
La historia que se encierra tras la construcción del Taj Mahal es una de las más bellas que puedan contarse: la del emperador Sha Jahan y su amada Mumtaz Mahal. Es un canto al amor, un amor sublime que perdurará en el tiempo, y que se mantiene vivo en cada una de las piedras del templo, en cada una de las flores de los jardines que lo rodean; es un amor que te envuelve y que permanece en tu interior mientras los ojos de quienes lo admiramos no podemos apartar la mirada de esa obra sublime.
Y es ese amor, esa historia maravillosa la que ha convertido al Taj Mahal en todo un símbolo para la Historia de la Humanidad; no su belleza sin igual, sino su historia. No su perfección, sino la profunda impresión que causa en todo aquél que reposa su corazón cansado en aquellos jardines.
La Historia y Leyenda del Taj Mahal
Sha Jahan conoció a Arjumand Banu Begum cuando ambos eran todavía muy jóvenes y formaban parte de la corte mogola. La tradición ha adornado aquel primer encuentro con innumerables leyendas, pero todas coinciden en lo mismo: bastó una sola mirada para que el príncipe quedara profundamente enamorado de quien años después sería conocida como Mumtaz Mahal.
Pasaron cinco años y un matrimonio del que tuvo dos hijos, pero su amor, clavado en su corazón sólo por aquella mirada, perduraba. Iniciaron su relación, pero fueron perseguidos por su padre, el Emperador.
Finalmente, pudieron unirse en matrimonio, y ella, Arjumand, pasó a ser conocida como Mumtaz Mahal, «la elegida de Palacio». El amor se hizo más fuerte con cada día que pasaba. Se les veía felices y juntos por los jardines, por el palacio, por la ciudad. Vivían el uno para el otro. Mientras ella le acompañaba en cada campaña militar que realizaba, él la colmaba de regalos y dichas. Tras la muerte del Emperador, su padre, Jehangir, Sha Jahan accedió al trono. Pero poco después le llegó un golpe inesperado.
Toda aquella historia la iba recordando en el banco que preside el estanque que hay frente al Mausoleo. Mi mirada, perdida en las tranquilas aguas del estanque, entre los nenúfares, recordaron el final de aquella tragedia.
En Burhanpur, mientras estaba de campaña militar, le avisaron de que el decimocuarto parto de su mujer se estaba complicando. Sha Jahan corrió desesperado al encuentro de su esposa, pero nada se pudo hacer. Mumtaz Mahal falleció al dar a luz a su 13º hijo.
Corría el año 1631, y el Emperador sólo pudo darle un último beso de despedida. Abatido se recluyó en el Fuerte Rojo que está al otro lado del río Yamuna. Abandonado, olvidado del mundo, pasó allí sus últimos años, dejando el imperio en mano de sus sucesores, no sin antes haber ordenado que al otro lado del río, justo frente al Fuerte Rojo se construyera el más maravilloso Mausoleo que ojos humanos puedan ver. En aquel inmenso Palacio de mármol blanco se depositaron los restos de su amada Mumtaz Mahal, casi veinte años después, en el año 1648. Años después, cuando Sha Jahan murió, también fue enterrado en el Mausoleo, junto a su esposa, para que juntos durmieran eternamente, unidos para siempre.

El Taj Mahal, un símbolo universal del amor
Más de tres siglos después de su construcción, el Taj Mahal continúa despertando la misma admiración que debió provocar el día en que abrió sus puertas. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y considerado una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, cada año recibe millones de visitantes llegados de todos los rincones del planeta.
Sin embargo, lo que hace realmente especial a este monumento no es únicamente su belleza. El Taj Mahal se ha convertido en el mayor símbolo del amor eterno jamás construido. Pocas obras arquitectónicas nacieron de un sentimiento tan profundamente humano como el duelo por la pérdida de la persona amada. Quizá por eso resulta imposible contemplarlo sin conocer la historia que dio origen a cada una de sus piedras.
Una obra maestra de la arquitectura mogola
Aunque la historia de Sha Jahan y Mumtaz Mahal es la que ha convertido al Taj Mahal en una leyenda, basta observar el edificio unos minutos para comprender que también estamos ante una de las mayores obras maestras de la arquitectura.
Su construcción comenzó en 1632 y se prolongó durante algo más de veinte años. Cerca de 20.000 artesanos, canteros, escultores y calígrafos participaron en una obra para la que se empleó mármol blanco procedente de las canteras de Makrana, en Rajastán, además de piedras semipreciosas llegadas desde Persia, China, el Tíbet o Sri Lanka.
Todo el conjunto fue diseñado siguiendo una simetría casi perfecta. Los jardines, inspirados en los tradicionales jardines persas, representan el Paraíso descrito en el Corán. Incluso los cuatro minaretes fueron levantados con una ligera inclinación hacia el exterior para proteger el mausoleo en caso de terremoto, una muestra del extraordinario nivel técnico alcanzado por sus constructores.

