Hacia rutas salvajes

into the wild

Christopher McCandless o Alexander Supertramp, como le gustaba que lo llamaran, un día dejó su trabajo, su coche, sus tarjetas de crédito y toda posesión con la romántica idea de adentrarse en la naturaleza y vivir en la inmensidad del paisaje de Alaska. Tras su trágica muerte muchos criticaron su decisión, y tacharon su comportamiento de alocado, irresponsable y suicida. Sean Penn llevó al cine la novela que el propio Alexander escribió en la película Hacia rutas salvajes (Into the Wild) para compartir con el mundo el viaje del protagonista.

A pesar de su muerte, la leyenda de Alexander Supertramp continúa muy viva, pues son muchos los que admiran su figura y el valor demostrado por el joven al dejarlo todo para encontrarse con si mismo y la naturaleza. El lugar donde vivió y murió es un autobús abandonado en medio del parque natural Denali, en Alaska, concretamente en el monte McKinley. Un hermoso lugar donde abundan los ríos, los barrancos y los bosques de coníferas.

Alexander se marchó justo después de graduarse, donó el dinero que tenía a la caridad e inició su odisea pasando por Arizona, Dakota del Sur y California, donde se ganó la vida haciendo labores agrícolas. Se movía entre pueblos, junto a otros mochileros con los que montaba campamento unos días. Unos años después hizo autoestop en Fairbanks para comenzar lo que él llamaba “la odisea de Alaska“. Llegó al Parque Nacional de Denali donde se instaló en el viejo autobús y empezó a escribir su diario en el que comentaba su progreso físico y espiritual frente a las fuerzas de la naturaleza.

El joven aventurero fue encontrado dos semanas después de su muerte dentro de su saco de dormir, la causa descrita fue inanición. La mayoría de habitantes de Alaska creen que cometió una estupidez, pero su hazaña fue inspiración para muchos mochileros que en la actualidad siguen la ruta que él siguió.

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