Karlsruhe, a las puertas de la Selva Negra

Palacio de Karlsruhe

Situada a las puertas de la Selva Negra, Karlsruhe es la segunda ciudad mayor en tamaño del estado alemán de Baden Würtemberg, en la confluencia de los Vosgos y el Bosque del Palatinado.

La Historia ha marcado la evolución de un estado de reciente formación cuando en un plebiscito celebrado en el año 1952 se determinó que los estados de Wurtemberg-Baden, Wurtemberg-Hohenzollern y Baden, libres hasta entonces y unidos en el año 1949 a la República Federal de Alemania, se unieran en un solo estado federado, el de Baden Würtemberg. Atrás quedaban siglo y medio de pertenencia primero a la Confederación del Rin y luego a la Confederación Germánica.

Karlsruhe, capital del por entonces Estado Libre de Baden desde 1918 hasta 1945, no es ni mucho menos una ciudad histórica pues sus origenes se remontan «solo» al siglo XVIII. Fue concretamente el 17 de junio del año 1715 cuando el margrave Carlos Guillermo de Baden Durlach mandó construir el que hoy es el símbolo arquitectónico de la ciudad, el Palacio, centro de un entramado de treinta y dos calles que parten de sus jardines abiréndose en abanico. Es por eso que, curiosamente, a Karlsruhe se la conoce como «Fachen Stadt» o «ciudad abanico».

Karlsruhe en abanico

Vista de Karlsruhe «en abanico»

En torno a aquel palacio original se iría levantando y creciendo el resto de una ciudad que destaca por su belleza barroca residencial, no en vano, su nombre, traducido del alemán, significa literalmente «el descanso de Carlos». Su caracter tranquilo le valió, años después, ser considerada como la residencia del Gran Ducado de Baden.

El Palacio de Karlsruhe fue originariamente levantado en madera en solo cuatro años, pero apenas un siglo después fue remozado y mejorado en piedra. En torno a él se diseñaron unos hermosos jardínes que hoy día constituyen uno de los orgullos de esta ciudad.

Jardín Botánico de Karlsruhe

Jardín Botánico de Karlsruhe

Sin embargo, la ciudad, por su corta edad, no cuenta con un centro histórico como conocemos en la vieja Europa. El centro de la vida urbana es la popular Markplatz en los que hay que visitar el Ayuntamiento y la iglesia protestante que allí se alza, lugar de descanso eterno de uno de los hijos predilectos de la ciudad, el arquitecto Friedrich Weinbrenner. A él le debemos la característica pirámide que preside esta plaza y que contiene los restos del fundador de la ciudad, el mencionado Carlos Guillermo de Baden. De la Markzplatz sale además la principal calle comercial de la ciudad, la Kaiser Strasse.

De plaza a plaza para visitar la de Europa donde destaca la fuente construida por dicho arquitecto y de donde nos dirigiremos al Palacio Real, en la plaza Rondell. Frente a él se encuentra el obelisco que conmemora la creación del Estado de Baden.

Fachada del palacio de Karlsruhe

Fachada del palacio de Karlsruhe

En el ámbito cultural os recomiendo hacer una ronda de museos en el Centro de Arte y Tecnología de Medios, el ZKM, instalaciones que acogen el Museo de Arte Nuevo, el Museo de los Medios e Institutos para Medios gráficos, Música y Acústica, así como para Medios, Formación y Economía. Es Karlsruhe una ciudad volcada a la tecnología de modo que se la considera la capital del Internet en Alemania, aspectos éstos, el tecnológico y el cultural, que le han permitido, entre otros hitos, ser sede, desde el año 1950, del Tribunal Constitucional Federal de Alemania.

Dejando atrás la ciudad, desde Karlsruhe tendremos acceso a la turística Selva Negra, y a otras localidades bien conocidas como Friburgo o Heidelberg, pero sobre todo a la conocidísima ruta de los Castillos del Rhin, una experiencia única de la que deberíamos poder disfrutar si finalmente elegís venir a esta parte de Alemania.

Preparando el viaje a Karlsruhe

Éste es el año ideal para conocer Karlsruhe. En plenas celebraciones del 300 aniversario de su fundación, la ciudad tiene unas magníficas conexiones con España y una amplia y variada oferta hotelera.

Si buscáis vuelos, os recomiendo Jetcost.es, un buscador en el que he encontrado vuelos al cercano aeropuerto de Stuttgart desde Madrid en torno a 140 euros, y desde Barcelona por algo más de 130.

En cuanto a alojamiento, os recomiendo dos:

– El Hotel Novotel Karlsruhe, de 4 estrellas, se encuentra muy céntrico y es de reciente construcción, año 2002. Aunque es un magnífico hotel para ir de negocios, si viajamos a Karlsruhe en plan personal, se adaptará perfectamente a nuestras necesidades.

– El Hotel City Partner Berliner Hof es un alojamiento muy familiar que, particularmente, os recomiendo no solo por las buenas valoraciones que de él han hecho quienes han estado en sus instalaciones, sino por su magnífica situación a apenas 200 metros de la estación de tren, lo que nos facilitará el movernos por otras localidades cercanas.

No obstante también vosotros podéis encontrar vuestro alojamiento a través del siguiente buscador de hoteles en Karlsruhe.

Para continuar con la ruta por Alemania

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Categorias: Alemania, Viajar por Europa



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