
Roma encierra entre sus avenidas y casas toda la herencia de un Imperio cuyo símbolo es el Coliseo de Roma. Es una ciudad museo capaz de albergar el legado de papas, de grandes emperadores, y de los mejores representantes del Arte histórico. La Piazza Navona, la Basílica de San Pedro, El Panteón, o cómo no, su monumento más internacional, el Coliseo.
Viajar a Roma es viajar al pasado. Es contemplar de un vistazo la grandeza de aquel Imperio que un día hizo añicos al antiguo Egipto y que fue capaz de dominar medio mundo. Asomarse al balcón del Campidoglio, de la mano de Miguel Ángel, diseñador de la plaza, es asociar por un instante nuestros recuerdos a los de tantos romanos que en su día vivieron y lucharon por los ideales del imperio romano. Y allí, silencioso, sublime, se extiende a nuestros pies los Foros Imperiales, y al fondo, cerrando la maravillosa fotografía que nos ofrece nuestra privilegiada situación, el Coliseo de Roma.
Y alrededor de todos estos foros y plazas, nació Roma, la auténtica, la genuina, la que tanto hemos conocido a través de miles de historias que nos contaban sobre César, Trajano o Augusto; sobre Nerón, Marco Antonio o Marco Aurelio. Poco queda de aquellos tiempos salvo columnas en ruinas y poco más, pero sí que nos quedó su símbolo, como queriendo retar al paso de los siglos, como muestra de la altivez del Imperio Romano: el Anfiteatro Flavio, el Coliseo.
La Historia del Coliseo de Roma
Fue Vespasiano quien lo comenzó en el año 72 d.C. pero no fue hasta el año 80 d.C. cuando se inauguró por su hijo Tito, tras unas gloriosas y magníficas fiestas que duraron 100 días. Durante aquella inauguración se mataron más de 9.000 animales salvajes, y 55.000 personas se dieron cita allí. Pero no fue el único Coliseo que construyó Roma, sino que a lo largo de muchas de sus conquistas, y en otras ciudades romanas, se levantaron monumentos de similar belleza, como el de Verona en Italia, el de Nimes o Arles en Francia, o el del El Djem en Túnez. Sin embargo, apenas 5 siglos duraron las fiestas para las que fueron creados, pues fue entre el siglo V y VI cuando se prohibieron las luchas de gladiadores y de animales salvajes. Unos siglos más tardes acabaría convertido en fortaleza y finalmente, fue abandonado y casi desmontado piedra a piedra, hasta que en el siglo XIX se emprendieron las excavaciones y reformas necesarias para darle el esplendor que hoy luce.

El Coliseo de Roma
Dicen que debe su nombre a la colosal estatua que se erigió en su entrada. Era este Coloso una estatua en bronce de 35 metros de altura, representativa de Nerón, y que fue creada por el escultor Xenodoro. Su cabeza, sin embargo, fue sustituida por la del Dios Sol.
Se accede al Coliseo por 80 bocanas distribuidas entre los arcos que formaban las columnas dóricas (de la primera planta), jónicas (de la segunda) y corintias (de la tercera). El monumento, de 50 metros de altura, 188 de diámetro por su lado mayor y 156 por el menor, se estructura alrededor de un ruedo central cubierto de arena. Bajo él se descubrió un laberinto de pasillos, en varios niveles, por los que pasaban los gladiadores y fieras que luego salían al ruedo.
Los graderíos se llamaban Cáveas, y en ella se reflejaba el nivel social de quienes allí se sentaban, dado que a mayor altura, más rango tenía el romano. El Velarium es la parte final del Coliseo de Roma, una carpa que protegía a los asistentes del sol. Finalmente, el podio era el lugar donde se sentaba el emperador y los más allegados a él.
Antiguamente, aunque ya está perdido, en cada uno de los arcos exteriores que queda entre columna y columna, se encontraba una estatua representativa o bien de algún emperador o de algún dios.
Para una mejor localización aquí tenéis también un turístico plano de Roma con todos su monumentos y explicaciones de los mismos.
La arquitectura del Coliseo de Roma
El Coliseo de Roma no solo impresiona por su tamaño, sino también por la extraordinaria ingeniería que hizo posible su construcción hace casi dos mil años. Levantado principalmente con bloques de travertino, ladrillo y hormigón romano, el anfiteatro fue diseñado para albergar entre 50.000 y 65.000 espectadores, convirtiéndose en el mayor edificio destinado al ocio de todo el Imperio Romano.
Su planta elíptica, de casi 190 metros de largo por 156 de ancho, permitía que todos los asistentes disfrutaran de una buena visión de la arena. La distribución de las gradas seguía un estricto orden social: el emperador y los senadores ocupaban las mejores localidades, mientras que los ciudadanos de menor rango se situaban en los niveles superiores.
