El Castillo de Praga, historias y rincones de interés

Castillo de Praga

La ciudad de Praga tiene un elemento que se levanta imponente frente la mirada de los curiosos turistas, un monumento que destaca por encima de cualquier otro. El recinto del castillo, a día de hoy el castillo gótico más grande del mundo. Un lugar que encierra cientos de historias en cada uno de sus edificios anexos, ya que en el recinto se juntan la Catedral, el Palacio real y el convento de San Jorge entre otros.

Este castillo ha sido escenario de numerosos episodios importantes dentro de la historia de la ciudad, y también del Reino de Bohemia. Quizá uno de los episodios más importantes que se vivieron en sus estancias fue el que detonó finalmente la sangrienta Guerra de los Treinta Años. El 23 de mayo de 1618 las tensiones vividas durante los meses posteriores desembocaron en la intrusión en el castillo de un grupo de nobles protestantes que finalmente arrojarían por la ventana del Palacio Real a los gobernantes católicos Salvata y Martinic. A pesar de que ambos sobrevivieron a la caída, fue motivo más que suficiente para comenzar una etapa trágica para la ciudad. A día de hoy es posible visitar la mencionada estancia y contemplar la histórica ventana, eso sí, sin asomarse, ya que permanece cerrada.

También es interesante saber que este lugar fue tomado como cuartel central del comando nazi en Praga durante la Segunda Guerra Mundial. Un cuartel fuertemente vinculado con las SS, guardia personal de Hitler, y quizá afín también a las prácticas esotéricas que se relacionan con el ocultismo nazi.

Posteriormente el Castillo fue tomado también como oficina central de los comunistas, por tanto se puede afirmar que el Castillo de Praga ha vivido acontecimientos importantes desde todos los bandos posibles.

Lo cierto es que pasear por las calles que conforman este espacio resulta una verdadera delicia. En cada rincón uno puede encontrar algo diferente y mágico, desde las impresionantes vidrieras de la Catedral (totalmente recomendable por su excelente estado y su enorme colorido) hasta el callejón del oro, dónde se puede visitar unas preciosas casitas de colores que parecen sacadas de un cuento de hadas y entre las que está la que sirvió de hogar para Franz Kafka desde 1916 hasta 1917.

En resumen, un lugar ideal para pasar la mañana (ya que la visita es larga) en la ciudad de Praga.

Foto vía: Sobreturismo.com

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