Olinda, Patrimonio de la Humanidad

Olinda

El nordeste brasileño alberga un impactante patrimonio natural y cultural; junto con su bello litoral atlántico el visitante puede deleitarse recorriendo una ruta que incluye dos ciudades cuyos centros históricos han sido declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad: Salvador y Olinda.

Precisamente en esta preciosa ciudad nos vamos a detener hoy. El Centro Histórico de Olinda abarca un conjunto de construcciones que fueron realizadas en los siglos XVI, XVII y XVIII y que en el año 1980 fueron declaradas Monumento Nacional; posteriormente, en 1982, adquirió la categoría determinada por la Unesco.

Interesará al viajero saber que esta región fue el escenario de batallas como la Guerra de los Mascates, que enfrentó a comienzos del siglo XVIII, a los propietarios de ingenios de Pernambuco con los comerciantes portugueses de Recife, y por eso es considerada uno de los primeros movimientos independentistas.

Comencemos nuestro paseo por las callejuelas y barrios que conservan el aspecto de la típica colonia portuguesa, disfrutando de los bellos colores que nos ofrece la naturaleza y la magnífica arquitectura religiosa y popular de la ciudad. De hecho, este Centro Histórico es uno de los más antiguos de Brasil; la ciudad fue fundada en el siglo XVI por Duarte Coelho Pereira y su trazado irregular sigue las ondulaciones del terreno, de acuerdo a la clásica urbanizaciones de los pueblos medievales portugueses, con sus balcones de piedra y madera y grandes patios.

Actualmente gran parte de los edificios y monumentos históricos han sido reconstruidos; se destacan el Convento de São Francisco y la Iglesia de Nossa Senhora de las Neves. Otra iglesia notable es el Monasterio de São Bento, con su altar mayor característico del estilo barroco brasileño; la imagen de San Bento es de madera y se encuentra toda revestida en oro. En la sacristía se pueden observar tallas doradas, espejos de cristal y paneles decorados con escenas de la vida del santo. Las puertas están talladas con altorrelieves.

Visitaremos también el Museo de Arte Sacro, con ricas colecciones de arte religioso de Pernambuco; funciona en un edificio construido en 1676 y reconstruido en el siglo XIX. Las piezas fueron donadas por la Arquidiócesis de Olinda y Recife y las exposiciones abarcan elementos del siglo XVI hasta la actualidad incluyendo muestras de arte popular contemporáneo. Además podremos ver murales fotográficos sobre la historia y paisaje de Olinda.

Si llegan en febrero, podrán disfrutar de los impactantes carnavales de Olinda, unos de los más animados, populares y tradicionales. Bandas de frevo y maracatu alegran con su música a locales y visitantes, mientras las calles son recorridas por los famosos muñecos gigantes.

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Foto: Wiki Commons

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