La plaza de la Concordia, antigua plaza de la Revolución

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La actual plaza de la Concordia en París es un símbolo emblemático de la ciudad. Un lugar cargado de recuerdos que ha visto gran cantidad de episodios trascendentales para la historia de Francia. Podríamos decir que fue el monarca Luis XV el que hizo nacer esta plaza, sin ser consciente de los momentos tan duros que sufriría la monarquía de este país en ella.
Aproximadamente en 1748 se comenzó a buscar, a través de varios concursos entre importantes arquitectos, un lugar ideal para establecer una estatua ecuestre del monarca. Al parecer, el motivo de este monumento no era otro que la recuperación del rey Luis XV tras una larga enfermedad.

Ange-Jacques Gabriel expuso su proyecto en el que presentaba una explanada llamada “explanada del puente” como lugar perfecto para dicha estatua. Un lugar que comenzaría a aglutinar diversas construcciones en sus proximidades y que haría crecer la ciudad rodeada de los lugares más importantes. Y es que no hay que olvidar que la actual plaza de la Concordia cuenta con una vista muy atractiva mostrando perspectivas del Jardín de las Tullerías, el Arco del Triunfo y el Louvre al este, o la Avenida de los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo al oeste.

El proyecto se retrasó bastante, pero finalmente aproximadamente en 1772 se terminó satisfactoriamente. Este lugar, bautizado como plaza de Luis XV, contó con una gran importancia durante estas fechas por presenciar numerosas fiestas, desfiles y demás actos que divertían a la monarquía de por aquel entonces.

El jolgorio y la fiesta llegó a su fin, y en 1792 la Revolución se apoderó de esta plaza. La estatua de Luis XV desapareció y en su lugar se instaló la temible y famosa guillotina. Aproximadamente 1.200 ejecuciones, de todas las que se hicieron durante la Revolución Francesa, fueron celebradas en esta plaza. Teniendo como invitados especiales al mismísimo Luís XVI y su mujer María Antonieta. Un nuevo uso, bastante más sangriento, para esta plaza que a partir de ese momento fue rebautizada como la plaza de la Revolución.

Tras el reinado del Terror llegaron los tiempos del Directorio, que vio claramente en este elemento de la ciudad un lugar lleno de rencores y odio. Por este motivo decidió renombrarla como la plaza de la Concordia, que es el nombre que actualmente recibe a pesar de que los episodios allí vividos no puedan borrarse jamás de la historia de Francia.
Nadie sabía que colocar en este espacio de la ciudad. Se barajaron muchas opciones que fueron desechadas en el momento, como la idea de colocar una estatua en memoria de Luís XVI.

Finalmente, en 1831 Mohamad Ali, virrey de Egipto por aquel entonces, regaló a Francia uno de los obeliscos que ocupaban la entrada del templo de Luxor. Así pues, Luis Felipe I decidió que este tipo de elemento no recordaría a la población ningún episodio ni suceso político, por lo que fue elegido para coronar la famosa plaza de la Concordia.

Foto vía:  Paris.ociogo

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