Cambio Climático y sus repercusiones en el Turismo

Cuando llegan estas fechas muchos ya saben dónde van a ir de vacaciones o por lo menos ya lo están pensando. Turismo urbano, rural, salir al extranjero para conocer otra cultura o simplemente para tomar el sol en un resort todo incluido y aprender a bailar merengue. A la hora de elegir las vacaciones el clima también es importante y muchas veces pensamos en irnos a un lugar fresquito donde el calor del verano nos deje dormir por la noche o no nos haga sudar como pollos durante todo el día. Pues bien, esta última opción ya no hay que incluirla porque vayas donde vayas no sabes que va a pasar. Te puedes achicharrar en Soria o pasarte una semana con el paraguas en Sevilla.

Es el cambio climático y a pesar de que a veces pensemos egoístamente: «no estaré vivo cuando eso pase», ya nos está afectando y estamos lo suficientemente vivos para aportar nuestro granito de arena y hacer posible que nuestros hijos también puedan aportar el suyo. Está claro que no lo vamos a solucionar de un día para otro, pero de una generación a otra y a otra, podemos curar a la tierra antes de que la tierra entre en coma profundo.

No me gustaría recomendaros lugares que cuanto más tardéis en ir menos se parecerán a lo que fueron, pero sirve para concienciarnos de lo que está pasando, así que si tenéis la posibilidad de hacerlo no lo dudéis ni un solo momento, dentro de poco la única opción será admirarlos en una foto, por ejemplo el Amazonas. El cambio climático reduce la humedad de la selva y favorece que haya más incendios. Este bosque puede terminar siendo un desierto y habría que detener la deforestación si queremos combatir el cambio climático.

La Amazonica no es la única maravilla natural amenazada, hay otras muchas cómo:
– La gran barrera de Coral.
– El desierto de Chihuahua en México.
– El bosque de Valdivia en Chile y Argentina.
– El Río Yangtzé en China.
– Los Glaciares del Himalaya.
– Los bosques costeros de África Oriental.

España, un país de costa, un país de playas hermosas, también sufre el cambio climático y la subida del nivel del mar afectará a las playas del Cantábrico, la Costa de Doñana, La Manga del Mar de Menor, Y también las inundaciones de deltas como el del Ebro o el Llobregat.

En 1997 naciones de todo el mundo suscribieron el Protocolo de Kioto para frenar la emisión de gases de efecto invernadero, pero la realidad no se corresponde con la iniciativa y por poner el ejemplo del transporte, las emisiones de CO2 aumentan un 5% cada año. No os obligo a dejar vuestro coche en casa en vacaciones, pero si lo usamos, cuando lleguemos a nuestro lugar de origen lo aparcamos y vamos en bicicleta si estamos en la montaña o en tranvía o en metro en la ciudad… Aunque nos parezca poco, es mucho. La Tierra no habla cómo nosotros, no esperéis que os dé las gracias porque la Tierra agradece dando vida.

Las vacaciones son sagradas, pero saber que durante las vacaciones podemos aprender y hacer algo por nuestro planeta también es sagrado. Así que vayas donde vayas no pienses sólo en ti, piensa en esa ciudad, ese bosque, ese monumento, ese parque… colabora y convence y enseña a que otros también lo hagan. No somos el Protocolo de Kioto, pero ser turista responsable y comprometido cuenta y mucho.

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