El valle bajo del Awash, en Etiopía

Recreación de la apariencia de Lucy

Situada en la zona conocida como el Cuerno de África, Etiopía es el tercer país más poblado del continente, y es también hogar de numerosos sitios declarados Patrimonio de la Humanidad.

Entre ellos, destaca el Valle bajo del Awash, que alberga un conjunto de yacimientos paleontológicos considerado entre los más relevantes del continente africano. Allí se ha podido obtener información invaluable acerca del pasado de la especie humana y de su evolución a través del tiempo.

Sin dudas, su protagonista indiscutida es la pequeña Lucy, cuyo esqueleto fue hallado en 1974, con 52 fragmentos óseos intactos, que permitieron su reconstrucción. Por ello, en 1980 el Valle bajo del Awash fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Los datos obtenidos en las excavaciones que se realizan en este valle han indicado que los acontecimientos que se desarrollaron en estas tierras dieron un giro definitorio a la evolución de la especie.

Según se sabe, esta zona del continente africano fue un escenario de gran importancia para la evolución humana debido a la actividad volcánica y tectónica del lugar, que generaron un ambiente propicio para la vida de flora y fauna de diversos tipos.

Al mismo tiempo, la lava y otros sedimentos volcánicos permitieron la conservación de los restos paleontológicos fosilizados que hoy pueden apreciarse allí, enterrados rápidamente por estos materiales que hicieron posible su llegada en buen estado a nuestros días.

Los años de mayores descubrimientos en este valle transcurrieron durante las excavaciones de 1973 a 1976. En esos años, un gran equipo de especialistas provenientes de varios países, hallaron gran cantidad de fósiles humanos y animales, de los cuales los más antiguos databan de 4 millones de años atrás, cuando menos.

Gracias al buen estado y la posterior reconstrucción de varios esqueletos datados en la misma época que Lucy, unos 3.18 millones de años atrás, se pudo conocer aproximadamente la complexión física de los individuos de aquel momento, que medían un metro de altura y pesaban unos 30 kilos en promedio.

Todo esto permite al hombre conocer a sus antepasados más lejanos y soñar con que algún día podrá reconstruir completamente la historia de su evolución.

Foto Vía: Tsehainy

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Categorias: Especiales de Turismo, Etiopia, Patrimonio de la Humanidad



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