Casares, paleta de colores en la sierra malagueña

Casares

No sé si os ha ocurrido en alguna ocasión, seguro que sí… Imaginaros que vais por una carretera, en coche, y de repente, sin que lo supiérais, aparece la blanca hermosura de un pequeño pueblo rodeado de un colorido encantador. A mí me ha sucedido en numerosas ocasiones. Y una de ellas fue con Casares, el bonito pueblo de la serranía malagueña.

Casares aparece como dormido en su blancura sobre un peñasco rocoso, a poco más de 100 kilómetros de Málaga capital. Tuve la suerte de encontrarlo un maravilloso día de sol y resultaba abrumador como el astro se concentraba en pasar el día sobre las blancas fachadas, como un vecino más, sonriente, de Casares. A veces se encaramaba al rojo de los tejados, juguetón, buscando respirar el verde de la ladera. Y es que Casares es una auténtica paleta de colores.

Pasear por Casares nos envuelve en la magia del tiempo. Su casco urbano, declarado Conjunto Histórico Artístico, es de origen musulmán. Comenzamos a recorrerlo en la plaza España y la fuente de Carlos III de 1785. El agua que sale de sus cuatro caños está fresquísima, con agua que baja de la sierra.

La poderosa torre de la Iglesia de San Sebastián nos llama y nos señala sonriente la fortaleza árabe que guarda en la palma de sus murallas el horizonte de Casares. Este recinto fue construido en el siglo XIII, y alberga como uno de sus tesoros la Iglesia de la Encarnación de 1505, cuyos restos, tras ser destruida en la Guerra Civil, nos permite ver su disposición y su torre.

Paseando por Casares

Si vamos descendiendo poco a poco desde la fortaleza atravesaremos la Puerta del Arrabal, para tomar la calle Fuente que nos lleva hasta la Iglesia de la Encarnación, del siglo XVI, con su preciosa torre mudéjar. Tomando la calle Molinos en dirección sur nos encontraremos con los antiguos Molinos Harineros. Es una zona que particularmente me encantó, muy evocadora junto al arroyo del Albarrán.

Desde los molinos podemos ver el puente-acueducto de los Baños, del siglo XVI. En Casares no podemos olvidarnos de visitar la Casa-Museo de Blas Infante, la casa en la que nació el padre de la patria andaluza, motivo por el que en realidad me había acercado hasta este pueblo, sin esperar que a cambio, Casares se hubiera vestido con sus mejores galas para recibirme.

La Casa de Blas Infante se sitúa en la calle Carrera 51. Alberga un museo sobre la vida y obra de Blas Infante, además de otras exposiciones de diversos artistas locales. Otro museo que podéis visitar en Casares es el Museo de EtnoHistoria, un museo de artes y costumbres  populares. Muestra vestigios arqueológicos y utensilios que van desde el neolítico hasta el siglo XX.

Y es que Casares quizás sea uno de los pueblos más bellos de la provincia de Málaga. Tan blanco allá en el horizonte, radiante y dormido sobre la peña, bien merece la pena que os acerquéis a despertarlo, o al menos, a mecerlo en un paseo por sus calles.

Dónde alojarse

Lo más lógico es hacerlo en la provincia de Málaga, tanto en la capital, como en Marbella. Sin emabrgo, también es factible que busquéis alojamiento en la provincia de Cádiz.

Cómo llegar

Para llegar a Casares la única forma de hacerlo es a través de la carretera. Lo mejor es ir por la nueva autopista hasta Estepona y después, en el kilómetro 146 de la N-340, tomar una desviación de 14 kilómetros hasta Casares.

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