La Catedral de Winchester y el buzo que la salvó

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La Catedral de Winchester, situada en el condado de Hampshire, es una de las catedrales más grandes de toda Inglaterra, además de constituir un claro ejemplo del gótico perpendicular. Que este elemento es uno de los más visitados del condado no es nada raro, sólo hace falta ver su imponente fachada para darse cuenta de su monumentalidad. No obstante, quizá no todo el mundo sepa que esta increíble Catedral pudo desaparecer, o por lo menos quedar totalmente inutilizable, aproximadamente en 1906.

Pero para hablar de cómo sucedió toda esta historia hay que remontarse hasta la fecha de su inicio, allá por 1079, cuando el entonces rey Guillermo decidió, junto con el obispo William Walkelin, comenzar la construcción de la Catedral.

Hay que destacar que el lugar que se eligió para erguir este santuario era una zona totalmente pantanosa, algo que sin duda alguna presentaba un problema a la hora de levantar toneladas y toneladas de piedra. Por aquel entonces pensaron que la mejor opción para salvar este obstáculo sería colocar una base firme sobre la tierra pantanosa, una base realizada con madera de la selva real de Hempage. El rey accedió a esta alternativa, y poco después de cubrir toda la base de madera se comenzó a depositar la piedra caliza como cimientos del edificio.

Evidentemente esta solución era muy buena como algo temporal, aunque al hablar de temporal nos refiramos a 827 años. El caso es que en 1906 comenzaron a darse cuenta de que la madera estaba totalmente deteriorada y que esto podía poner en peligro la estructura de la Catedral. El procedimiento para la salvación del edificio era tan evidente como complejo, debían sustituir toda esa madera podrida por capas de hormigón.

El ingeniero civil Francis Fox, encargado principal de esta nueva obra, decidió excavar una trinchera a lo largo de la catedral. No obstante, pronto fueron conscientes de que el agua pantanosa del terreno anegaba todas las zanjas evitando por completo los trabajos. Desesperados vieron como única salida la contratación de un buzo para retirar toda la madera y colocar el hormigón.

El elegido fue William Walker cuya profesionalidad y valentía lograron salvar el emblemático santuario. Pasó aproximadamente 6 años trabajando más de 6 horas diarias por la causa, pero finalmente, mediante la utilización de 25.000 bolsas de cemento, 115.000 bloques de hormigón y 900.000 ladrillos, consiguió salvar la Catedral de Winchester.

Foto vía: Blogs.ua.com

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