Óbidos, un regalo real

Vista de Óbidos, en Portugal

Óbidos es uno de las villas más pintorescas que he podido visitar en Portugal. De carácter medieval y con una historia más que curiosa, que más adelante os contaré, Óbidos se encuentra en la ruta entre Lisboa y Oporto, a 84 kms. de la capital portuguesa y a unos 240 kms. de la segunda.

Historia de Óbidos

Como os decía, Óbidos es una encantadora villa portuguesa con un notable carácter medieval y pintoresco, cuya historia se remonta a tiempos antiguos. De hecho, restos arqueológicos que se encontraron en esta zona atestiguan que su pasado se remonta a la época prehistórica.

Fue, no obstante, en tiempos romanos cuando Óbidos empezó a adquirir importancia por su ubicación céntrica en lo que hoy es Portugal.

Época Romana y Visigoda

A Óbidos se la conocía como Eburobricio, y formaba parte de la red de ciudades romanas en la provincia de Lusitania. Fueron ellos, los romanos, cómo no, quienes dotaron a la ciudad de infraestructuras como puentes, acueductos y caminos. Llegarían tiempos más oscuros cuando los visigodos llegaron a la Península, pero aún así, Óbidos vivió tiempos tranquilos y la urbe siguió desarrollándose.

Dominio Musulmán

En cierto modo, la historia de Portugal es la de España. En el siglo VIII, la Península Ibérica fue invadida por los musulmanes, y de allí pasaron a tierras portuguesas, ocupando Óbidos durante varios siglos.

Como ocurriera en el resto de la Península, el dominio musulmán trajo cierta prosperidad y mejoras estructurales. Sus murallas, el entramado de la ciudad, su estructura, se debe en cierta forma a los musulmanes.

Reconquista Cristiana

La reconquista cristiana de Óbidos se produjo en 1148, cuando el primer rey de Portugal, Alfonso I, la arrebató a los musulmanes. Poco después, en el año 1210, el rey Alfonso II donó Óbidos a su esposa, la reina Urraca, y dio comienzo así así una tradición en la que la villa era ofrecida como regalo de bodas a las reinas de Portugal.

Por eso a Óbidos se la conoce como «villa de las reinas», convirtiéndola en una urbe privilegiada, lo que la ayudó en su desarrollo posterior.

El Regalo del Rey Dionisio

De todas estas donaciones, la más conocida, la que se ha trasladado durante siglos hasta hoy día es la del rey Dionisio.

En el siglo XIII, el rey Dionisio la donó a su esposa, la reina Doña Isabel, la villa en 1282. La reina Doña Isabel fue conocida por su caridad y por su dedicación a la mejora de las condiciones de vida de sus súbditos. Bajo su influencia, Óbidos floreció como un centro de cultura y religión.

Siglos XVI y XVII

Durante los siglos XVI y XVII, Óbidos siguió prosperando. La construcción de la Iglesia Principal de Santa María y la Iglesia de la Misericordia, así como la adición de azulejos y otros elementos decorativos, reflejan la riqueza y la importancia de la villa en esa época. Estos siglos también fueron testigos de la expansión de las fortificaciones y de la mejora de las infraestructuras urbanas.

Edad Contemporánea

El siglo XIX vino marcado por la invasión napoléonica. Los franceses la ocuparon en diferentes ocasiones y le causaron terribles daños. En todo momento, las tropas napoléonicas se encontraron con la resistencia local, y una vez se marcharon, comenzaron la reconstrucción de su patrimonio histórico.

Hoy día, desde mediados del siglo XX, Óbidos se ha convertido en un importante destino histórico gracias a ese patrimonio medieval y a su belleza histórica, pero también a la importancia que le dan a la cultura local que los ha llevado a celebrar festival hoy muy reconocidos, como el de Chocolate, el Mercado Medieval y la Vila Natal, eventos que cada año llena sus calles de turistas.

De turismo en Óbidos. ¿Qué visitar?

Óbidos es un lugar fascinante. De toda la ruta última que hice, junto con Sintra, fue el lugar que más me sorprendió. Te traslada a tiempos pretéritos, a la Edad Media, su simple visión en la lejanía cuando te vas acercando, sus murallas rodeándolo completamente, el entramado de sus calles empedradas y al fondo, su imponente castillo, que se alza sobre la ciudad.

1.- El castillo de Óbidos y las murallas

Cuando estés allí, no puedes perderte el Castillo de Óbidos. Si os digo la verdad, realmente impresiona más desde lejos, que una vez dentro. Es cierto que las vistas que tienes desde él son impresionantes, pero de su interior solo es posible visitar los patios salvo que estés alojado en el Parador que se ubica dentro del mismo.

Precisamente para contemplarlo de lejos os recomiendo subir a las murallas y sus almenas, de las que solo se puede recorrer una parte (una buena parte, eso sí). Justo a la entrada de la ciudad, en la Porta de la Vila, están las escaleras que os suben arriba. Justo esa parte de la muralla está frontal al castillo, que se alza al final de la ciudad.

La rua Direita de Óbidos
La rua Direita de Óbidos

2.- La Rua Direita y la Iglesia principal de Santa María

La calle principal y más comercial de Óbidos es la que cruza la villa de lado a lado, desde la Porta da Vila hasta el mismísimo castillo. La Rua Direita, que así se llama, es una calle repleta de pequeñas tiendas locales muy turísticas y de restaurantes y locales donde probar la gastronomía portuguesa.

Avanzando por la rua llegaréis hasta la Iglesia Principal de Santa María, que data del siglo XVI. Es una iglesia que originariamente era visigoda, que fue reconvertida en mezquita durante la dominación árabe y que acabó en iglesia católica tras la reconquista.

