Plasencia, entre palacios y murallas en Cáceres

Plasencia

Merece la pena hacer un recorrido por la provincia de Cáceres, tierra histórica y medieval que hunde sus raíces en las civilizaciones romanas y musulmanas. Precisamente en cualquiera de las rutas que nos hiciéramos en la provincia no podría faltar una visita a la bella Plasencia, situada sobre una colina y a orillas del Jerte.

Vieja ciudad amurallada, Plasencia sólo está a unos sesenta kilómetros de la frontera con Portugal. Las históricas murallas de la ciudad y la mayoría de sus edificios fueron construidos en el siglo XII. No hay nada pues como pasear por ese laberinto de callejuelas que conforman el centro histórico de la ciudad y que desembocan en su Plaza Mayor.

Plaza Mayor con sus casas nobiliarias y el viejo Ayuntamiento del siglo XVI, además de la Torre del Reloj y el Abuelo Mayorga que da las campanadas. Plasencia de callejuelas, palacios e iglesias, muchos templos, como la Iglesia de San Martín, del siglo XIII, o la Iglesia del Salvador, de la misma época, y la Iglesia de Santa Ana y la de San Esteban.

Pero para iglesia en Plasencia sin duda su catedral, construida entre los siglos XII al XIV, aunque sobre la primera construcción se levantó la Catedral Nueva allá en el XVI, con el trabajo de los mejores arquitectos de la época. Acercaros dentro de la catedral a visitar el museo, con pinturas de Ribera y Morales y otras piezas de orfebrería religiosa.

Plasencia es también tierra de palacios, casas nobiliarias de grandes hombres de la nobleza en esta tierra de señoríos y conquistadores. Tal es así que aquí se pueden visitar el Palacio Episcopal, el Palacio de Monroy, de los siglos XIII y XIV, el Palacio del Marqués de Mirabel, del siglo XV, y el Palacio de los Carvajales-Girón.

Tampoco faltan en Plasencia museos, ya que además del Museo de la Catedral podéis visitar el Museo Etnográfico y Textil Pérez Enciso, entre la Puerta de Trujillo y la Plaza de la Salud, o el Museo de Caza que se encuentra dentro del Palacio de Mirabel. También tenéis un Centro de Interpretación Medieval en la Torre de Lucía.

Y después de tanto turismo seguro que apetece sentarse a probar lo más granado de una gastronomía de Plasencia plagada de exquisiteces. Las sopas canas, las patatas en escabeche o el revuelto de criadillas de la sierra son algunos de sus guisos más característicos. Todo para que nos llevemos el mejor sabor de boca de una ciudad cargada de historia en pleno corazón de la provincia de Cáceres.

Foto Vía: Cruccone

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