El Glaciar Franz Josef, en Nueva Zelanda

Viaje a la Naturaleza: el Glaciar Franz Josef

Continuando con la presentación de algunos de los principales candidatos a convertirse en una de las Siete Maravillas del Mundo Natural, nos daremos un paseo por Nueva Zelanda, hogar del impresionante Glaciar Franz Josef. Se encuentra en el Parque Nacional Westland, sobre la costa oeste de la isla sur del país.

Se extiende a lo largo de 12 kilómetros y nace en los Alpes Meridionales, hasta alcanzar los 300 metros sobre el nivel del mar. Su altura máxima es de 2700 metros, algo que lo convierte en un monumento natural que sorprende y conmueve a todos aquellos que visitan estas tierras.

Parece increíble que esta inmensa masa de hielo pueda subsistir en a pesar de las temperaturas más bien elevadas que caracterizan a las selvas cercanas, y se conjuga bellamente con paisajes de intenso verdor, propios de la región. El río Waiho, que se origina en el glaciar Franz Josef, forma parte de un área circundante declarada Patrimonio de la Humanidad.

Esta maravilla del planeta Tierra es sin dudas el principal atractivo turístico de la parte occidental de la isla sureña de Nueva Zelanda. Las caminatas, con guía o sin ella, que se realizan sobre su superficie congregaron, el año pasado, a 250.000 visitantes, que experimentaron la inexplicable sensación de sentirse pequeño y asombrado por el poder de la naturaleza.

Aquellos que prefieran ir acompañados, pueden contratar los servicios de Franz Josef Glacier Guides, una compañía reconocida internacionalmente que trabaja allí desde 1990. Quienes se atrevan a aventurarse en soledad por los eternos hielos neozelandeses, necesitarán llevar consigo un equipo especializado, que incluye un piolet –especie de pico para el hielo– y crampones, que se adhieren a la suela de las botas para facilitar el desplazamiento.

Los tours en helicóptero son sumamente populares, dado que el paseo comienza en una de las cascadas de hielo, que se encuentra a cierta distancia de la “costa” del glaciar. De esa manera, se ahorran un buen trecho y mucha energía para disfrutar de una caminata de una a dos horas hasta la cumbre de Franz Josef.

Cascada de hielo.

En el camino, túneles de hielo, paisajes sorprendentes y la pequeña villa que acoge a los viajantes son parte del espectáculo. Restaurantes y tiendas de todo tipo esperan al final del recorrido.

Autor: María José Rubín

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