Pueblos con encanto: Morella

Morella

No sé qué es más bonito: si ver Morella en la lejanía, recortada su silueta contra el horizonte de Castellón, con el castillo dominando desde el risco, o ver la ciudad paseando por su silencioso interior; por las callejas empedradas y medievales tras sus imponentes murallas.

La llegada la hacemos desde Vinarós por la N-232. Ascendemos por una carretera local que ya empieza a dejarnos rastro de lo que nos encontraremos. Y entre cuestas y muros de piedra, alcanzamos al fin la primera de las seis puertas de que consta la ciudad. El mismo aspecto fortificado de la ciudad es la que le da cierto aire de hostilidad, de lucha por ganarse el respeto que históricamente siempre ha tenido.

Y es que por sus calles paseó el Cid Campeador antes de dirigirse a Valencia. Por sus cuestas anduvo Balasc de Aragón, quien liberó la ciudad de los árabes, y a quien Jaime I el Conquistador dio el privilegio de diseñar una de sus calles principales. Es una ciudad a la que se le notan los siglos de historia y ocn nada que hagamos podremos rememorar entre sus murallas las ferias medievales que allá por el año 1260 se instalaban en Morella.

Bajo la protección del impresionante castillo rocoso árabe que domina a Morella desde su alto risco, nació la ciudad como un entramado de calles adoquinadas empinadas. Paseando por ellas, podremos encontrar en los rincones más insospechados huellas de aquel pasado. Edificios góticos, casas blasonadas, calles porticadas, iglesias de incalculable valor histórico.

La iglesia gótica de Santa María es preciosa. Ya su pórtico nos invita a detenernos y admirar sus tallas y el relieve de las mismas. La Puerta Mayor de los Apóstoles con representaciones de éstos o la de las Virgenes forman parte de esta iglesia del siglo XIII. En su interior sorprende la bellísima escalera de caracol que tiene por la que se sube al coro.

El Ayuntamiento es el edificio más característico de la ciudad, también de estilo gótico. Fue construido entre los años 1360 y 1420 y en él se congregaban las principales instituciones públicas de la región. Al igual que ocurre con la Iglesia, también en él se nota la mano de artistas italianos, y es que por aquel entonces, la Corona de Aragón estaba muy ligada al Reino de Nápoles.

Morella

Un momento aparte merece también el Parador de Turismo de la ciudad, construido sobre un viejo palacio gótico, el Palacio del Cardenal Ram. O el convento de Sant Francesc en el que destaca su claustro gótico.

En Morella, y a pesar de la impresión inicial, te sientes arropado. Quizás sea la sensación de tranquilidad; o el caracter fortificado. Abrigado y protegido es la mejor definición de la sensación que allí se tiene. Porque lo cierto es que las calles se vuelven solitarias llegadas una determinada hora, pero se agradece el silencio para poder disfrutar de las muchas y buenas vistas que desde allí se tienen. Salir al atardecer o al amanecer con la cámara nos permitirá obtener muy buenas fotografías, por el contraste entre los edificios roqueños que allí hay y los colores que nos dibuja el cielo. Es un romanticismo nostálgico el que esconde Morella, un lugar que seguro habrá tenido cientos de historias y relatos para contar.

Y finalmente, la gastronomía. Sólida y sabrosa, como corresponde a un pueblo de estas características. Lo más típico es la carne de cordero, pero también las de caza. Tampoco hay que dejar de probar el queso del tronchón, típico de esta región ni la variedad de embutidos y cecina de la que presume Morella.

Y si en esta escapada de fin de semana aún queremos disfrutar de la Naturaleza que nos rodea, podremos visitar en las cercanías de Morella, Forcall, otro de los pueblos amurallados de la zona; o Castellfort, donde está la ermita de Sant Pere del siglo XIII; o Sant Mateu, repleta de palacios góticos y alguna que otra ermita también del siglo XIII.

Otros lugares con mucho encanto en España

Print Friendly, PDF & Email



Etiquetas: ,

Categorias: Castellon, Pueblos con encanto, Viajar por España



Deja tu comentario