El tren de la selva

Expreso Malgache

En el Oceano Índico, a unos kilómetros de la costa africana oriental se encuentra la isla de Madagascar. Tierra de frondosas junglas habitadas por fascinantes criaturas de cola anillada llamadas lémures, raras y endémicas especies de aves y hermosas orquídeas que pocos tienen la suerte de encontrar.

Precisamente la zona selvática de la isla es una de las más bellas que se encuentran en el camino de esta antigüedad todavía útil. El Expreso Malgache es el último tren de pasajeros que queda en Madagascar. Fue construido por los colonos franceses  en su deseo de transportar las cosechas recogidas en el interior hasta el puerto de Manakara a través de la selva virgen. La obra, empezada en 1925, costó diez años de trabajo, cientos de vidas de los miles de obreros chinos que trabajaban en la empresa y que cayeron consumidos por la malaria, la disentería  y los peligros de la jungla.

Este ferrocarril comienza su aventura en Fiana y atraviesa cultivos de té, mercados abarrotados de granjeros y ganaderos que venden sus productos, pequeñas aldeas de pescadores a la orilla del río y termina por ser engullido por la espesa frondosidad. En el sur de la isla viven más de cien mil personas que dependen de este ferrocarril como único medio de transporte y no siempre es funcional ya que la jungla no perdona y los habituales imprevistos pueden provocar tediosos retrasos.

En cada parada suben y bajan campesinos cargados con su mercancía, los mismos viajeros que viajaban al Índico casi cien años atrás. Un lugar donde el tiempo se ha detenido y atravesarlo en una reliquia como es el Expreso Melgache hará las delicias de los viajeros más aventureros que deseen conocer la autenticidad de la isla a lo largo de sus casi doscientos kilómetros de selva hasta el pueblo de Manakara.

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Categorias: Madagascar, Viajar en tren, Viajar por Africa



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