Viaje de novios, Bruselas, Brujas y Gante

Grand Place de Bruselas de noche

Para los que aún no creáis mucho en internet, un simple dato: si en la parte de nuestro viaje a París os hablábamos de lo cómodo que había sido reservar nuestro billete de Eurostar desde casa, no podemos decir lo mismo de comprar el billete de tren de París a Bruselas en la estación de Gare du Nord parisina, pues nos pasamos una hora en la cola de la taquilla. Así que, para evitar largas esperas, reservar los billetes de tren por internet desde casa. Llegas a la estación y en cualquier máquina automática sacas el billete en dos minutos.

De París a Bruselas viajamos en el tren Thalys, que apenas tarda una hora y 25 minutos. El tren nos deja en la Gare du Midi de Bruselas, desde donde tenéis autobuses, metro y taxis para llegar a vuestro alojamiento. El nuestro era un apartamento en la Rue Montoyer, en plena zona del Parlamento Europeo, muy tranquila, la verdad, a unos diez minutos en metro. Os dejo un enlace para conocer mejor el metro en Bruselas.

Tenía muchísimas ganas de llegar a Bruselas para ir directamente a una de mis joyas preferidas, la Grand Place, para mí una de las plazas más bonitas del mundo. Es un placer indescriptible visitarla tanto de día como de noche. Además la zona aledaña, conocida como la Bolsa, está siempre muy animada, con bares, restaurantes de todo tipo, chocolaterías, tiendas de suvenirs… Nosotros llegamos un lunes y parecía un fin de semana.

Al día siguiente nuestro plan era poner rumbo en tren a Gante. Apenas se tarda una media hora, y la visita merece muchísimo la pena. Gante es una de esas ciudades medievales encantadoras. Al bajarnos de la estación de tren de Gante os recomiendo tomar uno de los tranvías que tenga dirección Gravensteen, para empezar vuestro recorrido por el centro histórico.

Pasamos precisamente por el Gravensteen, o Castillo de los Condes de Flandes, y de ahí ya a pie. El centro histórico de Gante lo recorres perfectamente a pie. Impresionante la zona de los muelles Grasslei y Korenlei, muy pintoresco, y desde donde se puede hacer un recorrido en barco por los canales. Esta zona está al lado de la imponente Iglesia de San Nicolás, el Belfort y la Catedral de San Bavón. Un consejo: desde el Puente de San Miguel, en la zona del muelle, se tienen unas vistas para hacer fotos chulísimas.

Si seguís recorriendo el centro histórico perderos por sus callejuelas con un mapa, ya que está todo a mano. El edificio del Ayuntamiento, los canales, las chocolaterías por doquier, y otro consejo: imprescindible sentaros en la terraza de la cervecería Dulle Griet, uno de los grandes templos de la cerveza en Bélgica. La carta de cervezas es interminable.

Brujas de noche

Por la tarde volvimos en tren a Bruselas para visitar el Atomium, a las afueras de la ciudad ( en metro se tarda una media hora ), la Porte de Hal, y de nuevo, cómo no, la Grand Place y alrededores. Sencillamente, es que no os cansaréis de verla. Además, este día incluso tuvimos la ocasión de ver a la canciller alemana, Ángela Merkel, paseando por ella…

Nuestro tercer día lo aprovechamos para viajar en tren hasta Brujas ( un trayecto de una hora ). Brujas es la ciudad medieval de cuento de hadas más bonita que he visto nunca. Su centro histórico mezcla la belleza de los canales con la piedra de los edificios, los cisnes del Minnewater y el pintoresquismo de sus casas. Es imposible imaginar una luna de miel sin Brujas.

Imprescindibles en Brujas: la Plaza del Burg con el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa Sangre, la Grote Markt con el impresionante campanario, la Iglesia de Nuestra Señora, la Iglesia de San Nicolás, el Hospital de San Juan, el Museo Gruthuse, un paseo por los canales… os aseguro que las cámaras de fotos de todos los turistas no paran de echar humo en Brujas.

A la vuelta en Bruselas nos quedaban por ver el barrio del Sablon y su tremenda iglesia, Notre Dame de la Chapelle, la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, el Parque del Cincuentenario y su Arco del Triunfo, la visita al Manneken Pis ( aunque más bien os recomiendo la taberna que hay frente al niño, o las chocolaterías de la esquina ) y de nuevo la Grand Place, la despedida de esta plaza.

Al día siguiente nos esperaba de nuevo el tren para llevarnos hasta el último destino de nuestro viaje de novios: Amsterdam.

– Información adicional

Para moveros por Bruselas nada mejor que el metro, muy fácil de usar. Hay gente que prefiere visitar Brujas y Gante en un sólo día, porque ambas se pueden recorrer a pie perfectamente. Sin embargo, creo que lo mejor es dedicar un día a cada una de ellas. Además hay mucha frecuencia de trenes, y cada veinte minutos salen para ambas ciudades. Nosotros compramos el billete Rail Pass, que seguro que os sale más barato que comprar billetes individuales para viajar a Brujas y Gante en tren.

Foto 1 Vía Cool City Flat
Foto 2 Vía Expatify

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Categorias: Bélgica, Viajar por Europa



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