Uno de los aspectos más sorprendentes era su organización. Las ochenta entradas permitían acceder rápidamente al interior y facilitaban una evacuación muy eficaz una vez finalizaban los espectáculos. Este sistema de circulación ha servido incluso de inspiración para el diseño de muchos estadios y grandes recintos deportivos actuales.
Aunque buena parte de su estructura exterior ha desaparecido por los terremotos y el paso del tiempo, todavía hoy resulta fácil imaginar la monumentalidad que debió ofrecer el Coliseo cuando lucía completamente revestido de mármol y adornado con numerosas esculturas.
El hipogeo: el mundo oculto bajo la arena
Durante siglos se creyó que bajo la arena del Coliseo únicamente existían unos pocos pasillos. Sin embargo, las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz un auténtico laberinto subterráneo conocido como el hipogeo, una de las zonas más fascinantes del monumento.
Este complejo estaba formado por corredores, jaulas, almacenes, salas de espera y numerosos mecanismos que hacían posible la espectacular puesta en escena de los juegos. Desde aquí aguardaban gladiadores, animales salvajes e incluso decorados completos antes de aparecer repentinamente ante los miles de espectadores.
Un sofisticado sistema de montacargas, poleas y plataformas elevaba fieras y combatientes hasta la arena a través de trampillas ocultas en el suelo. El efecto debía resultar sorprendente para el público, que veía aparecer leones, tigres, osos o gladiadores casi por arte de magia.
Hoy en día es posible visitar parte del hipogeo mediante recorridos guiados, descubriendo uno de los espacios más desconocidos y mejor conservados del Coliseo de Roma.

Mucho más que luchas de gladiadores
Cuando pensamos en el Coliseo, la imagen que suele venir a la mente es la de dos gladiadores combatiendo hasta la muerte. Sin embargo, la realidad era bastante más variada.
Los espectáculos comenzaban habitualmente con las venationes, grandes cacerías en las que se enfrentaban cazadores especializados a animales traídos de todos los rincones del Imperio. Leones africanos, tigres asiáticos, leopardos, rinocerontes, elefantes o hipopótamos formaban parte de unos espectáculos destinados a demostrar el poder de Roma sobre el mundo conocido.
También tenían lugar ejecuciones públicas, normalmente reservadas para criminales o prisioneros condenados, además de representaciones mitológicas en las que se recreaban escenas inspiradas en la tradición clásica.
Los combates de gladiadores eran el momento culminante de la jornada y los más esperados por el público. Contrariamente a lo que muestran muchas películas, no todos los enfrentamientos terminaban con la muerte de uno de los combatientes, ya que entrenar a un gladiador suponía una enorme inversión económica.
Existe además un interesante debate histórico sobre las llamadas naumaquias, espectáculos que recreaban batallas navales. Algunos investigadores consideran que, durante los primeros años de funcionamiento del anfiteatro, pudo inundarse parcialmente la arena para celebrar este tipo de representaciones, aunque no existe un consenso absoluto sobre ello.
Los gladiadores: los grandes protagonistas del Coliseo
Los gladiadores ocupaban un lugar muy especial dentro de la sociedad romana. Muchos eran esclavos, prisioneros de guerra o condenados, aunque también existían hombres libres que decidían convertirse en gladiadores atraídos por la fama, el dinero o la posibilidad de alcanzar el reconocimiento popular.
Su entrenamiento tenía lugar en escuelas especializadas, donde aprendían distintas técnicas de combate según el tipo de gladiador que fueran a representar. Existían luchadores armados con redes y tridentes, otros equipados con grandes escudos y espadas cortas, o combatientes con cascos especialmente pesados diseñados para proteger completamente el rostro.
La vida de un gladiador estaba marcada por una disciplina férrea. La alimentación, el entrenamiento y la atención médica eran mucho más avanzados de lo que suele imaginarse, ya que mantener con vida a estos luchadores suponía una importante inversión para sus propietarios.
Algunos gladiadores alcanzaron una enorme popularidad entre el pueblo romano, convirtiéndose en auténticas celebridades de su época. Los más exitosos podían conseguir la libertad tras años de victorias en la arena.
Curiosidades del Coliseo de Roma
El Coliseo es uno de los monumentos más estudiados del mundo y aún hoy continúa sorprendiendo con algunos datos curiosos.
- Su nombre oficial era Anfiteatro Flavio, en honor a la dinastía de emperadores que ordenó su construcción. El término «Coliseo» comenzó a popularizarse siglos después debido al gigantesco Coloso de Nerón que se encontraba en sus inmediaciones.
- A lo largo de su historia ha sobrevivido a varios terremotos, siendo especialmente destructivos los ocurridos durante la Edad Media, responsables del derrumbe de gran parte de su fachada exterior.
- Durante siglos fue utilizado como cantera. Muchos de los palacios e iglesias construidos en Roma aprovecharon piedras y mármoles procedentes del propio Coliseo.
