Monasterio de Poblet, Patrimonio de la Humanidad en Tarragona

 Monasterio de Poblet

El precioso Monasterio de Poblet es, para la UNESCO,  una de las grandes joyas arquitectónicas del mundo. En 1991 sería proclamado Patrimonio de la Humanidad, y aun así, no es de las atracciones más visitadas de España. Como podemos comprobar al ver las fotos es algo inexplicable, pues su belleza arquitectónica supera con creces la de muchas otras abadías en el país.

Es considerada como una de las abadías cistercienses mejor conservadas de Europa, y se sitúa en la provincia española de Tarragona, en el término municipal de Vimbodí y Poblet.

Aunque su estado actual pueda sorprender, por estar realmente bien, lo cierto es que la vida de este edificio sacro ha sido larga y muy dura. Un trayecto bastante accidentado que al final ha podido superar con honores.

Fue creado en el siglo XII por Ramón Berenguer IV, rey de Aragón y conde de Barcelona, el cual terminaría donándolo a la comunidad de la abadía de Fontfroide.

Desde su creación hasta el siglo XIX pasaron muchísimos años, en los que la grandeza de la abadía era más que notable. Allá por las guerras civiles del siglo XIX, el monasterio comenzó su calvario particular.

En 1822 pusieron a las ventas sus propiedades, siendo los monjes expulsados por los liberales. Tras este incidente, el mismo monasterio quedaría completamente abandonado a su suerte, momento que muchos aprovecharon para saquearlo  e incendiarlo robando todo tipo de obras de arte y joyas.

En 1825, durante el decenio ominoso de Fernando VII, estos monjes volverían intentando restaurar todos los desperfectos creados en el edificio. No obstante, al seguir la lucha los liberales y absolutistas,  decidieron que sería mejor exclaustrarse y sacar del monasterio todo lo que pudieran para guardarlo en casas particulares.

Durante la Primera Guerra Carlista, el Monasterio de Poblet sería ocupado por el ejército, que tomaría sus estancias como un cuartel improvisado. Durante esos días se violaron los sepulcros de la iglesia quemando su interior para poder robar el oro y piedras preciosas.

Con la llegada de 1900, este monasterio estaba completamente abandonado, destruido y olvidado. No obstante, en 1930 se crearía el Patronato de Poblet, así como la Hermandad de Amigos del Monasterio, que pudo afincar en él a un grupo de cuatro monjes cistercienses. En la actualidad continúa habitado por monjes del Císter.

Se llega hasta el lugar a través de un paisaje realmente hermoso, con una vegetación abundante que ayuda al edificio a mantener ese ambiente de relajación casi mística.

El monasterio cuenta con una gran entrada en la Puerta Real, la cual se completa con dos torres de carácter militar.

Nada más entrar encontraremos la Bodega y justo arriba, en la sala superior, está el interesante museo del Monasterio, en el que podremos conocer más datos sobre su historia.

Tras la Bodega encontraremos un hermoso claustro, con un estilo gótico cisterciense que no nos dejará indiferentes. Vale la pena fijarse en el templete del centro, pues su estilo, como se podrá apreciar, es un poco distinto, más bien románico.

En los alrededores del claustro podemos ir accediendo a distintas dependencias monacales, como las habitaciones de los monjes, la cocina, el refectorio (del siglo XIII) o el calefactorio.

Tras el claustro nos topamos con la Sala Capitular, lugar en el que se encuentran las tumbas de once abades del monasterio.

El lugar en general emana una paz muy intensa, incrementada por la visión de los monjes que siguen cuidando de sus instalaciones.

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Foto vía: Zubitarra

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