Cadaqués, la niña azul de Don Salvador

Reconozco abiertamente que decidí realizar una pequeña excursión a Cadaqués atraído por el embrujo y la fascinación onírica del genio Salvador Dalí, pues, sin ir más lejos, fue en este pequeño pueblecito de la provincia de Girona donde naciera, allá por 1904, el artista catalán.

Pero mi fascinación no sólo se quedó en Dalí. Cadaqués es una preciosa villa dormida entre montañas y acariciada por el mar, un pequeño rinconcito recoleto y blanco de unos 1.500 habitantes, salpicada por la tramontana, con maravillosas calas para los turistas, una estampa preciosa que viene apareciendo en el paisaje desde la carretera, un poco tortuosa eso sí, que nos lleva hasta el lugar.

Cadaqués

La sensación que transmite Cadaqués es la de ser un pueblecito bohemio, muy tranquilo. Nos resulta curioso observar cómo, dada la hermosura de sus calas, no están tan abarrotadas como lo pudieran estar otras zonas muy cercanas a donde nos encontramos. Los lugareños nos indican, con mucha amabilidad, y con un gran acento catalán, que allá por los años 60 Cadaqués era conocida como el Saint Tropez español, en gran parte por los jóvenes que seguían, como un dios milenario, la figura poderosa de Dalí en la cercana y virgen caleta de Portilligat.

Cadaqués es un pequeño pueblo enormemente blanco. Pequeñas callejuelas se distribuyen por todo el centro urbanístico de la villa, respirando un tranquilo aire marinero, una paz relajante para los sentidos sólo enturbiada por el paseo de unos jóvenes hacia la playa o el lento caminar de una pareja de mayores con canastas de frutas.

Sentados en la soleada terraza de la Cala Bona, con vistas a la playa, donde nos recomiendan probar las anchoas, aliñadas con pimienta, Gerard, su mesonero, nos indica amablemente todo aquello que no nos debemos dejar atrás en nuestra visita a Cadaqués.

Indiscutible la visita a la Casa-Museo Salvador Dalí, algo en lo que se empeña Gerard en reconocer: “venir a Cadaqués sin hacerle una visita al genio, es como llegar al cielo y no preguntar por San Pedro”. Lo dejaremos para la tarde, pues el museo abre de 17:00 a 21:00, y no sólo nos vamos a encontrar con la figura del artista catalán, sino que también se guardan allí obras de Picasso, Brueghel, Tiépolo, Goya, Matisse, Caravaggio, Rafael y Durero.

Casa-Museo Salvador Dal�

También nos recomienda ostensiblemente nuestro amigo la visita al Cap de Creus, o Faro de Creus, a cuyos pies se abren las calas Bona, Jugadora y Fredosa, al extremo de la cual está la isla de Massa d’Ors. Gerard recuerda con cariño y nostalgia como en esta isla se grabara la película “La luz del fin del mundo”, protagonizada por Kirk Douglas y Yul Brinner. El faro de Creus se encuentra a 79 metros de altitud y fue construido en 1853. Allí mismo se encuentra el Parque Natural del Cabo de Creus, declarado desde 1998 como Parque Natural, de gran valor paisajístico, con impresionantes acantilados, escondidas calas y pequeñas islas, un enclave único, nos comenta Gerard, para los amantes del submarinismo por la espectacular riqueza de sus fondos marinos.

Sin pedirlo siquiera, Gerard nos trae con mucha amabilidad un plato de arroz negro y otro de calderetas, muy típico del lugar, al igual que nos habla de las excelencias que por estos parajes se suele hacer con los llamados platillos, guisos caseros elaborados con el rabo, el morro, los menudillos o las manos de la vaca, el cordero y el cerdo; o los deliciosos taps, pequeños bizcochos cubiertos de azúcar, de los que nos regala una bolsa para nuestra tarde en el Museo Dalí.

Cap de Creus

Tampoco nos deja marcharnos nuestro amable mesonero sin realizar las preceptivas visitas a la Iglesia de Santa María, reconstruida a partir de 1543, tras el saqueo berberisco del que fue objeto la villa; la Ermita de San Sebastiá, templo del siglo XVIII; el Paseo Marítimo de la localidad, sin duda, uno de los más hermosos de toda Cataluña, donde la cámara digital comienza a echar humo, y la Casa de Dalí situada en la Playa de Llaner, lugar de veraneo del genio surrealista.

Cómo llegar

Nosotros llegamos en coche desde Figueras, que se encuentra a sólo 30 kilómetros de Cadaqués, aunque, como dijimos antes, la carretera es un poco tortuosa, pero vale la pena sobre todo por la maravilla del paisaje, con la fusión constante de mar y montaña. Asimismo, también podemos llegar en avión hasta Girona o Barcelona, y tomar allí un tren hasta Figueras, punto de enlace siempre hasta Cadaqués, o bien desde las propias Barcelona y Girona tomar un autobús, con la Compañía Sarfa, que nos enlaza directamente con la villa.

Sin duda Cadaqués no es sólo Dalí, aunque el genial pintor siga siendo el perfecto motivo de visita a esta preciosa y recoleta villa del Alt Empordá. Por ello hemos de agradecer a tan ilustre personaje la gracia de haber conocido tan singular y hermosa villa, la niña azul de Don Salvador.

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Comentarios (1)

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Cadaqués es uno de los pueblos, si no el que más, bonitos de la Costa Brava. Muchas gracias por compartir esta información tan útil. La verdad es que leyendo tu artículo me he transportado a ese mágico lugar de la Costa Brava.

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