Un viaje por la Antartida

Pingüinos, Antártida, Chile

Muy cerca del polo sur y muy lejos de la civilización tal cual la conocemos, se esconde un mundo diferente. O quizás no se esconda, simplemente está demasiado a la vista para que podamos verlo. Esa es la primera sensación que despiertan los eternos hielos de la Antártida, un continente en donde los límites de la arquitectura urbana, la polución de los combustibles y las multitudes que pueblan las grandes ciudades no tienen cabida.

En cualquier dirección que se observe, lo que se puede ver son extensiones interminables de naturaleza en el estado más puro. El paisaje es, como todos sabemos, eminentemente blanco, pero no todo es nieve en la Antártida. La fauna del lugar – pingüinos, ballenas azules, elefantes marinos, focas– es de un exotismo cautivador, y los cielos siempre deslumbrantes y límpidos configuran un paisaje en verdad único.

La región turística de la Antártida está delimitada como territorio chileno, aunque por el Tratado Antártico de 1959 la soberanía está –simpáticamente– congelada. Desde las ciudades de Puerto Williams y Punta Arenas, un vuelo de 2 o 4 horas respectivamente nos conduce a la isla Rey Jorge un punto de referencia que en cualquier país del mundo llamaríamos capital, aunque aquí no es posible darle tal denominación.

Allí se encuentra la Base Presidente Frei, una estación científica de las 72 que existen en la Antártida, y la Villa Las Estellas, el pueblo principal de la región. En la villa se realizan paseos para descubrir el maravilloso ecosistema del Polo Sur, y también se organizan las excursiones turísticas. Cuenta con una escuela, un banco, una oficina de correo, una tienda de obsequios, una capilla y, desde luego, la hostería.

Uno de los recorridos más bellos es el que se realiza por la Bahía Fildes. La riqueza de su fauna se observa sobre todo en la Península Ardley, en donde se encuentran las grandes pingüineras de la zona.

En la Bahía Chile, otra de las atracciones principales, funciona el museo Comodoro Federico Guesalaga Toro. También se desarrollan aquí investigaciones oceanográficas y censos de aves y mamíferos, a cargo de los biólogos de la Estación de Ciencias Marinas.

Un capítulo aparte merecerán los deportes de riesgo, tan populares por estas latitudes. ¿A que te apetece consultar un buscador de vuelos y pasarte unos días en un lugar tan diferente como es la Antártida?

Foto Vía: Kalipedia

Autor: María José Rubín

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