Fernando de Noronha, playas y peces de colores

Fernando de Noronha

El archipiélago Fernando de Noronha, declarado Patrimonio de la Humanidad, en el estado de Pernambuco, en Brasil, fue uno de los primeros lugares donde desembarcaron los navegantes europeos en sus viajes de descubrimiento del continente americano; Américo Vespucio fue el primero que puso el pie en las islas, en 1503, y se las donaron a Fernando de Noronha, que había financiado la expedición. Por su ubicación geográfica, es naturalmente punto de escala de viajes transoceánicos, como lo fue en 1832 para la famosa expedición de Charles Darwin.

El clima de las islas es tropical, con una temperatura media de 28ºC y dos estaciones bien definidas: la estación seca es de septiembre a marzo y la estación lluviosa entre abril y agosto; las lluvias son generalmente chaparrones de corta duración intercalados con períodos soleados.

Fernando de Noronha es un lugar ideal para la práctica del buceo y del surf, y para disfrutar de sus magníficas playas, unas que dan al Mar de Fora, hacia el océano, y otras hacia el continente, Mar de Dentro.

Entre las playas de Mar de Fora está la Praia do Leão o Playa del león se llama así por una escultura natural que semeja un león marino, y es una de las más bonitas playas de Brasil. Es el principal desovadero de las tortugas marinas, por eso entre enero y junio permanece cerrada al público desde la caída del sol hasta la mañana siguiente.

La Baía Sueste tiene una particularidad que la distingue de otras islas oceánicas, y es el manglar.

Hay lugares, como Atalaya o Buraco da Raquel, donde las rocas forman piscinas naturales que dan albergue a una variada y abundante vida marina; en estos sitios el acceso es restringido.

La Baía de Santo Antônio pertenece al Mar de Dentro; forma un puerto natural que sirve para embarcaciones pequeñas, incluso las de turismo; también están los restos de un barco naufragado que es visitado por los aficionados al buceo.

Una de las playas más concurridas es la Praia da Conceição; es buena para el surf durante la marea alta, y con la marea baja te puedes bañar en sus aguas tranquilas. Además, por su extensión, invita a una buena caminata por la arena.

Para muchos, la más bonita es la Baía dos Porcos; abundan las rocas que forman peceras naturales con maravillosos peces de colores. En la parte alta están las ruinas del fuerte São João Batista, y es el mejor lugar para apreciar la belleza del paisaje. Aquí no se permite bucear.

En cambio, la Baía do Sancho es excelente para practicar buceo, por la buena visibilidad y la abundancia de fauna marina a poca profundidad. Es lugar de desove de tortugas marinas.

Y si quieres ver delfines acróbatas, está el mirador de la Bahía de los Delfines, que es el lugar donde estos simpáticos animales se alimentan y se reproducen.

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Categorias: Brasil, Patrimonio de la Humanidad, Viajar por América



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