Potes, el rincón secreto de la Cantabria profunda

Potes

Hoy os recomendamos que, antes de acompañarnos en nuestro viaje, cojáis abrigo, guantes, gorrito y bufanda, porque fue lo que hicimos nosotros al acercarnos a la preciosa población de Potes en Cantabria. El frío nos importará poco porque lo que tenemos que ver es quizás uno de los pueblos más bonitos del norte de España.

Potes o Pontes, como la quisieron llamar los romanos. Y no lo hicieron por que se les ocurriera así, sino porque puentes hay en este pueblo. Tres ríos lo cruzan, el Bullón, el Quiviesa y el Deva. Sonidos de agua, puentes romanos en donde el musgo y el silencio son protagonistas. Potes es una encrucijada también de valles verdes de una belleza sin igual. El de Valdebaró, por ejemplo, regado por el Bullón, o Valdeprado, que se mece junto al Deva, así como los valles de Cerceda y Cillorigo.

Pero la belleza de Potes no sólo se queda en el pueblo, sino que sus alrededores, en la falda de los Picos de Europa, nos da unas vistas incomparables. Potes es un lugar perfecto quizás para pasar la noche si nos gusta la montaña y hacer recorridos por los desfiladeros que la rodean. Y es el mejor lugar quizás para adentrarnos por la maravillosa comarca de la Liébana, llena de pueblos pintorescos como Potes.

El pueblo tiene un centro histórico de piedra fabuloso. La visita nos debe llevar en primer lugar a la Torre del Infantado, en la preciosa encrucijada de los ríos Deva y Quiviesa. El abrazo de ambos da paso a esta preciosa torre del siglo XIV, testigo de las luchas nobiliarias entre los Manrique y los Mendoza.

Potes

Muy cerca también al río, con el sonido melancólico del agua al fondo, se halla el Torreón de Orejón de la Lama, del siglo XV. Para melancólica y nostálgica, la iglesia de San Vicente, con su reloj detenido eternamente en las seis menos cuarto, de una belleza antigua fabulosa.

Y es que Potes resulta un encanto para todos aquellos amantes de la tranquilidad y el gusto por el silencio y los detalles antiguos. Sus casas de piedra, sus paisajes maravillosos, la niebla que se mete dentro del verde telón de fondo de los Picos de Europa, y un vaso de orujo en muchos de sus mesones, sobre todo los de la calle Cántabra, para quitarnos el frío.

Potes es un rincón secreto privilegiado, en la Cantabria profunda. No os quedéis sin verlo.

Cómo llegar

Yo os recomiendo que para llegar a Potes escojáis la carretera N-621 que, durante 22 kilómetros, discurre junto al río Deva. No os lo digo porque sea una carretera maravillosa, sino más bien por el paisaje que nos rodeará. Un verde intenso, mostrándonos las primeras estribaciones de los Picos de Europa. Eso sí, a partir del pueblo de la Hermida, hay que tener un poco de cuidado ya que pasaremos por el conocido como desfiladero de la Hermida, con paredes verticales de 600 metros de altura. Eso sí, las vistas son espectaculares

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