Sintra, la ciudad de los palacios

Sintra

Durante 10 siglos fue la ciudad de veraneo de los reyes y la nobleza de Portugal, la ciudad con más palacios por metro cuadrado que he visto nunca. Con tanto monumento, tanto arte y tanta historia la UNESCO la declaró Ciudad Patrimonio de la Humanidad, pero además Sintra está en mitad de un bosque de robles y cedros y su origen se remonta a los celtas: Sintia, la diosa celta de la luna.

Sintra está a tan sólo 30 kilómetros de Lisboa y podréis llegar fácilmente desde la capital portuguesa: tren o autobús si no tenéis coche o preferís no complicaros, además sin que nadie se ofenda: los portugueses no tienen buena fama al volante.
Veréis como el paisaje se transforma, se va haciendo cada vez más verde y el clima se hace más suave.

Un lugar perfecto donde la gente apoderada construyó sus mansiones, aquí llamadas “Quintas”, para pasar el verano y relacionarse con la realeza. Incluso Lord Byron pasó una temporada en Sintra mientras escribía “Eterno y glorioso Edén”.

También aquí, Pilar Miró, rodó “El Perro del Hortelano”.

Las visitas obligadas son:

Palacio Nacional de Pena (1840)
Está a 4 kilómetros de Sintra, así que coge el microbus urbano que sale cada 20 minutos enfrente de la estación. Te dejará a un 15 minutos andando del palacio. En coche está prohibido subir, además la carretera es muy estrecha y cuesta arriba a penas pasan dos vehículos al mismo tiempo.

Palacio de Pena

El Palacio de Pena está rodeado por un bosque y tiene motivos hindús, torres góticas, algo del renacimiento y también algo de estilo manuelino. Vamos, que no le falta casi de nada en cuanto a estilo arquitectónico se refiere. En el interior el tiempo tampoco parece haber pasado y la decoración está intacta, así que sólo falta vestirse de rey o de reina para sentirse de sangre azul durante el par de horas que necesitaréis para visitarlo de arriba abajo.

Cerca de este Palacio también os aconsejamos la visita al Castelo dos Mouros (VIII-IX) con torres y murallas almenadas y desde donde disfrutaréis de una gran del mar y de los valles.

A las afueras de Sintra, merece la pena acercarse hasta el Palacio y el Parque de Montserrate, lugar por donde paseaba Lord Byron buscando la inspiración. Antes de llegar al lugar que enamoró al poeta, pasaréis por una carretera llena de vegetación, una fuente y una cascada que te da la bienvenida a este lugar.

Este parque está abierto desde las 10h de la mañana hasta las 17h de la tarde y en verano cierran un poco más tarde.

Parque y Palacio de Montserrate

Sintra son sus palacios, pero la parte vieja de la ciudad también tiene su encanto y no precisamente por la cantidad de turistas que hay, si no por sus calles estrechas, adoquinadas y que miran casi siempre hacia arriba. Están llenas de souvenirs y artesanía. Te recomiendo que a mitad del paseo te tomes un respiro y pruebes las «queijadas», un dulce típico de queso en A Piriquita, la pastelería con más tradición de Sintra.

Si vais con niños acercaros al Museo do Brinquedo donde podréis ver una curiosa colección de juguetes y para terminar el día, nada mejor que sentarse a descansar en una de las muchas terrazas que hay en la ciudad de los palacios o ¿qué tal un paseo en coche de caballos?

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Categorias: Portugal, Viajar por Europa



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