Iglesia Principal de Santa María, en Óbidos
Iglesia Principal de Santa María, en Óbidos

3.- Otras iglesias

La iglesia de la Misericordia es del siglo XV, pero destaca por su revestido de típicos azulejos que datan del siglo XVII. El techo interior es abovedado en madera y la talla de su Virgen de porcelana azul.

En la iglesia de San Pedro, que data de entre fines del XIII y principios del XIV destaca por su retablo dedicado al apóstol San Pedro.

Por último, al final de la villa, cerca del castillo, encontrarás la Iglesia de Sao Tiago, del siglo XII, aunque hubo de ser restaurado tras el gran terremoto de Lisboa del siglo XVIII.

4.- La Porta da Vila

Aunque es lo primero que os encontraréis si entráis por la entrada principal de la ciudad, he preferido dejarla para el final por su belleza, y por la sorpresa que produce una vez cruzas su dintel.

Es una doble puerta abovedada, y entre ambas, en alto, podrás observar una bellísima capilla dedicada a la Patrona de la Villa, Nossa Senhora da Piedade, construida en estilo barroco y con azulejos que datan del siglo XVIII, en los que se representa la Pasión de Cristo.

Fue mandada construir por el rey Joao IV para agradecer su ayuda en el proceso de independencia del país.

Porta da Vila, en Óbidos
Porta da Vila, en Óbidos

5.- Alrededores de Óbidos

No te olvides de explorar el acueducto de Óbidos, situado fuera de las murallas del pueblo. Este acueducto es un testimonio impresionante de la ingeniería antigua y del abastecimiento de agua de la época.

Visita también el Santuario del Señor Jesús da Pedra. Este santuario es un importante sitio religioso y en su plaza encontrarás una hermosa fuente azul y blanca de estilo barroco, que es una verdadera joya arquitectónica y artística.

En el camino a Óbidos, a unos 15 kms. está el lago salado más grande de Portugal, y de donde obtienen el pescado que usan en su famosa calderaida.

Y como curiosidad, fuera de las murallas hay una Hacienda que tiene unos jardines orientales muy llamativos, Bacalhoa Buddha Eden, que pertenecen a una bodega donde, por cierto, también puedes catar vinos.

Óbidos es un destino que combina historia, cultura y belleza arquitectónica en cada rincón. Disfruta de pasear por sus calles empedradas, de descubrir sus iglesias antiguas y de maravillarte con su impresionante castillo. Cada lugar cuenta una historia y ofrece una experiencia inolvidable.

Actividades en Óbidos

Si queréis conocer la ciudad de la mano de un guía experto, os recomiendo reservar una de estas dos excursiones.

Dónde comer. Restaurantes en Óbidos

  • Restaurante Pousada Castelo do Óbidos. (4,2). Pazo Real. Tlf: 351 262 248 980. Es el restaurante del hotel-pusada que hay en el castillo de Óbidos. Ambiente medieval y romántico, techos de madera, preciosa y elegante decoración. Cocina regional y contemporánea.
    • Horario: De  13 a 15 h. y de 19 a 22 h.
    • Es caro, eso sí.
    • Atención exquisita, platos contundentes y sabrosos.
  • Restaurante Books and Cook. (4,2). Restaurante del hotel The Literary Man. Destaca por su ambiente relajado, música, y sobre todo, la decoración plena de libros. Es como comer en una biblioteca antigua.
    • Horario: de 19 a 22 h.
Restaurante Books and Cook, en The Literary Man Hotel
Restaurante Books and Cook, en The Literary Man Hotel
  • Restaurante Petrarum Domus(4,1). Rua Direita, 38 Tlf: 351 262 9959 620. Con encanto. Ambiente medieval. Decoración en piedra y madera. Cocina portuguesa. Especialidad en bacalao.
    • Horario: De 10 a 23 h.

Por cierto, la especialidad gastronómica de Óbidos es la caldereta de pescado. Debéis probarla.

Hoteles en Óbidos

The Literary Man

Elegí el hotel The Literary Man que se encuentra fuera de las murallas de la ciudad pero a escasos 5 minutos a pie de la Rua Direita, entrando por la puerta lateral de las murallas.

Es un hotel diferente a todo lo que me he encontrado hasta ahora. De aspecto muy rústico y casi familiar, presume de ser el hotel con más libros de todo el mundo. Y no es mentira. En el hotel encontrarás libros en todos lados, grandes bibliotecas, salones de lecturas, libros en tu propia habitación y sobre un restaurante muy acogedor.

Es barato (me salió la noche por unos 90 euros a finales de mayo, y si bien, no pueden presumir de habitaciones modernas, si tienen lo necesario. El desayuno no está mal, y para platos calientes, lo puedes pedir directamente al cocinero y te lo preparan en el instante.

Pousada Castelo de Óbidos

Es probablemente el más elegante y encantador de la ciudad, aunque también el de presupuesto más elevado. Se encuentra al final de la villa ocupando las dependencias del castillo.

The Castle House

Pertenece a la cadena hotelera Unique Places, y aparte de ubicarse en un establecimiento antiguo y tradicional, lo mejor es su localización, dentro de las murallas de Óbidos, a apenas 3 minutos a pie del castillo y al lado mismo de la Iglesia principal de Santa María.

Algún consejo más

Si venís en coche lo mejor es aparcarlo fuera de las murallas en un párking terrizo que hay gratuito. Aparte, hay otros parkings públicos, pero de pago, uno junto al acueducto, y el otro el municipal.


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