Samarkanda, en la ruta de la seda

Samarkanda, plaza Reguistan
Plaza Reguistán en Samarkanda

Lugares con Historia: Samarkanda

La Ruta de la Seda ha sido uno de los caminos más míticos de la Historia de la Humanidad. Acuñado el término por Ferdinand Von Richtofen en el año 1877, fue Thomas O. Höllmann quien clasificó toda la región en nueve zonas: el valle del Wei, el corredor del Hexe, el Gobi, el Takla Maklan, las montañas del nudo de Pamir, la depresión turiana, el altiplano iranio, Mesopotamia y el desierto sirio.

Sin embargo, muchos siglos antes, en el año 138 a.C. fue Zhang Qian quien informó de los 36 reinos que componían aquella ruta, aún por entonces solamente cultural, descubriendo en sus escritos a Samarkanda como uno de sus centros neurálgicos y una de las ciudades más antiguas por sus 2.500 años de existencia.

La utilización de la seda se ha adjudicado, históricamente a nobles y emperadores, quienes lucharon por mantener en secreto la elaboración de ésta. En la Antigua China era tan importante para su economía que incluso se llegó a decretar la pena de muerte para quien revelara su secreto. Cuando una princesa traicionó el Imperio, vendiéndolo y años después, en el año 536, dos monjes consiguieron, al fin, llevar huevos de gusanos de seda escondidos en cañas de bambú de China a Bizancio, aquella ruta que siglos antes descubriera Zhang Qian, se convirtió en un cruce de caminos no sólo cultural, sino también económico y comercial, haciendo que florecieran todos aquellos reinos adscritos a él… y Samarkanda fue uno de aquéllos.

Samarkanda se elevaba sobre Afrasiab, una colina al norte del actual emplazamiento en lo que hoy es Uzbekistán. Desde allí fue creciendo hasta ocuparla completamente, pero la invasión de los mogoles acabó por destruir gran parte de las obras antiguas de esta bellísima ciudad. Era el año 1218, y tanto Bukhara como Samarkanda fueron arrasadas y saqueadas y su población duramente masacrada.

La ciudad hubo de levantarse nuevamente casi en un totalidad, y en Afrasiab empezó a crearse la necrópolis de Shaji-Zinda. Tamerlán (o Timur el cojo), fundador del imperio timúrida, fue el personaje más importante en la reciente historia de Samarkanda. Aquella necrópolis acogió los mausoleos de algunos de los familiares de Tamerlán y a partir de ahí comenzaron a construirse otras grandes obras dentro del conjunto arquitectónico.

De la época de Ulug-Bek, a principios del siglo XV, datan una sencilla portada en las cercanías de la colina, así como otro mausoleo. El conjunto de este mausoleo, junto con los de los Tamerlán, formó una preciosa vista de pórtico y construcciones policromados, y revestidos en escayola y mosaicos. El pasadizo que los une desemboca en otro precioso patio, rodeados del mausoleo de Tuman-aka, y otros mausoleos de la época de Timur-Lenk: es la plaza de Reguistan.

La más famosa puerta de Samarkanda fue construida en los años 1404-05 en madera tallada y marfil, y por ella se entra a la mezquita del siglo XV y al mausoleo de Kusam ibn-Abbas, el más antiguo de todos, que abrió el camino de todas las futuras construcciones.

El tercer lado del famoso patio lo conformaba el mausoleo de Gur-Emir, uno de los últimos construidos durante la época Tamerlán, precisamente donde se encuentra la tumba de Timur el Cojo. Aún cuando en el periodo siguiente, el de Ulug-Bek, se construyeron otros edificios, fueron los de la época Tamerlán los que dieron el brillo necesario a Samarkanda como para conocerla tal y como la conocemos hoy a pesar del paso de los años.

Samarkanda de noche

Tras la capitalidad de Bukhara, Samarkanda quedó abandonada. Hubieron de reconstruirse algunos edificios, y otros se perdieron. Se construyeron durante el siglo XVII alrededor de aquella plaza de Reguistan la madrassa de Shir-dor y la nedersa de Tilia Kari completando así la actual plaza.

Tampoco debemos perdernos el gran bazar que se monta animado sobre la plaza, ni la mezquita de Bibi Janim, la esposa del Gran Tamerlán, ni sobre todo, visitar toda la parte antigua de noche, cuando la plaza del Reguistán se convierte en el cuento de las mil y una noches…

La ciudad nueva se construyó durante la época de la dominación rusa, y no tiene mayor encanto que el de ver grandes avenidas y altos edificios, hoteles y galerías comerciales…

Pero contra esta modernidad siempre nos quedará Samarkanda, ciudad de leyendas, de cuentos orientales, ligada en su historia a Gengis Kan y al Gran Tamerlán, al comercio de Oriente y a la ruta de la seda…

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