Maramures, donde viven los dacos

Maramures

Si se tienen ganas de conocer un lugar en el que las tradiciones ancestrales han incidido fuertemente en la vestimenta y en la forma de vida, se debe conocer los Maramures, en Rumanía: una zona en la que los habitantes todavía utilizan elementos que, en las grandes ciudades, sólo se podrían observar en un museo. Quienes viven en la región han desarrollado una cultura rural muy fuerte, que se mantiene como casi única en toda Europa.

Los habitantes de esta región son de la estirpe de los dacos. En cuanto a su historia política, la instancia independentista del Estado se dio durante el primer siglo A.C., antes de la ocupación por parte de los romanos. No obstante, continuaron a lo largo de todo este tiempo oleadas sucesivas de migraciones.

Una de las principales características de esta zona son sus extensas regiones de paisaje natural, con altas montañas, colinas y depresiones, además de sus más de 100 fuentes de agua mineral. Se trata de un paisaje altamente codiciado por el turismo internacional, que guarda para sí un aire entre místico y mágico. Pero también se lleva adelante actividad como la caza, con 62 terrenos disponibles y unas ocho reservas naturales, entre las que sobresale la Reserva Natural Pietrosul Rodnei.

En Maramures se da también una gran presencia de lo espiritual, representado a través de sus legendarias iglesias de madera. Se trata de varias estructuras de 70 metros de altura, consideradas joyas arquitectónicas, entre las cuales hay ocho que pertenecen al patrimonio de la Unesco. En la zona histórica de Maramures nos encontramos con las iglesias de madera de Budeşti Josani, Deseşti, Poienile Izei, Bârsana y Ieud Deal, mientras que en el antiguo país de Chioar están las de Şurdeşti y Plopiş; y en Lăpuş se halla la Iglesia Arhangheli de Rogoz.

La región también es conocida por sus festivales, por ejemplo en diciembre tiene lugar una celebración de disfraces en Sighetu Marmatiei, una ciudad típica famosa por sus mercados y sus trajes populares. Además está el Museo de Maramures, conocido por su variedad de máscaras de carnaval.

El punto de partida de las excursiones está en Baia Mare, ciudad reconocida por sus numerosos hoteles. Desde ahí se puede ir hacia Surdesti, donde se encuentra la iglesia más alta de la región, o si no se puede visitar Sapânta, en donde los visitantes observan con gran atención los monumentos funerales que tienen la particularidad de epitafios humorísticos, como una forma de repeler a la muerte.

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Categorias: Lugares increibles, Rumania, Viajar por Europa



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