El castillo de Wartburg, en Alemania

El castillo de Wartburg, en Alemania

El castillo de Wartburg es un destino soñado de Alemania para los amantes de las construcciones defensivas que parecen recrear esa atmósfera mágica que asociamos típicamente con los cuentos de hadas.

Y es que, en verdad, todo en esta fortaleza nos hace pensar en relatos de caballeros, por la espléndida ubicación, la sólida arquitectura y el fabuloso entorno que rodea a Wartburg.

A esto se suma su gran importancia histórica, ya que a lo largo del tiempo ha sido escenario de acontecimientos que marcaron el curso del devenir de Occidente, y muchos personajes acerca de los cuales hemos leído cuando estudiantes se pasearon entre sus muros. Por todo esto, en 1999 fue clasificado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Los orígenes del castillo se remontan al lejano siglo XI, más específicamente al año 1067. Fue entonces que lo fundó el señor feudal de Schauenburg, quien pasó a la historia más como leyenda, gracias al relato según el cual habría escapado de la torre arrojándose al vacío. Este episodio le debió el apodo de Luis el Saltador.

Hasta 1440, Wartburg fue sede de los señores feudales de Turingia, y en adelante vio crecer su influencia como centro cultural. Un concurso de trovadores comenzó a organizarse periódicamente, y de él participaron importantes artistas de la época.

Durante casi un año, entre 1521 y 1522, el castillo fue hogar de Martín Lutero, una medida tomada por Federico el Sabio para preservar su seguridad, ya que había sido excomulgado por León X y se había negado a retractarse de sus actos. Allí mismo hizo su traducción del Nuevo Testamento al alemán.

Dos siglos después, Goethe se alojaría en el castillo en numerosas ocasiones.

Antiguamente, el ingreso al castillo se efectuaba por el puente levadizo, que protege la entrada principal. Hasta la actualidad, permanece en idénticas condiciones que en sus orígenes, y es parte del encanto y el estilo auténtico que identifica a la construcción.

Entre las estructuras que componen a Wartburg, destacan el palacio románico, también conocido como Gran sala, que es el más antiguo de los edificios que se mantienen en pie. Está formado por la capilla, la Sala de los Trovadores y la Sala de Fiestas, en donde se celebraban los concursos que más tarde serían citados por Wagner en sus obras.

Foto Vía: Nature Park Travel

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