Vukovar, testimonio de los horrores de la guerra

Torre de agua de Vukovar

A orillas del río Danubio, en confluencia con el río Vukar, en la frontera entre Croacia y Serbia, se encuentra uno de los principales puertos fluviales de Europa del Este, Vukovar.

Se encuentra tan solo a 36 kilómetros de Osijek, principal ciudad al este de Croacia en la región de Eslavonia, y su economía se centra principalmente en el comercio fluvial, la agricultura, la ganadería y la viticultura. Vukovar cuenta además con una identidad cultural muy importante pues allí se encuentran los núcleos universitarios más importantes de Croacia.

Tristemente, la ciudad es recordada a nivel mundial por ser el escenario de la peor destrucción en la guerra serbio-croata entre los años de 1991 y 1992, quedando reducida casi a escombros, y terminado con la expulsión de la mayoría de la población local.

Hasta el año de 1991, 45000 personas vivían en la ciudad, de los cuales, 53% eran croatas, 37% serbios y el resto era de otras nacionalidades. La mayoría de los croatas vivían en el centro de la ciudad, mientras que la mayor parte de los serbios lo hacían en los suburbios.

Hoy en día, la población se aproxima a los 32 000 habitantes, y a pesar de que muchas edificaciones fueron dañadas por las diversas guerras yugoslavas, donde en sus muros aún se ven los restos de las bombas, aún se conservan interesantes construcciones, otras se han reconstruido o modificado, entre las que se destacan el Castillo Eltz, el Monasterio Franciscano (construido en 1723, aunque la presencia de orden franciscana en Vukovar se remonta al siglo XIV), la Iglesia ortodoxa de San Nicolás, la Iglesia Católica de San Jaime, la casa natal del Premio Nobel Química en 1939, Leopold Ružička, y otras bellísimas casas barrocas en el centro de la ciudad.

Gran parte de los visitantes que llegan a la ciudad, lo hacen para ver por sus propios ojos los vestigios de destrucción; uno de estos grandes símbolos es la Torre de Agua de Vukovar, que no se encuentra en funcionamiento, pero que se erige como el recordatorio de los tiempos tristes.

También se encuentran la imponente Cruz Memorial, construida en el lugar donde confluyen el Vuka y el Danubio, siendo la menor distancia entre Croacia y Serbia, el Museo Militar, con una exhibición de vehículos, armas, minas y documentos testimonios físicos de los horrores de la masacre, y el Hospital Memorial, bombardeado durante la guerra, y en cuyo sótano hay muñecos que representan a los enfermos, heridos y los bebés nacidos durante la ocupación de la ciudad.

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Foto Vía: Hrvoje Blajić

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Categorias: Croacia, Viajar por Europa



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