Pamukkale y sus aguas termales turcas

Pamukkale

Producto de la aparición de aguas termales por la actividad volcánica en el subsuelo al sudoeste de Turquía se muestra Pamukkale, a más de 200 metros de altitud en la provincia de Denizli, como uno de los principales centros de visita de este país.

Rodeada por un clima cálido y por el Río Menderes esta zona natural alberga una serie de formaciones naturales capaces de sorprender a toda persona que llegue a ella.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1998, Pamukkale, es caracterizada por el paisaje que presenta y que le da un toque único en el mundo. Conformada por rocas antiguas como el mármol, cuarcitas entre otras dan un aspecto blanquizco a esta zona que mezclada con la luz del sol solo provoca maravillar la vista de quien visite el lugar.

Todas estas y más formaciones naturales que dan la sensación de estar construidas en diferentes niveles parecidos a amplias escaleras se deben a un fenómeno subterráneo generado por la actividad volcánica de la región. Ello, combinado con el agua que cae ha logrado erosionar las rocas con el pasar de los años dando la imagen de pequeñas piscinas en cada piso, unos 9 aproximadamente.

Es así que Pamukkale se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Turquía tras pasar por una serie de atropellos durante las décadas pasadas en donde se utilizó parte del terreno para construir grandes hoteles y complejos de diversión sin tener en cuenta el daño que se le hacía al lugar, por esta razón al ser declarada Patrimonio de la Humanidad es que el gobierno empieza a cerrar varios de estos centros de hospedaje, que incluso habían provocado manchar el blanco de las rocas y tornarlas oscuras. Esta gran iniciativa de protección del patrimonio logra recuperar gran parte de Pamukkale creando algunas zonas artificiales, pero que aún así recuperan las bondades a la vista de la que este lugar siempre ha sido dueña.

Hoy en día todos los visitantes pueden pasar momentos agradables en las aguas termales que llegan hasta los 33º y que tienen propiedades curativas en la piel, adjudicadas en el pasado a los dioses por los griegos.

Esta pieza arquitectónica natural conocida como el Castillo de Algodón nos invita a conocerla y formar parte de esta experiencia única y tradicional desde los antiguos pobladores de la zona quienes conocedores de las bondades del lugar formaron sus primeras civilizaciones en los alrededores y que atrae la visita de toda clase de personas con diferentes motivos que van desde el simple hecho de conocerla hasta usar sus aguas con fines de salud.

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Categorias: Patrimonio de la Humanidad, Turquia, Viajar por Europa



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