- Entre los siglos XVI y XIX llegaron a catalogarse cientos de especies vegetales creciendo entre sus muros, transportadas por semillas llegadas desde distintos lugares del Imperio junto con los animales utilizados en los espectáculos.
- En 2007 fue elegido como una de las Nuevas 7 Maravillas el Mundo., reconocimiento que reforzó aún más su importancia como uno de los grandes símbolos del patrimonio mundial.
Visitar el Coliseo de Roma
Hoy el Coliseo constituye una visita imprescindible para cualquier viajero que llegue a Roma. Millones de personas recorren cada año sus galerías, contemplan la arena desde las gradas y descubren el extraordinario legado que ha llegado hasta nuestros días.
La entrada suele incluir también la visita al Foro Romano y al Monte Palatino, tres espacios arqueológicos que forman un mismo conjunto monumental y permiten comprender la evolución de la antigua Roma desde sus orígenes hasta el apogeo del Imperio.
Si es posible, conviene reservar las entradas con antelación, especialmente durante la primavera, el verano y los principales periodos vacacionales, cuando la afluencia de visitantes es muy elevada.
Una buena opción consiste en realizar una visita guiada, ya que ayuda a comprender muchos detalles que pasan desapercibidos a simple vista: desde la compleja organización de los espectáculos hasta la distribución social de las gradas o el funcionamiento del hipogeo.
Aquí os dejo cómo comprar las entradas con antelación o bien reservar una visita guiada con la arena opcional:
¿Cuál es la mejor época para visitar el Coliseo?
El Coliseo puede visitarse durante todo el año, aunque la experiencia cambia considerablemente según la estación.
La primavera y el otoño suelen ofrecer las mejores condiciones, con temperaturas agradables y una luz perfecta para recorrer el monumento y tomar fotografías. Durante el verano, las altas temperaturas y la gran afluencia de turistas hacen recomendable acceder a primera hora de la mañana o a última de la tarde.
El invierno, por su parte, permite disfrutar de una visita mucho más tranquila. Aunque algunos días pueden resultar fríos o lluviosos, también es la época en la que se forman menos colas y se puede recorrer el monumento con mayor calma.
El Coliseo, el gran símbolo de Roma
Pocas construcciones representan tan bien la grandeza de una civilización como el Coliseo de Roma. Han transcurrido casi veinte siglos desde su inauguración y, pese a terremotos, guerras, saqueos y el inevitable paso del tiempo, continúa dominando el corazón de la ciudad con la misma majestuosidad que admiraron los antiguos romanos.
Contemplar hoy sus enormes arcadas supone mucho más que visitar uno de los monumentos más famosos del mundo. Es asomarse a la historia del Imperio Romano, recordar a emperadores y gladiadores, imaginar el rugido de las fieras y comprender por qué Roma sigue siendo una de las ciudades más fascinantes del planeta.
Preguntas frecuentes sobre el Coliseo de Roma
¿Quién construyó el Coliseo de Roma?
Las obras comenzaron bajo el emperador Vespasiano hacia el año 72 d. C. y fueron inauguradas en el año 80 d. C. por su hijo Tito. Posteriormente, el emperador Domiciano completó algunas de las estructuras subterráneas del anfiteatro.
¿Por qué se llama Coliseo?
Su nombre original era Anfiteatro Flavio. El nombre de Coliseo comenzó a utilizarse debido al enorme Coloso de Nerón, una estatua de bronce de unos 35 metros de altura situada junto al edificio.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitarlo?
Lo habitual es dedicar entre una y dos horas al Coliseo. Si la visita incluye también el Foro Romano y el Monte Palatino, conviene reservar al menos medio día.
¿Se puede visitar el subsuelo?
Sí. Existen visitas guiadas que permiten acceder al hipogeo, una de las zonas más espectaculares del monumento, donde permanecían gladiadores y animales antes de salir a la arena.
Para saber más:










Un comentario
este articulo me ayudo mucho con mi proyecto y este articulo es bien helpful y mucchisimas gracias por poner este articulo y quisiera saber de las clases sociales de roma tambien mas de su arte por que esta civilisacion es muy interezante ok pero tambien hablemos de como esre la perzonalidad de los romano en esos tienpos o como funcionaba su govieno si era justo o injusto uvieron mujeres que governaron tambien o solo los hombres podian governar que invenciones tenian que haora nosotros todabia usamos como funcionaba los 9 universos culturales pero pienzo que el coliseo es muy muy muy muy pero muy muy muy muy interezante ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh casi se me olvida como era la moda para los ninos mujeres e hombres o si las mujeres tenian derechos justos si tenian esclavos y como era su lenguage como era la vida de un nino y la de una nina hahahahahahahahahahahahha roma es muy interezante y que coman como era su cultura tenian vinedos ellos inventaron el vino de uva que todavia existe