Cardiff, la fortaleza de Gales

Puerto de Cardiff

Hay muchas ciudades y países que son casi unos perfectos desconocidos, quizás por ser vecinos de otros lugares que nos llaman más la atención, o bien por no ser propiamente destinos llamativos ni turísticos. Uno de estos lugares podría ser Cardiff, la capital de Gales, que sufre tal vez el hecho de convivir con los destinos turísticos de Inglaterra, Irlanda y Escocia. Pero hoy vamos a descubrir que Cardiff, sobre todo, no tiene absolutamente nada que envidiar a sus queridos acompañantes.

Como decimos, Cardiff es la capital de Gales, al sur del país, en la bahía de Bristol, muy cerquita de la frontera con Inglaterra. Cuenta con más de 300.000 habitantes. El origen del nombre de la ciudad de Cardiff es la versión del nombre galés Caerdydd, que está dividido en dos palabras: «Caer» que significa fortaleza, y «Dydd» que es como los galeses definen al río Taff que corre junto al castillo de la ciudad. Nos encontramos ante una de las capitales más jóvenes de Europa, de 1955.

En el año 75 los romanos llegaron a Cardiff y construyeron la famosa fortaleza de la ciudad, reliquias romanas que aún pueden encontrarse en el actual Castillo de Cardiff, levantado por los normandos en el siglo XII. En las últimas décadas del siglo XX, gracias al crecimiento de nuevas industrias y empresas, el aumento de la comunidad universitaria y la formación de la nueva Asamblea de Gales, han propiciado el despegue definitivo de la ciudad. Todo esto lo podemos comprobar en el Puerto de Cardiff, una preciosa bahía compuesta de varias tiendas, restaurantes y bares, que hacen de este lugar una de las zonas de ocio más interesantes de Cardiff.

La ciudad alberga en la actualidad a dos universidades populares, hecho que contribuye a hacerla más moderna, joven y cosmopolita. Esto y la creación del Centro Milenio, un majestuoso edificio de estilo neoclásico, que en la actualidad alberga todas las exposiciones, conciertos, y la vorágine del mundo cultural galés, han hecho que Cardiff crezca a pasos agigantados para convertirse en una atrayente ciudad europea.

En el centro de la ciudad se sitúa el Castillo del que hablábamos antes. Muchos de los muros que lo rodean pueden tener 2000 años de antiguedad. Hasta hace poco, era propiedad del Marqués de Bute, uno de los hombres más ricos del siglo XX, quien enriqueció el interior del Castillo decorándolo ampliamente. A su lado parten las principales áreas comerciales de la ciudad, como Queen Street, típico lugar de paseo de la ciudad, muy parecido a Las Ramblas en Barcelona, pero más pequeñita, con animaciones callejeras, terrazas, cafeterías.

Castillo de Cardiff

Un poco más al norte de la ciudad, en una pequeña aldea, rodeada de un frondoso bosque, está el Castillo de Coch. Para los habitantes de Cardiff es el típico castillo de los cuentos de hadas. Con sus torres y torretas de tejados rojos, nos recuerda a los castillos de la zona del Báltico o los que se sitúan a orillas del Rhin. Como Gales es tierra de castillos, también visitamos el Castillo Caerphilly, el segundo castillo más grande de Gran Bretaña, después del de Windsor. Construido en el siglo XIII, destaca curiosamente una de sus torres, inclinada casi en la misma proporción que la Torre de Pisa.

A las afueras de Cardiff visitaremos las ruinas romanas de Caerleon, que fue una de las tres fortalezas más importantes de Gran Bretaña en la época romana. En ella está el Museo Romano, un pequeño anfiteatro y una gran colección de instrumentación doméstica de la época. Volviendo a la ciudad, llegaremos a los Jardines Bute, que en su momento fueron los Jardines del Castillo, pero el propio Marqués de Bute los donó a la ciudad para uso público. Realmente son preciosos y encantadores, pues el río Taff discurre a través del parque, y en sus aguas viven garzas, truchas y salmones.

En el centro de la ciudad, en el distrito de Llandaff, se erige la Catedral de Cardiff, del siglo XIII y de estilo gótico, aunque en algunos detalles, sobre todo de la portada, observamos su pasado normando. En su interior destacamos el Cristo de Jacob Epstein, una genial escultura suspendida en la nave central. Y concluimos nuestra visita en Cathays Park, junto al Museo y Galería Nacional de la ciudad, inaugurado en 1927, con obras de Van Gogh, Cezanne, pinturas venecianas de Monet, el París de Renoir y la famosa escultura de El Beso de Rodin.

Cómo llegar

El Aeropuerto Internacional de Cardiff se encuentra a 19 kilómetros de la ciudad. Es un pequeño aeropuerto donde enlazan la mayoría de las líneas europeas, en especial British Airways. Desde el aeropuerto, un tren conecta con la ciudad con una frecuencia de una hora. También Cardiff Bus tiene un autobús, concretamente el X91, que enlaza Cardiff con el aeropuerto con media hora de frecuencia de lunes a viernes, y cada hora los sábados y domingos.

Cardiff Central Square es la principal estación ferroviaria de la ciudad. Cada hora salen trenes con destino Londres, cuyo viaje oscila entre la hora y media y dos horas, así como servicios de trenes de larga distancia con otros puntos de la geografía inglesa.

La carretera M-4 es la principal vía directa a Cardiff desde cualquier punto del Reino Unido. Pasa por Londres, y el trayecto hasta Cardiff suele ser de 3 horas.

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Categorias: Reino Unido, Viajar por Europa



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