La Ciudad Vieja de Jerusalen

Uno de los lugares más espirituales y con más arraigo del mundo es Jerusalén. Una ciudad con múltiples emplazamientos antiguos, lugares sagrados, transidos por la historia. Hoy nos acercaremos a lo que se conoce como la Ciudad Vieja, ese lugar que los siglos han moldeado con infinidad de encuentros y leyendas. Un rincón que compendia más de 4000 años de experiencia humana. La ciudad más sagrada para las tres grandes religiones de Occidente: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Muro de las Lamentaciones

El Muro de las Lamentaciones y la Cúpula de la Roca

Ocho puertas fortificadas dan acceso a la ciudad vieja de Jerusalén, ocho puertas que salpican las inmensas murallas de la ciudad del siglo XVI que Suleimán el Magnífico construyó sobre las antiguas ruinas romanas. Las dos puertas más importantes, la de Jaffa y la de Damasco, conducen a un hermoso laberinto de callejuelas. Es en ellas donde rezumará la auténtica esencia de la ciudad. Mercadillos, gente de acá para allá, sonidos, aromas, lugares emblemáticos.

Es en estas callejuelas donde se encuentran los cuatro barrios principales de la ciudad vieja. El barrio musulmán, el más grande y característico, el cristiano, el armenio y el judío. Este es el corazón de la antigua Jerusalén, donde la historia tiene su cara a cara particular con sus habitantes. Aquí os podéis dejar embaucar por la música que nunca deja de sonar, los vendedores ambulantes que no pararán de ofreceros sus productos artesanales, y observaréis el colorido que siempre se asoma con explosión y júbilo a vuestras retinas.

Muchos de los lugares más destacados están prácticamente unos encima de otros. La suntuosa mezquita al-Aqsa, con su cúpula plateada, es el lugar de oración más grande e importante del islam después de La Meca y Medina. El Monte del Templo, o explanada de las Mezquitas, el Monte Moriah de la Biblia, es un lugar venerado enormemente por los musulmanes y se encuentra rematado por la Cúpula de la Roca, recubierta de oro de 24 quilates. Se construyó hacia el 690 en el lugar donde el profeta Mahoma ascendió a los cielos a lomos de su caballo alado.

Pero también es un lugar que veneran los judíos. Aquí es donde Abraham recibió la llamada de Dios para sacrificar a su hijo Isaac, Ismael para los musulmanes, y se cree que es el lugar donde se encontraba situado el altar del primer y segundo templos del judaísmo que posteriormente destruyeron los invasores.

Iglesia del Santo Sepulcro

Iglesia del Santo Sepulcro

No muy lejos se encuentra el Muro Occidental, más conocido como el Muro de las Lamentaciones, el último vestigio de las murallas que rodeaban y sostenían el Monte del Templo y el lugar de oración más sagrado para los judíos de todo el mundo. Los judíos tuvieron prohibido entrar en la zona mientras estuvo bajo el control de Jordania de 1949 a 1967. Si tenéis la oportunidad, no os perdáis este lugar los viernes al atardecer, cuando los judíos ortodoxos dan la bienvenida al shabbat con sus oraciones, sus cánticos y danzas mientras se pone el sol, transformando el lugar en una sinagoga al aire libre.

Cada año, miles de peregrinos cristianos realizan el Vía Crucis de la Vía Dolorosa, siguiendo los pasos que recorrió Cristo en su camino hacia la crucifixión. Junto al Calvario, el Gólgota de la Biblia, se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro, el lugar más sagrado para los cristianos, que se levanta sobre el lugar mismo de la crucifixión, entierro y resurrección de Cristo. No tiene pérdida, pues siempre hay un enorme reguero de gente, creyentes y no creyentes, que acuden ante la llamada de la fe y de la historia más trascendental de la humanidad.

Si volvéis a bajar hacia la Ciudad Vieja, no dejéis de entrar en algunas de las pequeñas jaimas que envuelven los zocos. Allí podréis degustar el hummus, un puré de garbanzos aliñado con tahini, una pasta de semilla de sésamo. Realmente es un plato muy sencillo, pero delicioso. Acompañadlo con pan de pita caliente, aunque no os olvidéis de las servilletas, porque os aviso que mancha mucho… Según cuentan, la sencilla comida árabe de los puestos callejeros ha sido la favorita en Oriente Próximo durante varios milenios. No olvidaros tampoco de los mezes o entrantes, que incluyen también el hummus. Además, la comida aquí es muy barata. En cualquier lugar, por sólo 5 euros podéis degustar bastantes platos.

Cómo llegar

Lo mejor es llegar hasta el Aeropuerto Internacional Ben Gurión. Su ubicación es estupenda, ya que se encuentra a mitad de camino de las dos ciudades más importantes de Israel. Por un lado, se halla a 25 kilómetros de Tel Aviv, y por otro a 45 kilómetros de Jerusalén. Os lo digo porque, si marcháis hasta Tel Aviv, el viaje en tren desde esta ciudad hasta Jerusalén es precioso. Desde el Aeropuerto podéis tomar un autobús hasta Jerusalén, concretamente los números 405, 423, 945 y 947, que con una frecuencia de 30 minutos os llevarán hacia la capital.

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Categorias: Israel, Viajar por Asia



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