Venecia, la novia bizantina, de canales y puentes

Venecia

Aún cierro mis ojos, y me despierto allí, en Venecia,

con el susurro de sus lánguidas callejas

con el rumor de sus aguas cortadas por la góndola

con el sonido del silencio de su nostalgia…

Aún cierro mis ojos, y despierto allí

entre su aroma bizantino

entre sus redobles barrocos

entre sus aires mediterráneos

y entre susurros, rumores, sonidos

aromas, redobles y aires,

anhelo un nuevo sueño húmedo

de tus canales enamorado

de tus puentes embriagado

Venecia… Venecia…

(Javier Gómez)

Enamorado de una ciudad anclada en el pasado; vieja por la nostalgia; o nostálgica por su vejez. Pasear por sus callejas es abandonarse al tiempo, y descubrir e imaginar las mil y una historias que en tiempos sucederían entre sus canales y puentes. Novia de una época dorada, de riquezas y joyas bizantinas; novia del amor de muchas parejas que buscan airear sus sentimientos entre tanto rincón cautivador; novia de una época de esplendor y aventuras marinas que la llevaron a conquistar y dominar toda una ruta marítima.

Venecia, casada con el mar. Nada más salir del edificio de la estación de Santa Lucía, a tus ojos se abre la ciudad más romántica de Italia. El Gran Canal es una visión que emerge de repente; miras hacia la izquierda y cerca ves el primer puente, ancho, animado, turístico, y bajo él, góndolas, barcas y ferrys que muestran las maravillas de esta recoleta ciudad.

Muchos son las visitas y los recorridos que se pueden hacer entre sus canales, aunque quizás, ahora que la conozco, lo más agradable para mí fuera olvidarme del mapa y perderme entre sus callejas: descubrir a cada vuelta de casa un nuevo rincón al que fotografiar. Parece que nunca encontraremos una foto mejor, pero giramos la siguiente esquina, cruzamos el siguiente puente, y allí está: una nueva imagen. Venecia, evocadora, sugerente, llena de emotividad. En un momento, en esas primeras dos horas en que intentas habituarte a sus recovecos, parece que gastas todas tus fotografías y te das cuenta que no puedes seguir a ese ritmo…

Es recomendable sacar un billete de día completo para poder usar el ferry cuantas veces quieras; no sólo porque el recorrido que hace por el Gran Canal va prácticamente lleno de turistas siempre, sino porque además te permite enlazar con otros ferrys que te hacen un recorrido por las islas cercanas: Burano, Murano, Torcello, el Lido… Así que esa debería ser nuestra primera misión: obtener el ticket en uno de los muchos puestos que hay en cada una de las paradas que hay a lo largo del Gran Canal.

El recorrido por el Gran Canal:

Obviamente, es la excursión más solicitada, junto con el paseo en góndola, en esta ciudad. Particularmente, os diré que lo disfruté mucho más recorriéndolo a pie, por sus laderas y bordeando sus callejas que por el mismo Canal. Sí, no dejo de reconocer que tiene un encanto especial y que hay que hacerlo, pero el ferry que hace la ruta va a tope de turistas; muchos de pies, agolpados contra ti; a veces tapan las ventanillas, y al final, cuando llevas un ratito, el viaje se hace incómodo.

Y si se hace el Gran Canal de una punta a la otra (o sea, desde la estación de Santa Lucía hasta la Plaza de San Marcos) nos puede llevar casi 45 minutos. Recomendaría, en todo caso, que de hacerlo, se haga en la primera salida, amaneciendo, o bien atardeciendo…

Y es que Venecia es especial cuando la ves entre brumas, entre los primeros rayos de sol que se reflejan en sus edificios barrocos, en las aguas de sus canales o en los dorados de sus puentes… y el atardecer es la caída de ese aire nostálgico que tanto se inhala por todos lados. También es cierto, que, en condiciones normales, sin tanto turista, el Gran Canal es “la calle más bella del mundo” como dijo en su día el embajador español a Carlos VIII de Francia en el año 1495.

