Lotos Dorados, tradición china

El ser humano es capaz de inventar costumbres raras y dolorosas y volverlas atributos estéticos. Hay cientos, miles de ejemplos a lo largo de la historia. Nos gusta transformar el cuerpo, les gustaba a los egipcios, a los mayas, a los aztecas y también a los chinos. Cada época acepta unas modificaciones, sin importar cuán dolorosas puedan ser, y rechaza otras. Hoy en día, por ejemplo, los tatuajes y los implantes de silicona son moneda corriente, pero a nadie se le ocurriría formar «lotos dorados» en los pies de las niñas. Ni siquiera en China, cuna de esta costumbre.

La costumbre de vendar los pies de las niñas para crearles un pie pequeño y seductor y hacerlas así mejores candidatas al matrimonio es antigua. Parece que nació durante la temprana dinastía Song, entre bailarinas, y que después se extendió por las familias mas ricas fuertemente relacionada con la idea de lo femenino. La costumbre se mantuvo durante siglos y recién con la llegada del comunismo se prohibió por completo. El proceso era largo, doloroso, obligatorio y el resultado mas allá de ser un pie pequeño era una incapacidad motriz de la mujer.

El proceso comenzaba cuando la niña tenía entre 5 y 6 años. Entonces su madre comenzaba a vendarle los pies con fuerza, cortaba sus uñas y se debían romper los dedos para llevarlos por debajo de la planta del pie. Cada día las vendas se cambiaban y apretaban más. Los dedos no eran los únicos huesos que se terminaban rompiendo así que era un proceso realmente peligroso que podía generar infecciones y gangrena. Algunas de las niñas morían, es cierto. Imagina el dolor que sentían hasta que finalmente los nervios terminaban muriendo. El resultado debía ser un pie de apenas 7,62 centímetros así que una vez que se obtenía la niña no podía estar mucho tiempo de pie o caminar y mucho menos trabajar.

De hecho, una mujer con «Lotos Dorados» era símbolo de la riqueza del esposo ya que no estaba obligada a trabajar mucho. Uno podría pensar que una madre no podía hacer pasar a su hija por semejante tortura pero así era porque esos diminutos pies eran casi siempre el pasaporte a un mejor matrimonio. Con el contacto con Occidente hubieron varios intentos de prohibir esta costumbre a pesar del rechazo por parte de la misma sociedad y el terror de las familias de no encontrar esposos para sus hijas si no seguían la costumbre (amen de las mujeres que se sacaron las vendas y el pie les creció con mucho dolor). Fueron los comunistas los que terminaron con eso para siempre y hoy, si vas a China, podrás conocer la historia de primera mano.

Foto 1: vía Daniel Schwen

Foto 2. vía Wikipedia

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