Potala, el palacio en el Tibet

Palacio de Potala

¡Tenemos tantos lugares maravillosos en el mundo para elegir! No hay más que ver la larguísima lista de lugares que son Patrimonio de la Humanidad, para darnos cuenta de que podemos estar orgullosos del Mundo en el que vivimos. Hoy, volvemos a esta sección con un nuevo lugar…

Patrimonio de la Humanidad III: el Palacio de Potala, en Lhasa

El Potala (que significa “isla donde vive el buda de la misericordia”) es el palacio-residencia del Dalai Lama en Lhasa, la capital del Tíbet. Fue fundado en el año 648, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994. Emerge majestuoso en la montaña Hongshan y fue construido bajo la orden del rey tibetano en honor a la llegada de la princesa de la familia imperial China, más adelante cuando el reino cayó en decadencia, el Dalai-Lama lo reconstruyó y lo convirtió en palacio-residencia y lugar de peregrinaje.

Después de que el Tíbet fuera invadido por China, el Potala se convirtió en museo y el gobierno chino destruyó algunos de los edificios cercanos y construyó otros de carácter administrativo además de una plaza pensando en los turistas. En el año 2002 el mismo gobierno chino comenzó las obras para restaurarlo, pues la fachada se encontraba en muy mal estado debido al viento que sopla a tal altura.

Se encuentra a una altura de 3.700 metros sobre el nivel del mar y ocupa una superficie de 130.000 metros cuadrados. Por las imágenes podéis ver que es un ejemplo magnifico de la arquitectura tibetana y visto desde ese punto de vista contrapicado impresiona a cualquiera.

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El palacio dispone de mil salas y pabellones, con un total de trece pisos. Está compuesto por:

El palacio Blanco, compuesto por la sala de estudio y dormitorio del Dalai-Lama.

El palacio Rojo, con una sala de lectura de los sutras búdicos y un salón donde se conservan los restos de los Dalai-lama.

Los dormitorios blancos de los bonzos de confianza del Dalai-lama.

El muro blanco, donde se exhibe un retrato de buda.

La Puerta del Este, custodiada por las efigies de cuatro dioses guardianes.

Es un edificio muy importante para budistas y peregrinos, que acuden al potala cada año, empezando su visita desde el nivel más bajo, para ascender seguidamente por las larguísimas escaleras revestidas de piedra en forma de zig-zag que te conducen hasta la Puerta del Este.

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La arquitectura del palacio destaca por su color blanco, ya que a la hora de diseñarlo tuvieron muy en cuenta la luz solar de la meseta que se reflejaría en la fachada, y que le daría ese aire místico y fantástico que tiene el Potala. Destaca también la composición de la forma del palacio, tan enorme, que a partir de la superposición de los volúmenes se integra totalmente con el paisaje montañoso y nevado que puede apreciarse al fondo.

Para proteger el Palacio, que cada año recine más visitas debido a la mejora del transporte, únicamente se permiten 2.300 visitas diarias.

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