La matanza de Tian’anmen

Tian anmen, Pekin, China

La plaza de Tian’anmen, o plaza de la Puerta de la Paz Celestial, está situada en Pekin y fue una de las obras urbanísticas que se crearon a raíz de la República Popular de China. Actualmente se considera este recinto como un símbolo de la nueva China

En sus orígenes, se pretendía crear un espacio de grandes dimensiones para poder ejecutar actos con afluencia masiva de gente. Actualmente está flanqueada por el Museo Nacional de Historia y de la Revolución y el Gran Palacio del Pueblo. Un lugar que cuenta con mucha importancia turística pero también histórica, y es que esta plaza es más conocida como el lugar en el que aconteció el desagradable incidente del 4 de junio de 1989, un episodio trágico en el que murieron un número indeterminado de personas, la mayoría jóvenes estudiantes chinos.

Todo comenzó con la muerte de Hu Yaobang en abril de ese año, líder reformista destituido por Deng Xiaoping tras las primeras revueltas de estudiantes durante 1896. Esta muerte comenzó a avivar las protestas entre los jóvenes universitarios que comenzaron a congregarse en el monumento a los héroes de la Revolución en esta plaza, acompañando sus reuniones con coronas de flores y fotografías.

Al parecer, estas manifestaciones llenas de dolor por la pérdida de este personaje, comenzaron a transformarse poco a poco en protestas populares que ansiaban cambios en China. Unían sus voces para demandar mayor libertad en el país y el final de la corrupción burocrática.

Por un lado estaban los estudiantes que no cesaban en su clamor, por otro se encontraba la cúpula comunista que no tenía muy claro como afrontar el asunto. Al parecer las opiniones eran bastante dispares, mientras unos pensaban que la mejor forma de acabar con los molestos estudiantes era utilizar la fuerza, otros consideraban que el camino se situaba junto al dialogo. Finalmente la balanza se inclinó a la fuerza bruta y represora.

A principios de junio, tras dos meses de intensas manifestaciones, los tanques irrumpieron en las calles de Pekín. Los soldados avanzaban firmemente por las grandes vías de la ciudad acompañados de las bestias de la guerra, que esta vez salieron a la calle para reprimir al ciudadano y no al enemigo. El caos se apoderó de todo Pekín, muchas víctimas murieron bajo el peso de los tanques en los barrios más próximos a la plaza. Los estudiantes se hicieron eco de la noticia y comenzó el descontrol y el miedo.

Los soldados cortaron los accesos de entrada y salida a la plaza y comenzaron a disparar indiscriminadamente. Tenían una única misión, dejar “limpia” la plaza antes del amanecer. Según cifras del gobierno fueron 300 muertos, según las cifras expuestas por diversas organizaciones externas 4.000.

Foto vía: lacajadelapoliticainternacional

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Categorias: China, Viajar por Asia



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