Valldemossa, un sueño de piedras en Mallorca

Valldemossa

La isla de Mallorca suele ser un destino de vacaciones de verano. Mucha gente se queda simplemente en pasar por sus playas, la vida nocturna, y no se percata de la presencia de otras pequeñas joyas a su alrededor. Fijaros, hoy os llevamos muy cerquita de Palma, a sólo quince kilómetros, a un pueblo muy interesante, Valldemossa.

Valldemossa aparece allí entre la Mola de sa Comuna y el Teix. Preciosa vista la que tenemos de sus casas de piedra y el valle cubierto de una gran arboleda verde. Un valle cuajado de olivos, frutales y almendros, un valle en el que se han inspirado artistas como Chopin o Rubén Darío.

Pasear por Valledemossa es recorrer sus preciosas calles empedradas y peatonales, sus rincones pintorescos, un pueblo que no ha perdido su encanto ni su genuino sabor antiguo, a pesar de los muchos turistas que lo visitan. Y es que la historia ha dejado su impronta en Valldemossa, o valle del moro Musa, propietario de este territorio antes que Jaime I conquistara la isla.

Aquí también han vivido grandes artistas, y muchos azulejos en sus calles nos lo recuerdan. Rubén Darío llegó para vestirse de cartujo en su convento, y Borges habla en algunos de sus escritos de su estancia aquí. Chopin también vivió en el convento cartujo.

 Calles de Valldemossa

En Valldemossa tenemos que contemplar el Palacio del Rey Sancho, la Cartuja de Valldemossa, construcción que inició Jaime II de Mallorca. Es un Palacio que ha sido visitado por personalidades como Jovellanos, Rubén Darío, Kirk Douglas o los Emperadores de Japón. Destaca la iglesia del convento, el Museo Municipal de Arte Contemporáneo que alberga y los relajantes jardines.

De allí podemos pasar a la Iglesia de San Bartolomé, del siglo XIV, con una fachada bellísima, o la Capilla de Sant Vicenç Ferrer, a la salida del pueblo. Esta última fue construida en 1911. A pocos kilómetros de Valldemossa se halla la Ermita de la Trinidad, fundada en 1648 por el anacoreta Juan Mir. En esta ermita se produce uno de los platos más extraños que pueden probarse en nuestro país: el encurtido de hinojo.

Valldemossa está llena de tiendas de souvenirs, en las que comprar las típicas hierbas mallorquinas, libros sobre Chopin y sobre todo los productos artesanales hechos con madera de olivo. Para comer, os recomiendo los cosques de patata, que se realizan sobre todo en los hornos del pueblo.

Autor: Jose Manuel Vargas

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