Curiosidades del Taj Mahal
Hay pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos durante la visita y que hacen del Taj Mahal un monumento todavía más fascinante.
Uno de los más conocidos es que el mármol cambia de color según la luz del día. Al amanecer adquiere delicados tonos rosados, durante el mediodía se muestra completamente blanco y, al caer la tarde, refleja matices dorados que le dan un aspecto casi irreal. En las noches de luna llena el espectáculo resulta aún más impresionante.
Muchos visitantes tampoco saben que los sepulcros visibles en el interior son únicamente cenotafios decorativos. Las verdaderas tumbas de Mumtaz Mahal y Sha Jahan descansan en una cámara situada justo debajo, cerrada al público.
También sorprende descubrir que las enormes inscripciones del Corán que decoran la puerta principal no tienen siempre el mismo tamaño. Las letras aumentan progresivamente de altura conforme ascienden para que, vistas desde abajo, parezcan idénticas gracias a un ingenioso efecto óptico.
Cómo visitar el Taj Mahal
Visitar el Taj Mahal es una experiencia que merece prepararse con calma. El monumento abre todos los días excepto los viernes, jornada reservada para el culto religioso en la mezquita situada dentro del recinto.
La mejor hora para descubrirlo suele ser el amanecer. A esa hora las temperaturas son mucho más agradables, hay menos visitantes y la luz convierte el mármol blanco en una superficie llena de reflejos rosados difíciles de olvidar.
Conviene comprar la entrada con antelación, especialmente durante la temporada alta, entre octubre y marzo. Además, el acceso está sujeto a ciertas restricciones: no se permite introducir comida, trípodes, drones ni mochilas de gran tamaño.
Qué ver cerca del Taj Mahal
Aunque el Taj Mahal acapara toda la atención, Agra conserva otros lugares que bien merecen una visita.
El primero es el Fuerte de Agra, la gran fortaleza de arenisca roja donde pasó sus últimos años Sha Jahan contemplando el mausoleo desde la distancia. Muy cerca también se encuentra el pequeño mausoleo de Itimad-ud-Daulah, conocido popularmente como el «Baby Taj» por el parecido de su arquitectura con la del gran monumento.
Si se dispone de un día más, merece la pena acercarse hasta Fatehpur Sikri, la antigua capital del Imperio mogol, una impresionante ciudad palaciega declarada Patrimonio de la Humanidad.
El Taj Mahal… podría hablaros sobre cómo es, su perfección, su arquitectura, su estilo; podría deciros que está en la ciudad de Agra, al norte de la India, en el estado de Uttar Pradesh…. pero nada de ésto tiene importancia, porque su grandeza es lo que se siente.

Y así, con el corazón engrandecido por haber estado frente a una de las mayores maravillas del Mundo, pero al mismo tiempo triste por la historia de los dos amantes, me levanté de aquel nostálgico banco, para deslizar mis pasos silenciosos hacia la salida; y allí, en el pórtico, ya atardeciendo, con los últimos rayos de Sol iluminando su Silueta, giré la cabeza para despedirme, y para tener aquella última imagen que también para siempre quedará en mi corazón…
Me asomo a la ventana para verte, mi amada
muerta el alma, muerta mi vida
muertos los ojos que te veían amanecer
muertos los labios que te profesaban amor
pero vivo el corazón para seguirte amando
en la distancia del río que nos separa
en el tiempo, en la esperanza, en tí, mi amada.
(Javier Gómez)
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4 respuestas
maxima representacion, del amor hacia la mujer.
preciosa historia de amor y precioso Mausoleo.
espero poder ir algun dia a ese increíble lugar.
Solo quisiera decir lo mucho que admiro a ese pais de la India y por consiguiente tambien me gusta muchisimo el Taj mahal; lo diré abiertamente: «me causa rara sensacion de admiracion». es una de las cosas que me apasionan de verdad.
¡Taj Mahal! lindo lugar.
Con el respeto que me merecen todos ustedes, esta es la historia de amor más bella conocida por mí. Cuán angelical y hermosa debió ser Mumtaz Mahal, es completamente increíble y asombroso.
Oscar Barriga Ríos
CHILE