La colonia penal de las Islas de la Salvación

Isla del Diablo

Las que anteriormente eran conocidas como Islas del Triángulo, y que posteriormente serían llamadas Islas de la Salvación, forman parte de la Guayana francesa y guardan una historia sombría marcada por el establecimiento de diversas colonias penales, que a lo largo de los años dejaron miles de muertos en sus orillas.

A pesar de que la más famosa de ellas fue la Isla del Diablo, en la que se establecería una prisión en la época de Napoleón III, lo cierto es que durante la Revolución Francesa ya llegaban los primeros presos de la colonia penal. Fueron aproximadamente 311 presos políticos, de los cuales destacaba un gran número de sacerdotes que se habían negado a aprobar el nuevo orden.

Todos aquellos que lograron salir con vida, algo bastante difícil por cierto, coinciden en que las prácticas que se cometían en las islas Salvación eran brutales. Unas extremas condiciones climatológicas y trabajos forzados que frecuentemente terminaban por matar a los presos de puro cansancio. Los cuerpos eran tirados al mar, algo que hizo que la población de tiburones aumentara considerablemente en las aguas del archipiélago, por lo que las dificultades para huir se acrecentaban.

Cuando llegaban a la Guayana Francesa, los presos eran redistribuidos entre las diferentes islas dependiendo de sus crímenes y peligrosidad. Así, aquellos que eran mandados a la Isla del Diablo eran frecuentemente los catalogados como más peligrosos.

Este remoto lugar lleno de peligros fue, nada más y nada menos, que el escenario de una de las novelas más famosas de la historia, Papillon. En ella, Henri Charrière contaría en primera persona su experiencia como convicto en la isla, por un crimen que según él mismo “nunca cometió”. Una obra que narra sus memorias de encarcelación, sus intentos de evasión, sus fracasos, la gente que conoció, los tratos a los que eran sometidos y finalmente su libertad.

A pesar de que es el más famoso de los presos que salieron con vida, también destacan otros que mostraron igualmente al mundo relatos de los horrores que allí vivieron. Entre ellos el anarquista Clément Duval, René Belbenoit o el famoso capitán Alfred Dreyfus.

La cárcel de la isla del Diablo fue cerrada finalmente en 1946, no obstante, a día de hoy aun es posible observar los restos de las colonias penales que intentaban día a día sobrevivir a la isla y sus carceleros.

Otras cárceles famosas:

Foto vía:  Olivier Mondet

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