada de mármol blanco, verde y rosa, la inconfundible cúpula diseñada por Filippo Brunelleschi y el elegante Campanile de Giotto forman uno de los conjuntos monumentales más admirados del mundo. Más que una simple catedral, el Duomo representa el esplendor artístico, económico y cultural que convirtió a Florencia en la cuna del Renacimiento.
Hoy, millones de personas cruzan cada año sus puertas para descubrir una construcción que comenzó a levantarse a finales del siglo XIII y que sigue asombrando por la audacia de sus soluciones arquitectónicas, especialmente por la enorme cúpula que durante siglos desafió todos los conocimientos técnicos de su época.
La catedral, Santa María del Fiore, es la cuarta más grande de Europa y además el edificio más alto de Florencia. Da igual la calle por la que accedamos a la Piazza del Duomo, porque la primera impresión que se tiene al encontrarse con ella es abrumadora. Su colorido, su señorío, sus líneas y sus diseños te llenan y te impactan. El Baptisterio, tan magnífico, parece pequeño a su lado y es que frente a él, se levantan majestuosos por un lado, la fachada neogótica de mármol del Duomo, el campanil de Giotto y por detrás de ambos, asomando muy arriba, la famosa cúpula naranja de Brunelleschi.
La fachada, en estilo neogótico fue terminada, al contrario que todo el resto de la catedral, en el año 1887 por Emilio de Fabris, siguiendo las pautas que casi 600 años antes proyecto Arnolfo di Cambio.

El Campanil ofrece unas bellísimas vistas de toda la ciudad pues llega hasta los 85 metros de altura, quedándose 6 metros por debajo de la cúpula de Brunelleschi. Está cubierto de mármol toscano blanco, rosa y verde. Lo comenzó Giotto en el año 1334. A su muerte lo continuó Pisano, y por útlimo, Talenti lo finalizó en el año 1359. 16 estatuas pueden verse en el campanario y obras de Donatello, Pisano y Della Robbia, así como otros ilustres artistas italianos de los siglos XIV y XV. Aunque las vistas que se tiene de la ciudad son mejores desde la cúpula del Duomo, pues está más alto, como curiosidad merece la pena subir al Campanile, para vivir el agobio de sus escaleras, los estrechos ventanucos por los que vemos los retazos de Florencia, y la zona final de escaleras que dan acceso a la terraza final.
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La Historia del Duomo de Florencia
La historia del Duomo comienza mucho antes de que se levantara la actual catedral. En este mismo lugar se encontraba la antigua iglesia de Santa Reparata, que durante siglos fue la principal iglesia de Florencia. Sin embargo, el crecimiento económico y político que experimentó la ciudad durante el siglo XIII hizo que los florentinos decidieran construir un templo mucho más ambicioso, capaz de rivalizar con las grandes catedrales europeas.
La construcción del Duomo de Florencia comenzó en el año 1296 bajo las ordenes de Arnolfo Di Cambio, pero continuó durante muchos años con otros muchos artistas famosos, como Giotto, quien dirigió las obras de 1334 a 1336, Talenti, Lapo y Ghini. nada más entrar, sorprende el suelo, que hace parecer a la catedral muy amplia y abierta. Este suelo es de mármol muy colorido, y data del siglo XVI. Su diseño corresponde a Baccio d’Agnolo y Franceso de Sangallo.
Sin embargo, el mayor reto seguía pendiente: cubrir el enorme espacio central de la catedral con una cúpula. Durante décadas nadie supo cómo hacerlo. La solución llegó en el siglo XV gracias a Filippo Brunelleschi, cuya genialidad permitió completar una de las obras más extraordinarias de la historia de la arquitectura.
En el ala derecha de la catedral se levanta la Capilla del Este, coronada por tres cúpulas idénticas, pero en escala más pequeña de la cúpula de Brunelleschi. dentro hay cinco magníficas capillas más, y las vidrieras, preciosas, son de Ghiberti, del siglo XV. Frente a ella está el santuario de mármol que rodea al altar mayor, de Bardinelli, del año 1555, y, justo al lado, las escaleras que suben a la cúpula.
463 escalones. Esos son los que tendremos que subir tras armarnos de paciencia. Pero el camino no se hace largo, sabiendo cués es el premio final, ni las maravillas que podemos ir observando durante la subida. La cúpula, que fue acabada en el año 1463, fue la más grande que en sus tiempos se construyó sin andamios, y es que la parte de fuera de la cúpula se sostiene sobre una cúpula interna, de modo que hay una doble cúpula. Los ladrillos naranjas se colocaron entre los nervios de mármol de la estructura, de modo que se sujetaban unos a otros.