Es por tanto, casi obligado hacer el recorrido en ferry y desde él, plano en mano, ahora sí, seguir los edificios y palacios ducales que se extienden a sus riveras. Un consejo a tener en cuenta: como también es casi obligatorio, a pesar de sus precios, el paseo en góndola, intentad concertar un recorrido con el gondolero a eso de las 2 de la tarde.

El motivo es sencillo; es cuando menos trabajo tienen porque los turistas almuerzan, y con tal de tener clientes regatearán hasta dejar el precio en la mitad. En horario normal, un recorrido de unos 30/40 minutos puede costar entre 100 y 120 euros. En este horario podréis conseguirlo hasta por 60 euros, aunque eso os suponga que no os lleven por el Gran Canal.

Pero una advertencia… si paseáis en góndola a mí me resultó muchísimo más romántico y bonito el paseo por los canales pequeños, entre callejas y pequeñas casas típicas venecianas que no por el Gran Canal entre todo el maremagnum de tráfico marítimo).

En cinco zonas se divide Venecia: Cannaregio, la parte más al norte y alejada, y la menos turística. San Polo y Santa Croce, un barrio con un sabor especial, de calles muy estrechas y rincones espectaculares, Dorsoduro, donde destacan sus museos, la Academia y sobre todo, justo en la desembocadura del Gran Canal, la Iglesia de Santa María della Salute; Castello, a la espalda de la famosa plaza, y también poco turística, y, por supuesto, San Marcos, donde se juntan las principales visitas de la ciudad.

Pero si seguimos el recorrido del Gran Canal, desde la estación hasta San Marcos, varios monumentos son los que tenemos que ver:

Palacio Labia: en la desembocadura del canal Cannareggio, un palacio que destaca por los frescos de Tiépolo, quien en la sala de baile pintó unos frescos representativos de la vida de Cleopatra.

Palacio Ca’Pesaro: un poco más adelante y en la orilla derecha, en dirección a San Marcos, se encuentra este palacio de puro estilo barroco.

Palacio Ca’ d’Oro, uno de los principales edificios señeros de la ciudad. el más representativo de los palacios góticos venecianos. el patricio Contarini lo convirtió en el año 1420 en el mejor de la ciudad y para ello, lo cubrió en toda su fachada de panes de oro.

el Puente Rialto: otra de las más bellas estampas de la ciudad. No hay que olvidar tirar una foto desde arriba del puente, pues desde ella se saca las mejores vistas del Gran Canal.

el Palacio Papadopoli, en la orilla derecha del Canal es famoso por su salón de los espejos, ejemplo de la típica decoración veneciana.

– desde el Palacio Balbi, un poco más arriba, y en la misma orilla, Napoleón observó las regatas que se hicieron en su honor en el año 1807.

– el Palacio Ca’Rezzonico es el actual museo de la Venecia del siglo XVIII.

la Academia, junto al puente que le da nombre alberga la mejor colección de arte veneciano del mundo.

– Y ya justo al final del Gran Canal, en la desembocadura con el mar, la Iglesia de Santa María della Salute, construida por Baldassare Longbena en el año 1630, en recuerdo del fin de la terrible peste que asoló la ciudad.

Venecia

La última parada, la de San Marcos, es la que nos llevará a la mayor atracción turística de la ciudad, donde podremos asistir y rememorar la grandeza de esta ciudad que un día fue el centro del comercio marítimo mundial. Pero ésta, la veremos con detalle en un próximo artículo…

Alojamientos

Venecia no puede presumir de hoteles modernos, ni mucho menos. Al menos, en su parte más turística. Suelen ser hoteles avejentados, que crujen por el peso de sus años, pero todos tienen algo que te cautivan. Quizás su historia, quizás esa nostalgia de la que os he hablado repetidamente. Podéis dormir en palacios, es cierto, pero todo dependerá de vuestros bolsillos. Ya podéis imaginar que, cuanto más cerca de la Plaza de San Marcos, más caro será. En mi caso, yo me alojé prácticamente enfrente de la estación de Santa Lucía, al otro lado del canal.

Para saber más…

Te será de utilidad

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Categorias: Italia



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Comentarios (2)

  1. Merfas dice:

    Ayyyy que viejos recuerdos… que bonita que es…

  2. josefa dice:

    como mola!!!!!!!!!!!!!!!!
    es fashion

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