Oña, sensación medieval en Burgos

 Oña, pueblo de Burgos

Para mí la provincia de Burgos tiene un sabor medieval inigualable. Pasear por sus pueblos recónditos es hacerlo a través de la historia más intensa de España. Pueblos con sabor místico, espiritual, trenzados por una época en la que estuvieron quizás en boca de todos los hombres importantes. Los siglos han dejado un recuerdo perdurable en uno de ellos, Oña, un legado de belleza y resplandor medieval que difícilmente encontraréis mejor.

Se halla a 65 kilómetros al norte de Burgos y apenas cuenta con 1000 habitantes, pero es de una belleza que impresiona. Sus casas de piedra, sus rojos tejados y la peña que lo rodea y lo arrulla en su cascabel verde, hacen de Oña un lugar que sin duda debéis visitar. Callejear por Oña es trasladarnos muchos siglos atrás, porque el pueblo no ha perdido, ni Dios lo quiera, su carácter medieval.

Eso sí, estar preparados porque Oña hay que ascenderlo. No nos podemos quedar sin sentir la impresión de subir por sus callejuelas hasta la maravillosa Plaza Principal, donde nos toparemos con la Abadía del Salvador. La imagen y el momento que recuerdo más diáfano de Oña es precisamente la llegada a esta plaza, cuando, al encontrarte con tan impresionante abadía, sólo cabe decir: ¿quién ha puesto esta maravilla aquí?.

La Abadía de San Salvador es visita inexcusable, y se puede concertar en la Oficina de Turismo del pueblo (las visitas se realizan todos los días a las 10.30, 11.30, 12.45, 16.00, 17.00 y 18.15 horas). Con la entrada podremos visitar la iglesia, el museo y el claustro. Fue construida desde el año 1012, y sus trabajos se concluyeron en el 1174.

Claustro de la Abadá de San Salvador de Oña

La iglesia es grandiosa, con sus 90 metros de largo y 20 de ancho. En su interior hay ocho tumbas de importantes condes y reyes castellanos. La visita al claustro es sencillamente encantadora, pues se trata de un bello conjunto del siglo XV. En el museo serán interesantes contemplar un tapiz del siglo X, los objetos litúrgicos y otras tallas del renacimiento y el gótico.

En la misma Plaza Mayor podemos observar la Iglesia de San Juan, cuya torre acoge un museo etnográfico. A pesar de su aspecto exterior modesto, visitarlo por dentro es una bella experiencia, al encontrarnos en un ambiente de extremo recogimiento.

Pero Oña no sólo ofrece su aspecto medieval, sino unos alrededores maravillosos para los amantes del senderismo. A 12 kilómetros del pueblo se halla el Desfiladero de la Horadada, con bosques de pinos y encinas. Y si estáis por aquí no debéis dejar de visitar el pequeño pueblito de Poza de la Sal, con callecitas estrechas y empinadas, que concluyen en su castillo del siglo XIV. Será un auténtico recorrido a otros lugares y otras épocas.

Para visitarlo os aconsejo que emprendáis todos estos recorridos tan maravillosos. Nada como ir en vuestro propio coche para recorrer ese Desfiladero, para sentaros, si os apetece, en aquellos pinares y disfrutar de la Naturaleza; para acercaros hasta Oña, y desde ahí viajar en el tiempo…

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