Las fuentes, marca de identidad de las ciudades

Fontana de Trevi en Roma

Adoro las fuentes, realmente me gustan y me encanta llegar a una ciudad antigua y buscar la fuente del pueblo. ¿Quién no ha tirado una moneda en la Fontana di Trevi esperando siempre regresar a esa hermosa ciudad? Es la tradición que ningún turista debe romper. En fin, que las fuentes fueron un invento romano, hijas de los famosos acueductos y la forma en que este pueblo resolvió el problema de llevar agua a los centros urbanos. Las fuentes entonces actuaban como grifos públicos pero claro, entonces a nadie se le ocurría arrojar una moneda dentro.

Si bien Italia es el reino de las fuentes al haber allí muchas y al contar con la soberana de todas (esta magnífica fuente de 25 metros de alto por casi 20 de ancho en la que sobresale un arco de triunfo robusto y un Neptuno fabuloso), lo cierto es que no es la única ciudad del mundo en tener una fuente. Por ejemplo, está la fuente de Bruselas, la llamada Manneken Pis, es decir el niño desnudo que orina todos los días en el centro de la ciudad. Es simpática y tierna, y parece que a alguien le gustó mucho pues la que podemos ver hoy es una réplica y la original de 1770 fue robada en los años ’60. Recuperada y para preservarla, ahora descansa en el Museo de la Villa de Bruselas.

Manneken Pis en Bruselas

Ya nadie va a una fuente a beber agua, ahora nuestras razones son mucho más lúdicas y casi mágicas. La tradición que nos ha impuesto el cine con el tema de arrojar monedas y soñar la vuelta ha calado bien hondo en nosotros. Pero además, el diseño de las fuentes también ha cambiado y desde los planos la intención ya no es aprovisionar de agua a un pueblo. Por ejemplo, tenemos la Fuente Mágica de Montjuïc en Barcelona, con luces, colores, acrobacias acuáticas acompañadas con música y la serie de fuentes más pequeñas que la acompañan a lo largo de la Avenida Cristina.

En fin, que todas las ciudades que se precien tiene su fuente, Valencia tiene la Fuente de la Barca en la playa Malvarrosa, Chicago tiene su Fuente de la Corona, el Barrio Rojo de Amsterdam también y lo mismo el Museo Erótico de París.  Solo hay que descubrirlas y recordar el juego mágico de la moneda porque todos añoramos regresar.

Fuentes en Barcelona

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Categorias: Curiosidades



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