Natal, el aire más puro de América

Natal

Dicen que en Natal, capital del Estado de Río Grande de Norte, en la región nordeste del Brasil sobre el Océano Atlántico, se respira el aire más puro de América. Dicen también que aquí se encuentra el árbol de anacardo más grande del mundo.

Dos millones de turistas llegan al año a esta ciudad para comprobarlo y disfrutar de sus bellezas naturales, sus veinte playas de dunas blancas y mar azul y las opciones de entretenimiento para el tiempo libre. Y si no pudieron llegar a tiempo al Carnaval de Río… en Natal se realiza el Carnatal, ¡el carnaval fuera de época más grande del Brasil!

Pero a pesar de todo, Natal conserva el encanto de una ciudad no demasiado grande, con las huellas de la época colonial dominada por portugueses y holandeses. La ciudad fue fundada en 1599, y su clima es del tipo tropical húmedo, con inviernos lluviosos y veranos secos.

Hay mucho para ver y hacer en Natal. Si llegásteis aquí atraídos por sus playas, debéis saber que Natal posee seis playas urbanas y otras catorce, junto con las dunas, en el área metropolitana, conformando uno de los paisajes más bellos del nordeste. Aquí podréis disfrutar del agua y el sol, realizar paseos en dromedario o las excitantes excursiones en “buggy”, un vehículo para la arena que es conducido por chóferes especializados. En total son más de 400 Km. de litoral playero.

Después de un día completo de playa y diversión, lo mejor es buscar un poco de esparcimiento nocturno; Natal alberga dos teatros, un centro cultural y un centro de muestras culturales, además de bares y restaurantes con espectáculo musical incluido. Abundan las tabernas, barracas y cervecerías donde pasar un buen rato en pareja o con amigos. Además, hay dos grandes espacios para eventos, como Vila Folia y Fortaleza do Forró.

Los viajeros que llegan a Brasil en busca de vacaciones más tranquilas encontrarán varios recorridos que combinan playas, dunas y lagunas, para caminar o descansar, como Parrachos de Maracajaú, considerada el Caribe brasileño; a 7 Km. de la costa hay una formación de corales que afloran con la marea baja formando piscinas naturales de aguas cristalinas y poco profundas. Parrachos de Maracajaú es un ecosistema preservado que invita a nadar entre los corales, rodeado de los más bellos representantes del mundo submarino.

Queda mucho en el tintero; si venís con niños, les interesará visitar el Aquário Natal, cerca de la playa de Redinha, que alberga alrededor de 60 especies marinas, entre ellas pingüinos en ambientes adecuadamente refrigerados.

Foto: Wiki Commons

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Categorias: Brasil, Viajar por América



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