Volver a la Edad Media en Carcassonne

Carcassonne

Hay muchos lugares en los que estar es como revivir una parte de su pasado o de nuestra historia. Paseamos por sus calles, y nos perdemos en un viaje al pasado, en épocas donde eran constantes las luchas por tomar o defender una ciudad, en callejas cargadas de la nostalgia de decenas de historias de amor y traición, de lucha por el poder; y en cada recoveco, en cada vuelta a una de sus esquinas, dejamos atrás poco a poco el mundo real al que pertenecemos.

Eso ocurre en Carcasona (Carcassonne). Es volver a la Edad Media de la mano de sus arcos, de sus calles adoquinadas, de sus murallas, de sus torres; de miradas tranquilas pero tristes a una ciudad anclada en su pasado.

Perteneciente a la región de Languedoc-Rosellón, en Francia, se llega a ella por carretera a través de la A-61 desde Narbona, procedentes de la costa mediterránea. Merece la pena pasar una noche en ella, pero si no lo hacemos así, uno de los mejores y más cercano sitios, si lo que pretendemos es conocer la zona, puede ser Toulouse, para, desde ahí, hacer la famosa ruta de los cátaros.

Dividida históricamente en dos, la conocida ciudad de los cátaros fue sede episcopal de dos iglesias enfrentadas: la católica de Roma y la cátara a quien el papado consideró herética, pero una campaña que promovió el Papa Inocencio III, acabó con los cátaros en la ciudad en el año 1229. La ciudad se convirtió en una senescalía, y se fortificó con la segunda muralla que hoy día aún subsiste.

Cada año, Carcasona, considerada Patrimonio de la Humanidad desde 1997, es recorrida por millones de turistas que inundan sus calles y que por un momento se sienten caballeros medievales entre sus muros. Y así, con esa extraña sensación, se empieza el recorrido…

Recorrido por la ciudad

CarcassonneLa entrada más clásica es la Barbacana de San Luís, en cuyo frontal se encuentra el busto de Carcass, la princesa sarracena que defendió la ciudad contra Carlomagno. Como en cualquier castillo medieval, a nuestros pies se abre un foso, hoy seco, evidentemente antes de introducirnos en la fortificación por la puerta Narbonesa. Así empezamos nuestro callejeo por la Citè.

Las principales compras que se pueden realizar, como lavanda o chocolate, las podemos realizar en esta primera calle: la calle de Cros-Mayreville, que cruza la ciudad hasta llegar a la Catedral y el Castillo Comtal. Retened en la memoria la placita que nos encontraremos, porque en ella hay unas terrazas estupendas para, con buen tiempo, disfrutar de un buen vino y un buen guiso; pero hemos de seguir adelante, y así, sin desviarnos del camino, mientras miramos absortos a cuanto nos rodea, llegamos a la gran catedral, de estilo gótico. Es recomendable subir a su torre, porque desde allí, obtendremos unas inmejorables fotos de la ciudad. Y, frente a la catedral, el teatro Deschamps, al aire libre, una suerte de teatro romano.

Continuamos por la calle San Luis, otra de las más turísticas, pues nos lleva de la catedral al castillo Comtal, una inmensa fortaleza que se levanta, dominadora, dentro del recinto amurallado, y que data del siglo XII. A continuación llegamos a otra plaza, la Plaza de Grands Puits, donde al igual que en la anterior, hay numerosos restaurantes donde disfrutar de la gran cocina francesa.

Por último, nos queda el paseo más típico; la ruta que mejor sabor nos dejará en la boca, y que nos transportará definitivamente, a bastantes siglos atrás: el Paseo de las Lizas, un relajante camino, que, entre medio de las dos murallas, la interior y la exterior, nos conduce alrededor de la ciudad fortificada, mientras admirados muchas de las 52 torres de las que consta esta gran muralla, de casi tres kilómetros de longitud.

Recomendación:

No dejéis de pasear entre los muchos puestos artesanales que se montan en la ciudad, porque esa es parte de una de las características que nos hacen sentir como si estuviéramos en otra época

Tampoco debemos dejar pasar la oportunidad de sentarnos tranquilamente a comer algo en una de sus plazas, preferentemente, el que quizás sea su plato más típico: el cassoulet, un guiso tradicional hecho con alubias blanca y carne.

Videos:

En este mismo blog tenéis uno con un video de Carcasona. ¡¡Disfrutadlo!!.

Alojamiento:

Aquí os dejamos una lista de recomendaciones de hoteles en Carcassonne.

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Categorias: Francia, Guias de Turismo, Patrimonio de la Humanidad



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Comentarios (3)

  1. lesley dice:

    como se llaman los castillos de las imagenes?
    porfa necesito los nombres

  2. mi opinios es que soy una estudiante que va de conviviencias a carcasona y mes gustaria conoserlo vamos el 6 7 8

  3. Tiolunto dice:

    Quedaos una noche en Carcassonne, y tendreis la sensación de pasear por una ciuddad fantasma, nimpresiona el deambular por calles completamente vacís, pero no está mal del todo. De todas formas con una sola noche es suficiente.

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