La ruta de Sissi fuera de Austria

Madeira

Continuación de: Viajando tras los pasos de Sissi

Con la agitada y perniciosa vida de palacio la salud de Sissi comenzó a empeorar. Los más diversos síntomas la aquejaban, y los doctores que la visitaban no encontraban solución. La propia emperatriz, presa de los nervios, llevaba una vida cada vez más extraña, haciendo curas de hambre, ejercicios físicos extenuantes y rechazó totalmente la sexualidad. Era una anorexia nerviosa que la iba hundiendo cada vez, agobiada como estaba en aquel palacio imperial. En ese estado, Sissi decidió emprender su primera huida de Viena, para marcharse a Madeira.

Nuestra primera visita de hoy nos lleva a la isla de Madeira donde se refugió durante meses. En el siglo XIX las Quintas de Madeira eran un lugar reconocido en todo Europa como sitio de cura y relajación. Era éste un lugar donde se agolpaban las mansiones de grandes señores, rodeadas de bellísimos jardines. Fueron los británicos los que comenzaron a fomentar el turismo en Madeira cuando descubrieron la frondosidad de la isla. Situada en pleno Océano Atlántico, a unos 1.000 kms. de Portugal, a la que pertenece, es la más grande de las islas que forman el archipiélago que lleva el mismo nombre. Su capital es Funchal, una ciudad en la que sus casas blancas jaspean las laderas de las montañas que caen hacia la bahía. En el centro urbano, abundan las plazas y los jardines, no hay demasiadas casas altas, y las más características son las casitas blancas de techos anaranjados, mientras que las vistas, a la montaña y el mar son realmente maravillosas.

Pero el recorrido de un corazón libre como el de Sissi no podía detenerse en un sólo sitio por mucho tiempo, y la emperatriz continuó viajando en su propio yate.

En nuestra segunda visita, aterrizamos en Corfú, quizás, el lugar fuera de Austria que más feliz vio vivir a Isabel de Baviera. En Corfú, tuvo su propia mansión, Villa Aquileion, un palacio que rebosa el esplendor de una vegetación tupida, y una mansión señorial, que contrasta con los tórridos y agrestes paisajes de la isla griega. Su palacio fue construido en la costa este de Corfú, a unos 20 kms. hacia el sur desde la capital, en Gasturi. Sissi era gran amante de la mitología griega, y uno de sus personajes predilectos era Aquiles, en honor al que construyó este palacio en la patria más cercana a la antigua Ítaca. Es Corfú un lugar diametralmente opuesto a Madeira. Mucha más apagada en colorido, más seca, más agreste, pero al mismo tiempo, resulta acogedora, tradicional y casi rural. Mientras que en Madeira se nos invita a vivir en armonía con la Naturaleza, Corfú, como tantos destinos griegos, nos invita a callejear sus aldeas, sus ciudades. A vivir la tranquila vida griega.

Varios destinos más siguieron a éste: Venecia, Bad Kissingen… pero si hay que mencionar otro destino que marcara un punto importante en la vida de la Emperatriz, ese fue, sin duda, Budapest.

Nuestro tercer destino nos conduce a Budapest. Durante años los conflictos húngaros causaban no pocos problemas a Francisco José. La Corte de Viena se oponía al nacionalismo húngaro y luchaba abiertamente contra la Constitución en aquel país. Sissi, por contra, abrazó esa postura y se alineó junto a los húngaros apoyando la causa nacionalista. En junio de 1867 los emperadores austríacos fueron coronados como reyes de Hungría en la iglesia Matthias, en Budapest, la iglesia católica más importante del país, que data del siglo XII, aunque fue reonstruida a finales del siglo XIX. Con motivo de la coronación, el gobierno húngaro regaló a sus nuevos reyes una mansión situada a unos 30 kms. de la capital: el Palacio Godollo donde vivió alternadamente, muchos años de los últimos de su vida. La vida de la corte húngara era mucho más liberal, menos encorsetada y rigurosa que la vienesa, tan envidiosa, y por tanto, en ella se encontraba mucho más a gusto de la emperatriz, quien tomó a este Palacio un gran afecto. Sin embargo, sus extrañas aficiones continuaban y cada vez en más medida. En Este Palacio la emperatriz mandó construir una pista de circo, invitaba continuaba a tribus de gitanos para que hiciera representaciones y vivió rodedada de papagayos y perros. Y, por supuesto, siguió con su afición a la caza del zorro, al espiritimos y en general a todos los temas relacionados con el esoterismo.

Hoy día, este inmenso palacio barroco situado al este de Budapest se utiliza mayoritariamente para grandes conciertos y representaciones de ópera.

El Palacio de Godollo

Podríamos hablar de otros tantos lugares que vieron pasar la gracil figura de la Emperatriz más admirada de todos los tiempos, pero quizás sólo nos falte mencionar un sitio: Ginebra. La emperatriz había sufrido muchos golpes en su vida, bastantes de ellos relacionados con su familia, pero el más duro fue sin duda el ocurrido en Mayerling, donde el 30 de enero de 1889 apareció muerto el archiduque Rodolfo, el heredero del imperio Austro-Húngaro, hijo de la Emperatriz Sissi. Se había suicidado junto con su supuesta amante María Vetsera. Sissi ya no levantó cabeza. Se refugió tras sus extravagancias definitivamente, se cubrió el rostro y jamás volvió a mostrarlo y corrió a refugiarse definitivamente a Ginebra. Allí vivía cuando en las calles de esa ciudad, el 10 de septiembre de 1898, se le acercó con una lima en la mano Luigi Lucheni, el anarquista italiano que la asesinó.

Quien sabe si aquel día de septiembre de 1898 no fue el día de su liberación…

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Etiquetas:

Categorias: Grecia, Hungria, Lugares con Historia, Portugal, Viajar por Europa



Comentarios (1)

  1. Es una historia muy bonita en la Republica Dominicana existe un merengue que cuenta la historia de esta princesa, debe ser que la extrajeron de alguna otra melodia

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