Kokedera, el templo del musgo

kokedera

Mi país favorito en Asia es Japón. me gusta el idioma, la gente, los paisajes. No importa cuan moderno sea todo, cuantos móviles tengan, cuantas pantallas gigantes hagan sonar sus publicidades y cuan grandes sean sus ciudades siempre hay un rincón verde donde se respira paz y tranquilidad.

Los jardines japoneses son tan famosos como los típicos y bonitos jardines ingleses. Ambos me gustan mucho pero mientras los segundos transmiten belleza los primeros son únicos a la hora de transmitir esta paz que todos buscamos sentir. Y un jardín japonés especialmente bonito es el del Templo Kokedera.

En realidad el templo se llama Saihoji pero se lo conoce con el otro nombre. Es uno de los sitios japoneses que la UNESCO ha honrado como Patrimonio Mundial y si traducimos Kokedera nos quedamos con un nombre mágico: el templo del musgo.

Más allá del templo en sí mismo el sitio es popular por sus jardines cubiertos de musgo. Se calcula que hay aquí 120 especies distintas de musgo y puedes recorrerlo caminando por varios senderos que se internan en este mundo tan verde y suave. Originalmente el lugar era una casa imperial que mas tarde se convirtió en un santuario shinto. Después, hacia mediados del siglo XIV el santuario pasó a ser un templo budista bajo la dirección de un monje llamado Muso Koushi a quien se le adjudica el diseño del jardín.

Este jardín está diseñado en torno a un estanque con forma del carácter chino para «corazón», con tres islas. Tiene además tres casas de té, un pabellón, un estudio y una pagoda de tres pisos. Tampoco falta un jardín típico zen, de rocas. Este sitio tan especial se abrió al público recién en 1977 pero debes reservar antes y solo puedes pasear 90 minutos.

Eso sí, antes debes sumarte a una actividad típica del templo: copiar sutras. Lo mejor es llegar al país y hacer la reserva correspondiente (vía postal), por lo menos una semana antes. Después vas, pagas la entrada (3000 yenes), y te dedicas hora y media a copiar sutras y un deseo propio por el que rezarán los monjes.Después sí, es hora de caminar y tomar fotos.

Foto: vía Wikipedia

Autor: Mariela Carril
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