Reabren al público la Garganta del Diablo

Garganta del Diablo, Iguazú

Uno de los lugares más impresionantes que he tenido la oportunidad de visitar han sido, sin duda, las Cataratas de Iguazú. Sesenta y siete mil hectáreas de un patrimonio único en el mundo, donde la Naturaleza muestra toda su grandeza y belleza a lo largo de decenas de interminables cascadas.

Muchos son los sitios que podría destacar del recorrido que se hace por el Parque Nacional, tanto en la parte brasileña como en la argentina, sea por su circuito inferior o el superior, como el salto de Alvar Núñez, el de las Dos Hermanas o el de San Martín, pero si hay uno que debería considerarse como el punto culminante de la aventura ese es el del Salto de la Unión, que va a precipitarse en la conocida Garganta del Diablo.

La Garganta del Diablo viene a ser, dicho metafóricamente, como lo más cercano que pueda estarse a las puertas del infierno. Es una profunda depresión en la tierra a la que se precipita de manera estruendosa cientos de litros de agua por segundo y que pueden admirarse desde un nivel superior en unos mareantes miradores que parecen colgados sobre la catarata. Allí, donde las aguas apenas dejan oir nada, curiosamente todo se vuelve silencio. No se oyen voces a pesar del mucho turismo que se agolpa. No se oye civilización. Solo la impetuosa fuerza de las aguas bramando en su descenso y el intenso vapor que sube de un fondo que no se puede divisar.

Desgraciadamente, durante meses, la Garganta del Diablo ha estado cerrada al público por culpa de la crecida histórica de las aguas del río Iguazú allá por el mes de junio pasado. Todo el circuito que llevaba hasta el fantástico mirador quedó desbordado y con la crecida se fueron las múltiples barandillas que señalizaban el camino. Las intensas lluvias, unido a la ruptura de la presa que se estaba construyendo en las cercanías en la parte brasileña hicieron que el caudal del río pasara de repente de una media de 1.500 m3 por segundo que suele llevar, a más de 46.000.

El desastre ocasionado ha llevado meses para ser reparado. Tiempo y dinero, porque el coste que ha conllevado el arreglo ha subido hasta los 20 millones de pesos (por encima de 2,3 millones de dólares).

Pero, aparte de la inversión extraordinaria que ha tenido que realizarse, el Parque Nacional ha vuelto a abrir la Garganta del Diablo. Lo hizo hace solo una semana, y ahora, de nuevo, el más del millón de visitantes anuales con los que cuenta Iguazú podrán disfrutar de su belleza.

Tarobá y Naipí, protagonistas de su particular leyenda, estarán felices de sentirse de nuevo acompañados…

Autor: Javier Gómez
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