detalle del Juicio Final de Vasari
Desde la primera parada que hacemos en las escaleras, en una baranda exterior, a bastante altura ya del altar mayor, qu se extiende a nuestros pies, podremos admirar la gran obra de Vasari, el Juicio Final que se pintó bajo la cúpula de Brunelleschi. Los impresionantes frescos, completados por Zuccari, fueron pintados entre 1572 y 1574.
El último tramo de escaleras nos conduce hasta la cúspide desde donde las vistas de Florencia son impresionantes, pues las fotos que desde allí tomemos reflejarán la silueta de la ciudad, su formación, sus calles, sus casas, y el curso de río Arno, que plácido discurre por Florencia.
La genialidad de Brunelleschi
La cúpula del Duomo marcó un antes y un después en la historia de la arquitectura. Con casi 46 metros de diámetro, era un desafío técnico que muchos consideraban imposible de resolver. Brunelleschi ideó una innovadora estructura de doble cúpula y un sistema de colocación de ladrillos en forma de espina de pez que permitía que el propio peso de la construcción reforzara su estabilidad.
Lo más sorprendente es que la obra se levantó sin utilizar las enormes estructuras de madera que tradicionalmente sostenían las bóvedas durante su construcción. Aquella solución revolucionaria convirtió a Brunelleschi en uno de los grandes genios del Renacimiento y su cúpula sigue siendo hoy la mayor cúpula de ladrillo jamás construida.

Consejos para visitar la Catedral de Florencia
Si tienes previsto visitar el Duomo de Florencia, merece la pena reservar con antelación la subida a la cúpula, especialmente durante la primavera, el verano y los principales puentes festivos. El acceso se realiza exclusivamente mediante escaleras, por lo que conviene llevar calzado cómodo y tener en cuenta que algunos tramos son bastante estrechos.
Aunque la entrada a la catedral suele ser gratuita, el acceso a la cúpula, al Campanile, al Baptisterio, a la cripta y al Museo dell’Opera del Duomo requiere una entrada combinada. Lo más recomendable es dedicar al menos media jornada a todo el conjunto monumental, ya que cada uno de estos espacios aporta una visión diferente de la historia artística y religiosa de Florencia.
Como en cualquier templo italiano, es obligatorio acceder con una vestimenta adecuada, cubriendo hombros y evitando prendas excesivamente cortas.
Curiosidades sobre el Duomo de Florencia
- La cúpula de Brunelleschi continúa siendo la mayor cúpula de ladrillo construida en el mundo.
- Para alcanzar su cima hay que subir 463 escalones y no existe ascensor.
- Durante siglos fue el edificio más alto de Florencia y todavía domina por completo el perfil de la ciudad.
- Los frescos del Juicio Final ocupan más de 3.600 metros cuadrados y fueron iniciados por Giorgio Vasari y terminados por Federico Zuccari.
- El conjunto monumental del Duomo forma parte del centro histórico de Florencia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1982.
Reserva las entradas para la Catedral de Florencia
Te aconsejo reservar con antelación las entradas para el Duomo de Florencia, o si lo prefieres, una visita guiada con un experto en este monumento.










