Castillo de Weweslburg centro estratégico-místico de las SS

Palacio nazi

Nos situamos en Alemania durante 1934, año siguiente a la toma de poder de Hitler y pocos meses después de la “Noches de los cuchillos largos”, jornada durante la cual los hombres de las SS cometieron la gran mayoría de los asesinatos políticos. Nos fijamos ahora en la figura de Heinrich Himmler, líder de las SS a partir de 1929. Este hombre cuenta con una de las historias más negras y ocultas durante el tiempo que el mundo sufrió a los nazis. Una persona con un gran interés por lo místico, algo que no escondía para nada. Según él, la reencarnación era posible y él mismo era la del rey sajón del siglo X Enrique I el Pajarero, del cual supuestamente habría heredado (entre muchas otras cosas) la misión de conquistar oriente creando un gran imperio ario.

Esta creencia de su vida pasada fue precisamente la que empujó a Heinrich Himmler a ocupar el gran castillo de Weweslburg. Según le contó su clarividente y amigo Karl Mari Wiligut, este gran elemento histórico era el escenario de una antigua profecía. Una historia que hablaba de que el castillo estaba destinado a convertirse en una fortaleza mágica, un punto clave en un futuro conflicto entre Europa y Asía, algo que sin duda alguna cuadraba con la misión vital que Himmler había heredado, según él, del rey sajón Enrique el Pajarero. Por tanto, este fue el motivo principal por el que el líder de las SS firmó un arrendamiento por 100 años con el fin de restaurar la fortaleza.

Himmler tenía una idea muy particular de lo que quería hacer con Weweslburg. Estaba totalmente convencido de que llegaría un momento en el que sería el centro de poder de las SS. Y seguramente cuando consiguieran crear un estado independiente, un vaticano de las SS, el palacio crecería de manera desorbitada ofreciendo un lugar para el estudio e investigación de la raza aria, llegando a convertirse incluso en el centro del mundo.

En 1934 comenzó por tanto la reconstrucción del castillo, la versión oficial era la de crear una escuela de mando. Un centro de estudios para los futuros miembros de las SS. Pero lo cierto es que el escenario que se encontró posteriormente dentro de la monumental torre norte del castillo parece tener otro tipo de función mucho más mística.
Al principio el lugar sirvió como una especie de centro arqueológico en el que se investigaba sobre la raza aria. La investigación se centraba en aspectos como la prehistoria, historia medieval y folklore y básicamente la búsqueda y creación de teorías que pudieran fortalecer la visión nacionalsocialista.

A medida que la expansión alemana se iba haciendo evidente, Himmler pensó que sería positivo realizar una ampliación del castillo. Para estas obras se usó el trabajo forzoso de los prisioneros de algunos campos de concentración. Fue en este momento, 1936, cuando se crearon las dos dependencias más extrañas y comentadas del palacio.

Por un lado la “Obergruppenführersaal” o sala de los generales. Una gran sala que cubría su suelo con un mosaico de esvásticas. En el centro un sol con doce rayos, en cada extremo de esos rayos se situaba un nicho. Supuestamente era una sala para que los propios líderes de las SS pudieran reunirse. Dentro de esta torre norte, bajo esta inmensa sala había una parte del castillo mucho más extraña, la cripta. Una cripta tallada en piedra que aparentemente tenía la misión de ser el escenario para realizar ceremonias conmemorativas para los muertos de las SS. Nadie sabe exactamente qué es lo que realizaban en esa extraña sala (en la que también había doce pedestales con doce nichos) ya que todos los que de alguna forma habían estado implicados con su existencia jamás dijeron ni una sola palabra sobre dicha cripta y su uso.

Poco antes del final de la guerra, aproximadamente en marzo de 1945, Himmler llamó personalmente a uno de sus comandantes para pedirle expresamente que una tropa demoliera por completo el castillo. El castillo no pudo ser demolido por falta de explosivos, sólo una pequeña parte, pero este final evidencia la existencia de información que Himmler no quería que llegara a manos del enemigo, por el motivo que fuera. Lo cierto es que el castillo fue saqueado por las personas del pueblo y la mayoría de sus objetos desaparecieron. Actualmente es un albergue juvenil y museo, aunque aún es posible sentir la imponente presencia de las SS al recorrer sus rincones más ocultos.

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