Prenzlauer Berg, el Berlín más cool

Puerta de Brandeburgo, Berlin

Alemania es un país modélico en muchos aspectos. Con una densidad de población que triplica a la española no se aviene a excusas infantiles a la hora de respetar e integrarse en el entorno. Cuán diversa resulta esta mentalidad de aquel afán tan ibérico de esquilmar paisajes en virtud de un pretendido progreso que más bien es un regreso a la prehistoria. Berlín, la digna capital de los estados germanos, está a la vanguardia de esa fruición conservadora que impregna la mentalidad alemana, y su transformación urbana es uno de los fenómenos más atractivos que pueden ofrecernos hoy las grandes capitales europeas.

Del conjunto de movimientos sociales, atracciones culturales y propuestas artísticas, siempre bajo nuestra comprensión del hecho turístico como empresa activa y personal, que galvanizan el Berlín actual, lo que ahora proponemos es un itinerario por el antiguo barrio obrero del Prenzlauer Berg.

Esta amplia manzana permaneció en el semiolvido tras la construcción del muro. Poco a poco se fue poblando de artistas y familias sin muchos recursos. Tras la unificación alemana, sin embargo, el Prenzlauer Berg fue objeto de una actuación urbanística a gran escala pero con mucho sentidiño. Es decir, se mejoraron los accesos, las viviendas, la habitabilidad en suma del conjunto, sin construir para ello nuevos edificios supuestamente emblemáticos, como en otras zonas de la ciudad.

La atmosfera bohemia y la renovación urbana supusieron en los últimos años el previsible encarecimiento de los alquileres y la llegada de moradores más adinerados. En todo caso, el ambiente del Prenzlauer Berg sigue siendo joven, fresco, alternativo. No hay más que frecuentar la Kastanienallee para comprobarlo. Esta avenida a la sombra de los castaños, así como las calles que están en su vecinanza, está llena de tiendas de diseño, galerías de arte, terrazas o cafés, conformando uno de los entramados más cosmopolitas y cool de toda Berlín.

El contraste lo da la Husemannstrasse, calle que se vanagloria de su historia. Hermosos edificios decimonónicos se levantan a sus pies. A tiro de piedra, la Kulturbrauerei es sin embargo muy siglo XXI. Antigua fábrica formada por ladrillos gualdas y amarillos, hoy es un centro cultural que cuya oferta abarca desde ciclos de cine moderno hasta conciertos de música o la posibilidad de una cena en los restaurantes más chic.

No nos olvidemos del Prenzlauer Berg Museum, útil para conocer las transformaciones urbanas de la ciudad, ni del cementerio judío, el segundo de Berlín, ni tampoco de la sinagoga de Rykestrasse. Además, siempre habrá la posibilidad de alquilar una bicicleta en alguno de los puntos dispuestos para tal fin, de modo que nuestra visita no sólo sea beneficiosa para el espíritu sino también recomendable para los cuerpos. ¡Mens sana in corpore sano!

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Categorias: Alemania, Viajar por Europa



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