La Mezquita de Cordoba, mejor Tesoro de España

La Mezquita de Córdoba

Aún recuerdo la última vez que estuve en el Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba. Es ésta una ciudad que me encanta. Quizás su único pero es el intenso calor que se pasa allí, pero aparte de eso, es muy agradable de pasear, tan típica, tan andaluza, tan califal. Sí, porque ese arte, esas casas encaladas, esas callecitas empedradas entre tiendas de mantones, y cuadros de azulejos, entre cristos e iglesias antiguas, la hacen respirar cierto aire a una gran época. Aquélla en que Córdoba fue centro del mundo.

Y de aquélla época nos quedó la Mezquita, la que ahora han elegido como nuestro mejor Tesoro de España. Con todo merecimiento, como también hubiera sido merecido si La Alhambra hubiera estado ahí. y es que tanto una como otra son el reflejo de una época de esplendor. De una época en que Andalucía, Córdoba y Granada, pasearon sus nombres desde nuestras tierras hasta Oriente.

Llegar al Patio de los Naranjos en abril es respirar el aroma a azahar, es absorber sus perfumes a sencillez, a libertad, a frescor. Y mientras te dejas llevar envuelto en ese acogedor aroma, puedes imaginar esa misma plaza como centro del mundo árabe hace muchos años, con los sabios que inundaron Córdoba, con el tribunal de justicia, que la impartía desde este patio, con las abluciones que se realizaban en su pila. Hoy día, el Patio de los Naranjos, comenzado a construir en el año 784 bajo Abderramán I, es el jardín vivo más antiguo de toda Europa.

Sobrecogedora es la primera impresión cuando entras en la Sala de las Columnas. 800 columnas y arcos tiene esta Mezquita de Córdoba. Describir la sensación que se tiene cuando con la vista en alto te pierdes entre aquel laberinto de columnas es difícil. Es el misticismo, la magia, la leyenda, la paz interior que parece inundarte los sentidos cuando sin darte cuenta, tus pies avanzan, primero uno, luego otro, lentamente, despacio, como si mundo pareciera estar deteniéndose, y tus ojos pretendieran captar y retener esas fotos de la Mezquita, permanentes que se te adhirieran a las retinas para siempre. Detalles de riqueza, no sólo económica, sino espiritual. Y si por un momento te concentras, te aislas de los turistas que por allí están como tú absortos, oirás tus propios pasos en el tiempo y en el espacio, avanzando por la historia de los omeyas.

Abderramán I construyó las primeras 110 columnas en mármol y granito y los clásicos arcos rojos y blancos., pero la construcción la finalizaron posteriormente Abderramán III y Al Hakam II. Fue éste quien otorgó a la Mezquita de Córdoba de sus elementos más valioso: el Mihrab y la Kibla.

Finalmente, Almanzor le dobló el tamaño hasta ocupar casi 24.000 m2, hasta que los reyes cristianos cometieron una de las mayores barbaridades que puedan haberse hecho en materia artística: la construcción de una catedral dentro del recinto de la Mezquita. Fue Carlos V quien lo ordenó en el año 1523 y casi dos siglos tardaron en acabarla, mezclando estilos góticos, barrocos, plateresco y del Renacimiento.

Ahora, Córdoba no sólo puede presumir de su Mezquita, declarada años atrás Patrimonio de la Humanidad, sino que ahora también puede hacerlo de tener, por votación popular, el mejor Tesoro de España.

Si queréis conocer cuáles son los 11 restantes Tesoros de España, aquí tenéis la lista de ganadores de los 12 Tesoros.

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Categorias: Cordoba, Los 12 tesoros de España, Viajar por España



Comentarios (1)

  1. Maria Santos dice:

    Hola
    Me ha encantado vuestro articulo, es cierto que esta ciudad es fabulosa con toda su belleza arquitectonica y sobre todo la Mezquita!.os lo recomiendo para todos aquellos que quieran pasar un fin de semana magico!

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