Las Hoces del Duratón, en Segovia

Hoces del Duraton

El noroeste de la provincia de Segovia nos ofrece un entorno natural y cultural propicio para escapar del estrés diario. Las Hoces del Duratón, cerca de la histórica villa de Sepúlveda, es un parque natural en el cual los inmensos farallones del cañón del río son sobrevolados por el buitre leonado, mientras que el arte románico que salpica los distintos puntos del lugar se ve acompañado por la presencia de cuevas prehistóricas con pinturas rupestres.

Al río Duratón se le hincha el cauce, como a una madre próxima a la ruptura de aguas, no bien se acerca al embalse de Burgomillodo. Al mismo tiempo excava el terreno hasta convertirlo en un conjunto de afilados precipicios. La flora combina los frescos bosques de ribera con zonas de dureza paisajística en la que apenas se vislumbran matorrales. En cualquier caso, este destino debemos afrontarlo sin prisas, porque hay mucho que descubrir, aunque no siempre sea fácil encontrarlo.

Comenzando por su fauna, riquísima si hablamos de aves. Las rapaces han triunfado aquí. Alimoches, halcones peregrinos, azores. No nos olvidemos tampoco del búho. Pero el rey de los cielos es sin duda el buitre leonado, que tiene en el Parque Natural de las Hoces del Duratón una de sus reservas más numerosas. Las escarpadas paredes del río representan el hábitat perfecto para este ave carroñera y de gran envergadura.

Entre las varias rutas aconsejables, se puede optar por el senderismo desde la misma Sepúlveda. Las calzadas y los puentes romanos tejieron en Segovia una impresionante red vial. Hoy sirven de senderos que nos introducen en el parque, siempre próximos a la orilla  del río. El entorno del Duratón es un importante centro de arte románico. Además de Sepúlveda, que llegó a tener hasta 15 iglesias románicas, existen pequeñas joyas diseminadas por las localidades de la zona.

Desde una de esos pueblos, Sebúlcor, parte una interesante ruta que nos conduce hasta las ruinas del monasterio de la Virgen de la Hoz, situado en las laderas del río. No muy lejos de allí se encuentra la ermita de San Frutos, en donde el Duratón se abre al máximo  trazando unos meandros sobrecogedores.

En Sepúlveda también deberíamos informarnos adecuadamente para la ulterior visita a las distintas cuevas de la Edad del Bronce. Las hay de muy diversas características, en lo tocante al tamaño, a la accesibilidad y al rango pictórico. Finalmente, si lo que nos gusta es un deporte más de río, es posible hacer recorridos en piragua por el Duratón. Y el sosiego y mansedumbre de sus aguas parecerán contradecir el resultado admirable de aquellas paredes verticales e inmensas que conforman el cañón.

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Categorias: Segovia, Viajar por España



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